Emergencia de salud pública

Congreso de la Unión.-  A nivel internacional existen procedimientos y lineamientos acordados por los países para atender brotes de ciertos tipos de enfermedades y eventos de salud pública, siendo el más importante el Reglamento Sanitario Internacional (RSI), un instrumento de carácter vinculante para 194 países que tiene por objeto ayudar a la comunidad mundial a prevenir y afrontar riesgos agudos de salud pública susceptibles de atravesar fronteras y amenazar a poblaciones enteras de todo el orbe.

El RSI sirve de marco jurídico para la prevención, detección y contención en origen de los riesgos para la salud pública, antes de que se propaguen a través de las fronteras, mediante la acción conjunta de los Estados Partes y la Organización Mundial de la Salud (OMS), pues mandata a los gobiernos a notificar todos los eventos que puedan constituir una emergencia de salud pública de importancia internacional y establece definiciones amplias sobre lo que constituye un “evento”, una  “enfermedad” y un “riesgo para la salud pública”.

En el caso del coronavirus Covid-19, desde el 30 enero pasado el Comité de Emergencias del RSI determinó que representa una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional. En consecuencia, emitió una serie de recomendaciones para la OMS, para China y para el resto de los países, sugiriendo la adopción de medidas de contención como vigilancia activa, detección temprana, aislamiento, manejo de los casos, seguimiento de contactos y prevención de la propagación del coronavirus.

Si bien el Comité no recomendó la imposición de restricciones a los viajes o el comercio, los países están obligados a enviar a la OMS las razones de salud pública y justificación de las medidas, dentro de las 48 horas siguientes a su aplicación para evaluar su viabilidad, y en su caso, solicitar que se reconsidere su imposición.

La OMS ha manifestado su preocupación por el nivel de propagación del virus y por la inacción de los países pues, en su opinión, esta es la primera pandemia que se puede controlar si todas las naciones toman medidas urgentes y agresivas para detectar, hacer pruebas, tratar, aislar, rastrear y movilizar a su gente en la respuesta.

De esta manera los países con pocos casos pueden evitar que esos casos se conviertan en grupos, y esos grupos se conviertan en transmisión comunitaria.

Más aún, aquellos países con transmisión comunitaria pueden cambiar el rumbo de la epidemia, suprimiendo y controlando el virus.  Sin embargo, el organismo reconoce que algunas naciones están luchando por la falta de capacidad, otras por la falta de recursos y muchas otras por la falta de resolución.

La OMS sostiene que, más allá del cumplimiento de la normatividad acordada a nivel internacional sobre los protocolos de actuación en caso de epidemias, no hay un enfoque único para la gestión de casos y brotes de Covid-19.

Cada país debe evaluar su riesgo e implementar rápidamente las medidas necesarias para reducir tanto la transmisión del Covid-19 como los impactos económicos y sociales; las acciones en varios países han demostrado que la transmisión del virus de una persona a otra se puede hacer más lenta o incluso detener.

Dichas acciones han salvado vidas y han proporcionado al resto del mundo más tiempo para prepararse para la llegada de Covid-19, de manera que pueden tener listos sus sistemas de respuesta; aumentar la capacidad para detectar y atender a los pacientes, asegurar que los hospitales tienen el espacio, los suministros y el personal necesario, y estar en condiciones de desarrollar intervenciones médicas que salven vidas.

Ayer, el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, declaró el inicio de la fase 2 de la emergencia por el Covid-19. El funcionario destacó las medidas puestas en marcha por el gobierno federal para hacer frente a este nuevo virus, las cuales han llevado a la programación adecuada del momento de cambio de las distintas fases y las medidas de salud pública.

“Queremos declarar formalmente el inicio de la fase 2, lo que nos permite trazar el horizonte para los siguientes 30 a 40 días”, expresó López-Gatell.

De esta manera, entre las acciones que se deberán llevar a cabo en el país están proteger y cuidar de las personas adultas mayores; suspender de clases del 23 de marzo al 19 de abril; suspender eventos y reuniones de 100 personas o más; suspender actividades laborales que involucren la movilización de personas en todos los sectores de la sociedad; e intensificar las medidas básicas de prevención.

En Chiapas, el secretario de Salud estatal, José Manuel Cruz Castellanos, aseguró que se trabaja para hacerle frente a la pandemia.

Basado en un análisis de tres variables, vinculadas al punto de partida del Covid-19 (China), de la situación geográfica -con las personas más vulnerables- y la poca cultura de prevención de la ciudadanía, el escenario no deseable muestra que Chiapas podría alcanzar seis mil 800 casos de coronavirus.

No obstante, agregó el funcionario, los números cambian al hacer el estudio bajo el concepto de “diagnóstico esperado”, que muestra que en el pico más alto de contagio el estado tendría mil 885 casos leves, 279 graves y 94 con probabilidades de terapia intensiva.

Los datos actuales muestran que Chiapas tiene dos casos confirmados, 20 han sido descartados y se han habilitado 87 camas distribuidas en varias ciudades del estado, sumado a dos clínicas alternas, esos espacios se usarán para atender las situaciones más delicadas.

Sobre los dos casos confirmados; en el primero, la persona terminó la etapa de aislamiento y, en el segundo, culminó este 24 de marzo; si no ocurre alguna novedad, para hoy miércoles Chiapas estaría libre de la infección de forma temporal.

 

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