“La política cobra su sentido más noble cuando se convierte en un instrumento de empatía, en un puente para aliviar el dolor social y en el ejercicio irrenunciable de buscar la verdad sin dogmatismos”: Un dilema que nos interpela a todos.
El debate institucional surgido a raíz de las recientes observaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respecto al grave flagelo de la desaparición de personas no es únicamente un tema de técnica jurídica o de diplomacia internacional.
Nos encontramos, ante todo, frente a un reto de dimensiones humanas, éticas y sociales que conmueve la conciencia colectiva de la Nación.
Las discrepancias sobre el alcance del artículo 34 de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas y la interpretación de las cifras oficiales colocan sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿cómo conciliar la legítima defensa de la soberanía estatal con la sensibilidad insustituible hacia el dolor de miles de familias mexicanas?
Para responder a esta interrogante, la política debe abandonar la confrontación estéril e instalarse en la altura del servicio público, la honestidad intelectual y la corresponsabilidad.
La voluntad transformadora del gobierno y la conducción de Claudia Sheinbaum.
Es justo y necesario ponderar el esfuerzo del Gobierno de México por construir instituciones más sólidas, transparentes y profesionales. La administración que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo representa una gestión con una firme vocación social, sustentada en la disciplina institucional y en un compromiso genuino por atender las causas estructurales de la desigualdad y la violencia.
Bajo su liderazgo, el Ejecutivo federal ha impulsado importantes avances metodológicos e institucionales:
- Fortalecimiento normativo y operativo: Las reformas orientadas a articular las capacidades de las fiscalías y la búsqueda inmediata.
- Modernización de la identificación forense: El desarrollo de plataformas de identificación de restos humanos y la sistematización de registros nacionales.
- Acciones de localización: Los esfuerzos que han derivado en la localización de miles de personas e identificación de restos en todo el territorio.
La presidenta Sheinbaum ha demostrado ser una gobernante metódica, rigurosa y defensora de la soberanía nacional. Su postura ante la ONU no surge del desdén hacia los derechos humanos, sino de la convicción republicana de que las transformaciones internas deben ser juzgadas con objetividad, valorando las acciones complejas y sistemáticas que se ejecutan desde el Estado, lejos de valoraciones sesgadas o extemporáneas.
El dolor de las familias: El centro de la vida republicana
Sin embargo, gobernar con éxito requiere también conciliar la razón técnica con la empatía social. Como enseñan la buena medicina y la ética política, no se puede curar una herida si primero no se reconoce la profundidad del dolor que genera.
Las madres y familiares que buscan a sus seres queridos no responden a agendas políticas ni geopolíticas; su causa es la manifestación más pura de la dignidad humana. Por ello:
1. Las estadísticas deben tener rostro: Un dato corregido en un expediente administrativo o en una base de datos pública cobra sentido ético únicamente cuando se traduce en la localización efectiva de una persona o en la tranquilidad de una familia.
2. El diálogo debe ser incondicional: La grandeza de las instituciones se mide por su capacidad para escuchar y abrazar a las víctimas, incluso en los momentos de mayor tensión.
La apertura a la observación internacional no vulnera la soberanía; al contrario, la enriquece. México es un estado maduro, con instituciones democráticas capaces de dialogar de igual a igual con los organismos multilaterales, aprovechando la asistencia técnica global como una aliada para resolver un problema de naturaleza histórica.
Hacia una síntesis por el bien de México
Gobernar bien significa construir puentes donde otros ven fracturas. La controversia actual entre el Gobierno de México y la ONU debe convertirse en un punto de inflexión para alcanzar una síntesis de altura nacional:
- Para el Gobierno Federal: Consolidar la confianza pública perfeccionando la transparencia de los registros, acelerando la capacidad de respuesta forense y garantizando que el aparato de justicia sancione a los verdaderos responsables de estos delitos.
- Para la sociedad y la comunidad internacional: Reconocer los esfuerzos genuinos y la buena fe de un gobierno legítimo que trabaja bajo circunstancias complejas, privilegiando siempre el diálogo constructivo sobre el señalamiento sumario.
México necesita hoy más que nunca del concurso de todas y todos. La búsqueda de la verdad y la justicia sobre los desaparecidos no es una batalla de facciones ni una contienda de narrativas; es un deber moral irrenunciable.
Bajo la conducción prudente y comprometida de la presidenta Claudia Sheinbaum, y con la participación generosa de la sociedad civil y los organismos internacionales, México tiene la oportunidad histórica de demostrar que la soberanía nacional y los derechos humanos no se excluyen: se fortalecen mutuamente cuando el centro de toda acción pública es la dignidad humana.








