Repugnante
Las palabras faltan para calificar el atroz hecho sucedido en el municipio de Sabanilla, donde dos adultos, mientras otro grababa en video, habrían abusado de un menor de edad de unos 10 años.
El caso encendió las redes sociales de Chiapas, por el hecho repugnante en sí, pero también por la difusión irresponsable que algunos “influencers” hicieron, revictimizando al pequeño…
Se investiga
A pesar de que la Fiscalía General del Estado (FGE) reaccionó de inmediato y aseguró que un equipo viajó hasta la zona para capturar a los responsables, la indignación continúa.
“Derivado de los hechos denunciados a través de un video en las redes sociales sobre el abuso sexual en agravio de una persona menor de edad, la Fiscalía General del Estado inició la investigación a cargo de un grupo multidisciplinario que ya se encuentra en el municipio de Sabanilla, para esclarecer los hechos y llevar a los responsables ante la justicia”, indicó el primer reporte oficial respecto a este caso, sin embargo, varias preguntas quedan en el aire y hay que hacerlas.
¿Es este el único caso que sucede en las zonas rurales y urbanas, de abuso contra menores?
Este hecho salió a la luz pública porque fue expuesto en redes sociales; sin embargo, de lo contrario nadie se habría enterado.
¿Es ignorancia y falta de educación lo que lleva a que se registren este tipo de abusos? ¿Es ese machismo recalcitrante que todavía cabalga por todos lados el que sigue predominando?
Ahora bien, quienes difundieron el video para “denunciar”, pero también para ganar “me gusta” ¿son responsables y deben ser sancionados por la difusión de pornografía infantil?
Compañeros reporteros que han tenido la fortuna de recibir una instrucción universitaria cuestionaron, como en otras ocasiones, la presencia de “páginas”, cuyos propietarios, sin serlo, se asumen como periodistas.
Es cierto que se debe garantizar la libertad de expresión, pero, hasta dónde es el límite y quién debe poner freno a la difusión de sucesos atroces como este, de presunto abuso sexual, pero también de hechos en los que se hace apología de la violencia.
Tenía razón el expresidente Andrés Manuel López Obrador cuando decía que las redes eran “benditas” porque permitían la expresión de miles de personas que antes no tenían voz, pero también pueden ser “malditas”.
Periodistas alzan la voz
Recupero algunas opiniones de compañeros comunicadores que, considero, son oportunas para rechazar el hecho de abuso en sí mismo, pero también, la difusión que algunos hicieron solo para ganar likes y seguidores.
Comienzo con Lizeth Coello, a quien conozco de años de ejercicio periodístico: “Este supuesto ‘creador de contenido’ Rully Sanz Hernández; no puede ni siquiera replicar el indignante video del menor de Sabanilla, es un delito grave.
Con una sonrisa sale a decir que todo era una ‘broma’, perdón, pero ni por asomo se le baja la rop4 int3rior a un menor y un adulto enseña sus part3s para una broma”.
Continúo con Carlos Díaz, reportero y foto reportero con años de trayectoria: “lo ocurrido en Sabanilla no solo indigna por el delito cometido contra un menor; también por la forma en que algunos decidieron explotarlo para obtener vistas, reacciones y seguidores.
El caso vuelve a poner sobre la mesa un problema cada vez más grave: la irresponsabilidad con la que algunas páginas y supuestos medios difunden contenido, olvidando por completo la ética y el respeto por las víctimas”.
“Los responsables están grabados en un video, una prueba irrefutable de su delito, pero no hay que olvidar a toda la red de pederasta que replicaron el abuso del niño de 8 años, a todos ellos también deben fincarles responsabilidad penal”, posteó también el periodista, a quien conozco de la universidad, Vinicio Portela, para luego cuestionar el hecho en sí, pero, además, la difusión de esta atrocidad que debe sentar un precedente en materia de procuración de justicia.
“La gravedad de un hecho puede contarse sin exhibir a la víctima. El periodismo tiene palabras, contexto, investigación… caray! Un montón de recursos que están ahí. Pero, no me voy llamar a engaño sé que su lógica de poner las imágenes, de agarrar por la vereda no solo responde a una falta de capacidad, sino a la lógica de ganar clics y convertir el sufrimiento ajeno en mercancía”, escribió Sandra de los Santos, sobre este abuso que debe ser sancionado con todas las herramientas que marca la ley…
Tiempos de redes
Volvemos al principio, en tiempos de redes sociales se vale ejercer la libertad de expresión, pero hay límites y hay casos en los que debe prevalecer la prudencia.
Ojalá que las autoridades responsables de impartir justicia, en verdad hagan que caiga todo el peso de la ley y que se revalore el ejercicio periodístico.
Ya basta de permitir que “influencers” o todo aquel que tiene la posibilidad de publicar en una página de internet se asuman periodistas cuando no lo son.
El periodismo requiere otras cosas. También implica ética, prudencia, buen uso del lenguaje, saber utilizar los géneros periodísticos para comunicar; no es publicar por publicar.








