Chiapas: Activa Placa del Caribe Fallas Geológicas

Los movimientos sísmicos que mantienen alarmados a las importantes comunidades indígenas del norte y altiplano de Chiapas, al provocar grietas en carreteras, suelos y viviendas, agregado al factor de lluvias torrenciales de la actual temporada atípica, que han ablandado la tierra y provocado severos movimientos de frágiles laderas por la deforestación,  siguen generando desplazamientos masivos de las etnias a lugares más seguros.

Continuidad de tres años de manifestaciones telúricas, que según los científicos en la materia, tienen su origen en los terremotos de septiembre de 2017, frente a las costas de Pijijiapan, Tonalá e Istmo de Tehuantepec, consecuencia del reacomodo de la placa del Caribe, con las de  Cocos, y Norteamérica.

Estudios sobre este fenómeno tectónico continental, llevados a cabo por especialistas del Instituto de Especialistas en Geofísica, Geología y Mineralogía (IEGGMAC), liderado por Marco Antonio Penagos Villar, revelan que este “Melange” (término francés que significa mezcla), solo se observa en la Placa del Caribe y en sus límites con la Placa de Norteamérica, que pese a ser cada vez más perturbador, al grado que  afecta a 54 de los 123 municipios de la entidad, hasta ahora no ha sido estudiado por ninguna institución científica del país.

Los investigadores asociados, geólogos y maestros en Ciencias, Alfredo Aguilar y Alfredo de la Calleja Moctezuma, subrayan la urgencia de realizar un análisis detallado de esta situación por demás peligrosa, con fines preventivos eminentemente preventivos, pues se encuentra asociada a los derrumbes, deslizamientos y flujos, que reciben en su conjunto la denominación de Movimiento de Laderas o Remoción de Masas.

Se trata, explican en su estudio, de procesos geológicos que hacen posible este tipo de perturbaciones, que no han sido debidamente estudiados porque únicamente se generan en Chiapas, “pero que nos apoya a comprender el porqué de las ondas sísmicas, al atravesar las capas profundas y someras del subsuelo en territorio del estado de Chiapas, Istmo de Tehuantepec, Sureste de Veracruz y Tabasco, se amortiguan considerablemente, disminuyendo las posibilidades de generar una catástrofe”.

Una evaluación por demás preocupante, en medio de la indiferencia predominante: “No existe un solo municipio del estado que esté exento de un fenómeno perturbador asociado a las condiciones geológicas, geofísicas e hidrológicas. Las regiones norte y oriente de Chiapas no son la excepción, como es posible corroborar  en municipios como Ocosingo, Chilón, Yajalón, Huitiupan, Simojovel, Ixhuatán, Tapilula, Pichucalco, Sabanilla, Huitiupan, entre otros. A lo largo de la historia, se tienen documentadas, en archivos históricos y municipales, evidencias de diversas catástrofes relativas a estas condicionantes”.

Penagos Villar expresa que se trata de evidencias muy importantes que deben ser estudiadas de inmediato, porque la mayor parte de los epicentros registrados durante años y especialmente los más recientes,  por el Servicio Sismológico Nacional en la zona Norte de Chiapas, se localizan sobre la traza de importantes estructuras geológicas denominadas Fallas, siendo principalmente las Geológicas Sontic-Itzantún-Ajkabalnha-Yajalón-Temó-Ocosingo, y su ramales adicionales, en las que se observan una mayor frecuencia de alineamiento de eventos, cuya característica principal es que ocurren a muy poca profundidad.

El geofísico chiapaneco añade: “Es necesario, que desde ahora replanteemos nuestras hipótesis y nuestros modelos de investigación. Son algunos de los secretos que aún nos oculta nuestra Placa Tectónica Caribeña, es necesario estudiarla y comprenderla, reconfigurarla y mapearla con mucho mayor cuidado.

“Para empezar, no olvidemos que los territorios Chiapaneco, Tabasqueño, del Istmo de Tehuantepec y parte de Veracruz y Puebla,  han venido emergiendo del fondo marino desde los tiempos del Oligoceno Tardío, hace más de 23 millones de años, y ahora nos encontramos expuestos sobre el nivel del mar. Lo mismo le ha sucedido a la mayor parte de la superficie de la Placa tectónica caribeña”.

El presidente del IEGGMAC, advierte que existe la posibilidad de que actualmente se esté manifestando la Placa Tectónica del Caribe, mediante una serie de Tremores Sísmicos (vibraciones o cimbrones), de baja magnitud, percibidos por las poblaciones en los lugares donde se registran los derrumbes, deslizamientos y flujos, que aunque los movimientos telúricos ocurren de manera independiente, están asociados a las trazas de las principales Fallas Geológicas que recorren la Región Norte y Central de Chiapas”.

Conocimiento, de que a partir de los terremotos de 2017, muchos fenómenos vibratorios o cimbrones se han suscitado y registrado en territorio estatal pero no son detectados, compartidos o divulgados por el Servicio Sismológico Nacional, debido tal vez porque los eventos telúricos confunden a la instrumentación y no llegan a ser considerado como un sismo ya que no se comportan como tal. Y los qué, si son reportados, coinciden en su localización geográfica con la traza de las principales Fallas Geológicas de referencia.

Penagos Villar advierte: “Es altamente probable que el límite norte de la Placa del Caribe se haya activado y se esté manifestando, generando diversos fenómenos geológicos y geofísicos que están sometiendo a riesgo a los más de cinco millones y medio de chiapanecos, razón por la cual seguimos insistiendo que esta circunstancia debe ser estudiada con rango de alta prioridad para la Seguridad Nacional de México y su entorno”.

Entre las evidencias sísmicas posteriores a los terremotos de hace tres años dos meses, que respaldan la hipótesis del científico presidente del IEGGMAC, registradas por el Servicios Sismológico Nacional de la UNAM, en el sentido de que lo que ahora acontece en Chiapas obedece a que la Placa del Caribe incide en la reactivación de las Fallas de la geografía estatal, se ubica el temblor de magnitud 4, detectado a las cinco de la mañana con 26 minutos, del 2 de marzo de 2018, con epicentro en las localidades de Rayón y Tapilula, a cinco metros de profundidad..

Testimonios de las poblaciones del área de influencia que abarcó la Zona Norte chiapaneca y las tabasqueñas Regiones Sur  y Central, revelarían que el fenómeno fue acompañado de ruidos subterráneos y extraños zumbidos nunca antes percibidos este sismo, que se vendría a sumar a otros que en los últimos años se han sentido y acrecentado.

Otros dos temblores serían reportado por el SSN-UNAM, los días 4 y 22 de enero, con rango de magnitud 4, causando pánico e histeria colectiva entre los habitantes de Tapilula, Ixhuatán, Rayón, Ocotepec, Solosuchiapa, Tapalapa, Pantepec, Pueblo Nuevo Solistahuacán, Rincón Chamula, entre otros. El primero con epicentro en Chapultenango, a muy poca distancia del volcán activo “Chichonal”, que haría erupción en 1982.

El 13 de febrero, acontecería otros dos sismos de 3.5, el primero con epicentro a 23 kilómetros al noreste de Tuxtla Gutiérrez, con profundidad de 9 kilómetros. El segundo, al norte de Osumacinta, sentido en Bochil, Jitotol y Pueblo Nuevo, con profundidad del hipocentro de nueve kilómetros. El día 22, el tercero, con origen en la región de Soyaló, con efectos en la Zona Norte de la entidad.

Los sismógrafos de la Universidad Nacional Autónoma de México, registrarían el 26 de diciembre de 2028, un movimiento telúrico de magnitud 3.9, con epicentro al norte de Pueblo Nuevo Solistahuacán, a una profundidad de 10 kilómetros.

Sería el 1 de febrero de 2019, cuando el SSN tomaría nota del temblor magnitud 4.4, a una profundidad de 21 kilómetros, con epicentro entre Somojovel e Ixhuatán.  

La hipótesis del geofísico Marco Antonio Penagos Villar, va en el sentido de que “es altamente probable que este alineamiento de epicentros de sismos, constituya uno más de los límites entre las Placas tectónicas Caribe con la de Norteamérica y esté evidenciando un modelo de estructura geológica no muy profundo cuya frontera se observa entre Salina Cruz, Oaxaca, hasta Ciudad del Carmen en Campeche, correspondiéndole al Limite Poniente de la Placa del Caribe es altamente probable, que la Placa del Caribe se haya manifestado y que ahora estemos observando su comportamiento después de varios miles y tal vez millones de años de no conocer sus manifestaciones”.

Otra similar fue asumida en los años 80, por doctor en Geología Zoltan de Cserna-de Gömbös, uno de los pioneros de la Investigación Científica de las Ciencias de la Tierra en México, argumentando la existencia de una  Estructura Geológica en el Golfo de México, que separa o es el límite o frontera entre 2 Placas Tectónicas, en las costas de Veracruz y Tabasco, en que existe una zona de subducción.

El investigador Penagos Villar explica: “Los eventos geofísicos y geológicos antes mencionados, son sumamente importante ya que son evidencias que dan sustento científico de que en alguna zona del Norte de Chiapas existe uno o más límites geométricos entre las Placas Tectónicas del Caribe y Norteamericana, que aún no ha sido determinada por la comunidad científica internacional, ni mucho menos la nacional, y solo los locales estamos aportando con evidencias geofísicas su probable localización geográfica.

“La incertidumbre que genera el fenómeno sísmico en Chiapas, aunado a la carencia de políticas públicas que abonen a la investigación y a estudiarlo geofísica y geológicamente, además de la carencia de instrumentación científica, que determine categóricamente la génesis de los mismos, así como los mecanismos de atenuación de dichas señales que se suceden dentro del territorio estatal, obligan a demandar la minimización de los Riesgos Geofísicos y Geológicos que inciden en Chiapas, además de exigir que la Construcción de Obra Pública y Privada,

Desarrollo Urbano, Carreteras, Puentes y demás infraestructura, se desarrolle con el conocimiento que evite riesgos a Riesgo a nuestra población”.

Considera que “es además una oportunidad para desarrollar los Atlas de Peligros y Riesgos, basados en Términos de Referencia propuesto por Especialistas Chiapanecos, mediante Estudios de las Ciencias de la Tierra. Es decir, desarrollarlos en base al conocimiento Científico para que establezcamos documentos asertivos a la realidad Geofísica y Geológica que a diario vivimos, en beneficio de los habitantes y de los gobiernos de los municipios.

“Estos Documentos rectores de la Planeación, Desarrollo Urbano y Obra Pública deberán ser elaborados por especialistas con el perfil académico y curricular para ello, con título y cédula profesional expedidos por los centros educativos de nuestro país como el Instituto Politécnico Nacional y la Universidad Nacional Autónoma de México, ya que del conocimiento, localización, interpretación y minimización de los riesgos asociados a estos fenómenos Geofísicos y Geológicos depende la vida, patrimonio y el entorno de más de cinco y medio millones de Chiapanecos que aquí nos correspondió nacer y vivir”.

Una tarea de concientización de la problemática prevaleciente de alto riesgo en el estado de Chiapas, en la que el tiempo empieza a darles mayor razón, al acentuarse una vez que la actividad sísmica por el reacomodo de la Placa del Caribe en su colindancia con la de Norteamérica y de Cocos, ocurre aterrorizando a una población importante de la entidad.

Se mantienen firmes, esperando que el gobernador Rutilio Escandón Cadenas les reciba para exponer sus propuestas que permitan cambiar la estrategia Reactiva a una Preventiva y así estar en posibilidad de proteger los intereses de los chiapanecos.

Premio Nacional de Periodismo 1983 y 2013. Club de Periodistas de México.

Premio al Mérito Periodístico 2015 y 2017 del Senado de la República y Comunicadores por la Unidad A.C.