¿Cómo frenar la violencia?

La violencia ha seguido cobrando vidas en Chiapas, a pesar de la llegada de la Guardia Nacional que poco a poco ha ido haciendo presencia en diferentes regiones del estado.

Los dos casos más recientes (de feminicidio) que han conmovido a la sociedad son el de la niña Patricia Feliciano Miranda, de tan sólo 12 años de edad, asesinada en el municipio de Chilón, donde la situación está un tanto revuelta, entre otras cosas, por la oposición de un grupo de funcionarios a que se haga la consulta correspondiente para la población decida si eligen a las autoridades municipales por medio del sistema de usos o costumbres.

El otro caso, el más reciente, es el de la bióloga Nora López León, colaboradora del Ecoparque Aluxes, propiedad del ex Gobernador chiapaneco Patrocinio González Garrido, cuyo cadáver fue encontrado la mañana del miércoles pasado en una habitación de un hostal ubicado en la ciudad de Palenque.

Dos casos particularmente dolorosos. El primero por tratarse de una niña indefensa de condición humilde que había salido en busca de trabajo, y el segundo porque pareciera que algunas personas que se trabajan en el área del medio ambiente están en la mira de quién sabe qué intereses para eliminarlos. De Nora muchas personas que la conocieron y trataron se expresan de la mejor manera.

En ambos casos la Fiscalía General del Estado ha informado acerca de la detención de los presuntos responsables, pero como muchas veces y por desgracia, la versión oficial no siempre merece le credibilidad total, aunque sea cierta, y en ocasiones quedan dudas de si los detenidos son los verdaderos responsables.

Es cierto, no se puede disponer de un policía para que cuide a cada persona, pero se supone que la sola presencia de cientos de elementos del nuevo cuerpo de seguridad pública, debería de inhibir a los delincuentes, pero no es así.

 A veces da la impresión como de que alguien estuviera detrás de algunos casos de violencia para perjudicar a las autoridades porque no es normal que aparezcan tantos hechos de sangre, asaltos o robos en diversas partes de la entidad para generar miedo y pánico.

Sea como sea, las autoridades deberán de mejorar su estrategia de combate a los grupos criminales o personas en lo individual que están causando zozobra entre la sociedad.

Habrá que darles otras semanas más a los agentes de la Guardia Nacional y de las demás corporaciones para que ofrezcan mejores resultados y se vea una disminución de los hechos de violencia, sobre todo de los asesinatos.

Así como en la entidad se han desatado de alguna forma los feminicidios o asesinato en contra de mujeres, en otras partes del país los crímenes en contra de periodistas están imparables.

El caso más reciente es el de Nevith Condés Jaramillo, director del portal de noticias El Observatorio del Sur, en el estado de México. Hasta ayer no se había precisado si su muerte está relacionada o no con su actividad periodística.

De todos modos, pareciera que el gremio está cada vez más desprotegido, pues en lo que va de este año han sido asesinados 12 comunicadores. Ello significa que existen pocas o nulas garantías para ejercer el oficio en este país. Qué triste.

Por el alto número de periodistas asesinados, pareciera que el país está en guerra y que por ello los peligros y el riesgo son mayores, pero oficialmente no es así, aunque ya sabemos que el número de muertos entre las fuerzas de seguridad y los delincuentes es parecido al que se genera en las confrontaciones bélicas.

Lo grave es que pasan los meses y en lugar de que la violencia disminuya, más se incrementa, sin que haya poder humano que la frene -por más voluntad política de las autoridades-, lo que ocasiona que la sociedad pierda cada ve más las esperanzas de vivir en relativa paz.

Tal vez habría que poner como plazo el fin de año para esperar mejores resultados; de lo contrario habrá que ir buscando mecanismos de protección de manera individual o en grupo para mayor seguridad.

Picotazos

El caso Chamula sigue escalando y si las autoridades no hacen algo por detener a tiempo la anunciada descomposición política, después podrían lamentarlo. Un grupo de caciques priístas-verdeecologistas se ha propuesto no dejar gobernar al alcalde Ponciano Gómez Gómez, del partido Morena, que primero del PRI, luego del Partido Verde Ecologista de México y ahora del partido del presidente de la República. La quema de las oficinas del comité municipal del tricolor en ese municipio, sucedida la semana pasada, es un aviso de que la situación va a empeorar y que es necesario hacer una operación política fina para que no desemboque en hechos de sangre. La lógica sugiere que los agresores son los que están en el poder municipal, pero tampoco se descarta un auto atentado. Si es necesario meter a alguien a la cárcel con argumentos jurídicos, con elementos de prueba, lo deben de hacer las autoridades ahora que están a tiempo. Los operadores políticos seguramente tienen detectados a los actores que se están moviendo para desestabilizar, entre ellos el diputado local, Mario Gómez Sántiz y el ex alcalde y secretario de Pueblos Indios, Dagoberto Hernández Gómez (primo hermano de Ponciano, por cierto)… Cuando menos hasta ayer, las cosas en el magisterio no subieron de tono y por fortuna no ocurrieron hechos de violencia como se temía. O cuando menos no fueron reportados. Lo más importante es que los niños y niñas no perdieron clases porque los profesores no se ausentaron de las aulas. Habrá que esperar para saber qué estrategia siguen los maestros sindicalizados en los próximos días, pues tienen programada una asamblea estatal para este martes. Podría decirse que hasta ahora las cosas le ha salido bien a las autoridades educativas, pero lo más fuerte seguramente está por venir, aunque cuentan con argumentos jurídicos y políticos para apretar al magisterio que con cualquier pretexto se aleja de las aulas y deja a los niños sin clases. Así ha sucedido desde hace mucho tiempo. Ojalá ya acabe esa pesadilla para los padres de familia. Fin.