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Hoy Escriben - Leticia Bonifaz

Navy Pillay, la gran Nobel

Navy Pillay, jurista sudafricana defensora de los derechos humanos y del Derecho Internacional, fue reconocida con el Nobel de la Paz 2026 en el momento de mayor debilitamiento de los organismos internacionales en toda su historia. La noticia fue aire fresco para todas las personas que creemos en los cauces institucionales para dirimir los conflictos y que los poderosos, si pierden contrapesos internos, deben tener límites internacionales y enfrentar consecuencias de sus actos si provocan violaciones masivas de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

Navy Pillay luchó contra el apartheid, sistema que legitimaba la discriminación racial en Sudáfrica y que prevaleció formalmente hasta 1994 hasta que se lograron las primeras elecciones multirraciales.

Decía: “Nos maltrataron y nos trataron como si no fuéramos nada. Solo había dos opciones: ser débil y llorar o luchar. Siempre supe quién soy y cómo enfrentar cualquier forma de discriminación. Hay que atreverse a alzar la voz y condenarla”. Estudió Derecho en Durban, Sudáfrica, con compañeros solo blancos y, desde entonces, usó al Derecho como instrumento de lucha.

En 1995 formó parte del Tribunal Penal Internacional para Rwanda, como única mujer. Ahí logró que la violación fuera reconocida como acto de genocidio.

Estas fueron sus palabras: “Es indignante que lo que les sucede a mujeres y niños en un conflicto, especialmente si hablamos de violaciones y agresiones sexuales, haya sido visto como un daño colateral o como una recompensa para los soldados”.

En febrero de 2003 fue electa como una de las 18 primeras juezas fundadoras de la Corte Penal Internacional, institución que fue creada a partir de la firma y ratificación del Estatuto de Roma para juzgar los cuatro crímenes más graves para la humanidad: genocidio; crímenes de lesa humanidad; exterminio, esclavitud, violación sistemática y desaparición forzada; crímenes de guerra y crimen de agresión (invadir a otro país).

La Corte juzga a personas por crímenes cometidos después de 2002. 124 países han ratificado el Estatuto. Estados Unidos, Rusia, China e Israel no son parte de ese Tratado. El 21 de noviembre de 2024, su Sala de Cuestiones Preliminares emitió orden de detención contra Benjamín Netanyahu por hacer padecer hambre a la población civil como método de guerra en Gaza y por crímenes de lesa humanidad; asesinato, persecución y otros actos inhumanos como parte de un ataque generalizado y sistemático contra civiles en Gaza desde octubre de 2023.

La Corte toma en cuenta no la nacionalidad del perpetrador, sino el espacio donde se producen los crímenes para fijar su competencia. En esto no ha estado de acuerdo Trump y por eso ha ordenado sanciones a quien colabore con investigaciones de la Corte Penal Internacional. Las sanciones se endurecieron a partir de que se conoció que Navy Pillay había sido reconocida con el Nobel.

Pillay ha dicho: “Vivimos en una época donde el derecho internacional y los derechos humanos son blancos de ataques políticos. Los esfuerzos que estamos viendo para debilitar la justicia internacional ponen en peligro el progreso que tan minuciosamente hemos llevado a cabo desde los juicios de Nuremberg y ponen en riesgo de que sea la fuerza y no la ley la que determine qué sufrimientos importan”.

El Nobel no cierra un capítulo; reconoce como viable un camino distinto al que hoy tiene en vilo a la humanidad.