El índice de felicidad es una percepción subjetiva que puede definirse como el reflejo de nuestro nivel de satisfacción con nuestra vida cotidiana.
A pesar de ser la felicidad una percepción individual, Naciones Unidas, a partir de la información de Gallup, elabora un índice mundial de felicidad.
El Índice Mundial de Felicidad 2025 se construye a partir de seis dimensiones clave: situación económica, apoyo social, generosidad, esperanza de vida, libertad y corrupción.
Podría pensarse que existe una correlación entre los países con mayor poderío militar y económico y aquellos que brindan mejores condiciones de seguridad y bienestar a sus habitantes.
Sin embargo, la realidad parece mostrar algo distinto. Ninguno de los países que encabeza la lista del índice de felicidad aparece ni entre los países de mayor poderío militar ni entre los más ricos del orbe.
Estados Unidos, China y Rusia, que encabezan la lista de países con los mayores gastos de defensa, aparecen en los lugares 23, 65 y 79, respectivamente.
En materia de poder económico, el panorama es similar. Los países más ricos o con mayor PIB per cápita no son necesariamente los que registran los niveles más altos de felicidad.
Países Bajos que aparece en el lugar 27 en el valor del PIB, aparece en el séptimo lugar en el índice de felicidad. Noruega es el único país que figura simultáneamente entre los diez primeros lugares tanto en PIB per cápita como en el índice de felicidad.
Interesante notar que ocho de los 10 países que encabezan el índice de felicidad ocupan también un lugar entre los diez primeros con percepciones de corrupción más bajos. Es el caso de Dinamarca, Finlandia, Noruega, Suecia, Suiza, Luxemburgo, Países Bajos e Islandia.
Los ocho países mencionados pertenecen a Europa Occidental. Las dos excepciones son Costa Rica (4.º lugar) e Israel (8.º lugar). Costa Rica, en particular, es un caso especialmente revelador: sin figurar entre las economías más poderosas, sin contar con ejército y ocupando el lugar 47 en el índice de corrupción, registra una percepción de felicidad notablemente alta. En contraste, sus vecinos inmediatos, Nicaragua y Panamá, aparecen en los lugares 51 y 39, respectivamente.
La principal coincidencia entre los diez primeros lugares del índice de felicidad es la existencia de regímenes democráticos con un respaldo institucional robusto y un amplio margen de libertades.
Sin duda, existen otros factores que influyen en las percepciones ciudadanas y que resultan más difíciles de medir al estar arraigados en la historia y la cultura de cada país.
Otros más complejos que también son tomados en cuenta en esta encuesta, como generosidad y apoyo social, nos confirman que la felicidad no es un atributo individual, sino un fenómeno con una fuerte dimensión social.
Un caso particular es el de Israel que aparece en el 8.º lugar del índice de felicidad a pesar de la tensión permanente por encontrarse en guerra, de vivir rodeado de países enemigos y de ser altamente dependiente del exterior. Y, sin embargo, sus pobladores dicen vivir muy felices.
México es también y un caso interesante a explorar. En el Índice Mundial de Felicidad aparece en el lugar 12; no obstante, vivir con una economía estancada, servicios sociales precarios, encontrarse entre los lugares más altos de inseguridad y violencia en el orden global y en el lugar 140 en materia de corrupción.
Si comparamos con sus vecinos, Estados Unidos se encuentra en el lugar 23 del índice de felicidad, Canadá en el 25, Belice en el 27 y Guatemala en el 42.
Una conclusión que se desprende al revisar el índice de felicidad es que la nacionalidad es un factor que definitivamente influye en el carácter de los pobladores de un país.
Esto significa la presencia de un conjunto de factores de carácter cultural y social, como la cohesión comunitaria, las tradiciones, los sistemas de valores o las creencias compartidas, que moldean las percepciones ciudadanas de manera diferenciada en cada sociedad.
También debemos considerar que, si hacemos la misma encuesta, los resultados nacionales, estatales y municipales serán muy heterogéneos. En cualquier caso, no resulta ociosa la búsqueda de la fórmula de la felicidad.








