Este año celebramos los 50 años del CCE. Durante este periodo, México y su economía se han transformado. Nuestro organismo ha sido un actor relevante en este proceso de evolución económica.
Los organismos que crearon el CCE en los 70 eran un reflejo de la estructura de la economía del país. Este cambio ha llevado a que la propia Comisión Ejecutiva del CCE incorpore nuevos sectores para seguir siendo representativo de la actividad económica. Bajo esta lógica es que Amafore inició su participación en Comisión Ejecutiva en 2021.
Cuando se creó el CCE, la industria de las Afores no existía. Inició operaciones en el segundo semestre de 1997 con la primera aportación que hicieron las empresas a las cuentas individuales de sus trabajadores.
Poco más de 29 años después las Afores administran un monto superior a los nueve billones de pesos, equivalente a 25 % del PIB. Estos recursos son propiedad de millones de personas trabajadoras de nuestro país.
México hoy tiene una base de ahorro interno estable que es propiedad de millones de familias de nuestro país. Sobre estos datos hago tres reflexiones.
La primera tiene que ver con lo mucho que se logra cuando hay continuidad en las buenas políticas públicas. Mantener el SAR por casi tres décadas ha permitido que este madure en beneficio de las familias y de la economía de México.
Mantener el flujo de ahorro constante de las aportaciones ha permitido generar patrimonio por el efecto del interés compuesto. De los recursos que se administran, poco más de 57 % corresponde a rendimientos.
Los resultados de la Encuesta Nacional sobre las Finanzas de los Hogares nos indican que la cuenta Afore es el principal patrimonio financiero de las familias de México.
El horizonte de inversión de largo plazo de las Afores generó demanda por instrumentos con estas características que le permitió al gobierno financiarse localmente y a mayores plazos. Hoy aproximadamente cuatro de cada cinco pesos de la deuda neta del Gobierno es interna, a un plazo de casi ocho años.
El desarrollo del mercado de bonos del gobierno ha contribuido a la estabilidad macro del país que es un bien público.
La segunda es la lección de la importancia de lograr acuerdos en beneficio de nuestro querido México. La reforma del 2020 es el mejor ejemplo. El sector empresarial puso en la mesa un aumento en las cuotas de aportación para llegar al 15 % en 2030 y así contribuir a resolver el problema de suficiencia en las pensiones; el acuerdo con el gobierno permitió llevarla a cabo.
Esta reforma es muy importante ya que le dio un sentido social al SAR. Los empresarios están cumpliendo con sus trabajadores apoyándolos para tener un retiro digno.
La tercera es que el SAR apoya la actividad productiva de México. Un ejemplo en el que el financiamiento de las Afores es muy importante es el sector de infraestructura. Hoy poco más del 10 % del portafolio esta invertido en activos de infraestructura.
Este financiamiento apoya el crecimiento económico y la mejora en condiciones de vida de las personas en nuestro país. Como sector tenemos el compromiso de seguir invirtiendo en esta clase de activo, apoyando así el Plan México.








