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Hoy Escriben - Odette Ferrer

México por el Clima: de una semana a todo el año

La Semana de Acción México por el Clima y la Naturaleza, celebrada del 5 al 9 de octubre en Ciudad de México, reunió a gobiernos, especialistas, empresas, organizaciones civiles y comunidades para intercambiar conocimientos y propuestas frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad.

Este tipo de encuentros forma parte de una tendencia internacional: las Semanas del Clima han ganado reconocimiento mundial como espacios de diálogo, cooperación y construcción de soluciones, con ediciones en distintas regiones del planeta.

En México, esta semana dejó algo claro: el país cuenta con el conocimiento y la experiencia necesarios para impulsar soluciones ambientales. Lo que todavía falta es coordinar esos esfuerzos, garantizar su financiamiento y convertir las propuestas en acciones concretas que trasciendan los días del evento.

Hubo intervenciones que demostraron que México no empieza de cero. La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), encabezada por Alicia Bárcena, presentó en la COP30 de 2025 la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0): sus compromisos climáticos ante el Acuerdo de París con metas hacia 2035.

Ahora el desafío es convertirlas en rutas por sector, leyes coherentes y presupuestos locales. La primera Política Nacional de Adaptación al Cambio Climático, ADAPTAMX, está en construcción; su proceso se expondrá en la COP31, en noviembre.

Los instrumentos financieros existen, aunque no resuelven por sí solos el problema. Climate Promise Forward, iniciativa presentada por Semarnat, Hacienda y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), busca movilizar inversión privada.

México Net-Zero, impulsado con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), tiene aprobada una subvención de unos 12 millones de dólares del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, más gastos de agencia.

Ante recursos limitados y necesidades crecientes, importa saber qué proyectos obtendrán apoyo, quién los ejecutará y cómo se medirá su impacto.

Hay ejemplos que permiten salir del discurso. El Instituto de Recursos Mundiales (WRI México) presentó Cool Cities Lab, una plataforma que identifica zonas de calor extremo en Ciudad de México, Monterrey y Hermosillo. Es información útil para decidir dónde plantar árboles, generar sombra o proteger a quienes caminan y esperan transporte bajo el sol.

ElectroPyME, lanzado durante la semana, facilitará financiamiento para que pequeñas y medianas empresas incorporen vehículos eléctricos de carga. Su éxito también dependerá de ampliar la infraestructura de recarga en todo el país.

También hubo voces que obligaron a mirar más allá de los indicadores. En una conversación con Martha Delgado, la corredora rarámuri Lorena Ramírez habló del maíz que siembran, de los bosques y de lo que su comunidad recibe de la tierra. Altamente relacionado con la defensa del maíz nativo frente a las semillas transgénicas: la política ambiental también trata de derechos, cultura y de quién participa en las decisiones.

El Papalote Museo del Niño fue una sede especialmente simbólica. Clara Brugada, jefa de Gobierno capitalina, habló de justicia intergeneracional; sin embargo, eché de menos a más infancias y juventudes que reclamen su voz.

También estuvieron empresas como Nescafé y Bimbo. Su presencia suma, esperemos que ese esfuerzo haga eco con otras empresas mexicanas.

Ojalá exista una tercera edición y, sobre todo, un seguimiento público de los proyectos. No quisiera recordar esta semana sólo por sus panelistas de primer nivel.

Quisiera reconocer sus resultados en un municipio con mejores capacidades, un barrio con menos calor o una comunidad que sí fue escuchada. El clima no tiene una semana en el calendario: nos exige trabajar durante el resto del año.