Impuestos y déficit fiscal

Congreso de la Unión.- En días pasados, durante su gira por Oaxaca, el presidente López Obrador anunció que el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto sobre la Renta (ISR) bajarán en la zona sur sureste del país.

La noticia por sí misma es positiva para la región históricamente más rezagada, aunque habría que ver su impacto en las finanzas públicas de por si deterioradas con la baja de la actividad económica a raíz del confinamiento decretado por la pandemia del Covid-19.

El golpe económico del coronavirus y la baja en los precios internacionales del petróleo, provocaron una caída del 19 por ciento en términos reales de los ingresos del gobierno federal durante el mes de abril respecto al mismo período de 2019.

El panorama general de ingresos y gastos del gobierno federal refleja un déficit de 100 mil 869.3 millones de pesos, solo en el referido mes, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Lo anterior se debe a la fuerte caída en los ingresos petroleros de 73.8 por ciento respecto de abril del 2019; los ingresos por el cobro de impuestos reportaron una reducción anual de 15.3 por ciento durante el citado mes; la recaudación por el Impuesto Sobre la Renta (ISR) también tuvo una caída del 26.2 por ciento.

Solamente los ingresos por Impuesto al Valor Agregado (IVA) fueron 8.3 por ciento mayores, al igual que los que se obtuvieron por el cobro del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a gasolina y diésel que presentaron un crecimiento del 4.7 por ciento en abril.

En suma, se espera que al finalizar el año los ingresos públicos registren una pérdida de 400 mil millones de pesos, debido entre otros factores a la crisis económica que se agravó por la pandemia del Covid-19.

Desde 2019, el gobierno de la 4T NO obtuvo los ingresos presupuestarios que pensó llegar a tener, por lo que decidió cubrir el déficit con dos fondos de “ahorro”: el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) y el Fondo de Estabilización de los Ingresos de las Entidades Federativas (FEIEF), lo que le permitió cubrir los faltantes en el gasto público.

Dichos fondos, acumulados durante los últimos 19 años, sufrieron una reducción de 58 por ciento, con erogaciones cercanas a 144 mil millones de pesos.

Para este año, Hacienda usará 128 mil 544 millones de pesos más del FEIP para compensar un boquete fiscal de 297 mil millones de pesos provocado por la crisis sanitaria en las finanzas públicas, según los Precriterios de Política Económica para 2021 enviados al Congreso de la Unión.

Al cierre de este año quedarán en ese fondo solamente 30 mil millones de pesos para hacer frente a alguna otra contingencia, precisa el documento de Hacienda.

Pero haciendo a un lado los datos duros, el planteamiento de reducir tanto el IVA como el ISR en la frontera sur sureste es señal de que existe el compromiso del Presidente de ayudar a la región a salir del rezago en que ha permanecido durante décadas.

El gobernador Rutilio Escandón Cadenas aplaudió dicha iniciativa, ya que, dijo, es una muestra decisiva del impulso que brinda a esta región para equilibrar el desarrollo del país.

Escandón Cadenas destacó la visión del presidente López Obrador al propiciar un crecimiento justo y equitativo, mediante el apoyo del gobierno federal a través de distintos programas sociales para la población más vulnerable, así como de proyectos y estrategias que atraigan inversiones y turismo, y que generen empleos, además de un mayor bienestar.

“Lamentablemente los estados del sur sureste estuvimos durante muchos años en el abandono, y a pesar de ser una región vasta en recursos naturales y, sobre todo, con gente buena y trabajadora, solamente había sido saqueada.

Hoy, podemos ver que nuestro Presidente encabeza acciones que contribuyen al progreso y a elevar el índice de desarrollo humano en nuestras entidades”, señaló.

Dijo que al tener en el jefe del Ejecutivo federal a un aliado que ha volteado a ver al sur sureste y ha decidido dar todo su respaldo, como lo hace en este caso con la reducción de impuestos, que “ha sido un gran acierto”, se podrán sacar adelante las demandas más justas, beneficiando a los distintos sectores económicos y sociales.

El planteamiento de reducir el IVA no es nuevo. En 2018 la senadora del PAN, Mayuli Martínez Simón, presentó una iniciativa para bajar el impuesto al valor agregado de 16 a 8 por ciento en Quintana Roo. La idea era recuperar las ventajas económicas que la entidad llegó a tener.

Igualmente, en septiembre pasado, el senador de Morena, Eduardo Ramírez Aguilar, presentó una iniciativa con el propósito de reducir el IVA de 16 a 8 por ciento en la frontera sur y contar con un sistema parecido al de la frontera norte.

La reforma cambiaría los artículos 1 y 2 de la Ley del Impuesto al Valor Agregado, y establecería un IVA de 8 por ciento en enajenación de bienes, prestación de servicios independientes, uso o goce temporal de bienes, importación de bienes o servicios y enajenación de inmuebles.

Este sistema entraría en vigor en los municipios fronterizos de los estados del sur: Quintana Roo (Othón P. Blanco); Campeche (Calakmul y Candelaria); Tabasco (Balancán y Tenosique) y Chiapas (Palenque, Ocosingo, Benemérito de las Américas, Marqués de Comillas, Maravilla Tenejapa, Las Margaritas, La Trinitaria, Frontera Comalapa, Amatenango de la Frontera, Mazapa de Madero, Motozintla, Tapachula, Cacahoatán, Unión Juárez, Tuxtla Chico, Metapa, Frontera Hidalgo y Suchiate). Veremos.

 

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