La Comisión Federal de Electricidad o los mexicanos. Esa es la disyuntiva que le presentaron al presidente Andrés Manuel López Obrador, y el presidente optó por fortalecer a la CFE y no al consumidor. Por lo tanto, no miró a los mexicanos. A quien sí vio y atendió fue al director de la Comisión que, una vez más, lo engañó.

Y es que la contrarreforma energética no sólo tiene que ver con la electricidad, sino que abarca también la manera de enfrentar los problemas. En este gobierno está ganando un círculo de personas que, quizás entre adulaciones, se ha colocado en la conciencia del presidente de la República y se aprovecha de los prejuicios ideológicos para manipular la percepción de la realidad y, así, convencerlo de tomar decisiones que son contrarias a México, pero que favorecen “al grupo”.

No hay duda, la iniciativa le da más poder a la CFE, al grado de convertirla en una omnipotente empresa pública.

En materia internacional —cosa que no le importa a este gobierno—, la abogada Beatriz Leycegui ha dicho de manera clara que bajará la inversión en México —lo que ya está pasando— porque parte del atractivo de nuestro país como sujeto de inversión radica en el hecho de contar con 13 tratados de libre comercio y 30 acuerdos de protección recíproca a las inversiones.

La lógica es muy simple: Si una empresa privada tiene pérdidas, éstas serán asumidas por la propia empresa, incluso podrá quebrar; sin embargo, si una empresa pública, como CFE, tiene pérdidas, subirá las tarifas para salir a flote. En consecuencia, la pérdida la pagaremos los ciudadanos.

La reforma viene así porque el director de la CFE ha sabido engañar al presidente, explotando sus prejuicios ideológicos. Y no es la primera vez que Barlett engaña al presidente de manera ventajosa. Lo digo sin quitar la responsabilidad al Presidente de México.

ATENCIÓN A LA MINERÍA. Advierto: otro peligro de la reforma al artículo 28 constitucional radica en la explotación del litio como un área que podría convertirse legalmente en un monopolio del estado. En este particular la iniciativa esconde una adición: „…y demás minerales estratégicos”. ¿Qué significa esta última frase? Que, con mayoría absoluta, —con la que sí cuenta el partido-gobierno Morena— podrán establecer otros minerales como “estratégicos” y declararlos monopolio del estado, sin necesidad de reformar la Constitución.