Salvajismo

El ataque a un bar ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz, la noche del martes con resultado de 29 personas muertas hasta ayer, no puede ser analizado sino como la degradación de la sociedad que ha perdido todo tipo de valores y el respeto por la vida humana.

Parece increíble que haya personas con tal grado de maldad como para rociar con gasolina un local en el que se encuentran tantas personas y luego prenderle fuego para que mueran en el peor de los infiernos. ¿Qué intereses tan poderosos pueden llevar a alguien a hacer tal cosa? Para una persona racional y con un poco de sentimientos es simplemente inexplicable. La mayoría de las víctimas eran trabajadores del establecimiento llamado El Caballo Blanco, que ahora bien podría denominarse Rojo.

Es un acto de salvajismo total e injustificable desde cualquier punto de vista, y lo peor es que si las autoridades no se aplican, los responsables podrían seguir libres alimentado la impunidad, generadora de más muertes.

Una de las preguntas es si detrás del ataque sólo existen intereses y disputas entre dos grupos de narcotraficantes como dicen las autoridades o si en el fondo alguien pretende afectar políticamente al gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García e incluso al presidente Andrés Manuel López Obrador, pues finalmente la imagen de México a nivel internacional queda por los suelos.

Es pública la disputa entre el fiscal de Veracruz Jorge Winckler Ortiz, quien fue impuesto por el anterior gobernador Miguel Ángel Yúnes para protegerse e impedir que Cuitláhuac, del partido Morena, gobierne y lo persiga por todo el cochinero que dejó, incluyendo el asesinato de varios periodistas.

Es probable que detrás del ataque se esconda también esa disputa entre el gobernador y su antecesor que utiliza al fiscal para desestabilizar Veracruz. Por eso es saludable que la Fiscalía General de la República (FGR) haya atraído el caso, pues podría aclararse el fondo de los hechos en caso de que no se ciñan a la mera disputa entre grupos de delincuentes.

Con este tipo de hechos es inevitable no recordar a Colombia de hace unas décadas, cuando los atentados mortales en Medellín y Bogotá, por ejemplo, eran pan de cada día y uno pensaba entonces que era preferible evitar viajar a ese país si no era estrictamente necesario.

En esa época estaban en su apogeo los cárteles de la droga en Colombia y las muertes, no sólo de personas de uno u otro grupo sino de inocentes, por la disputa de espacios y del negocio eran frecuentes. Qué triste que ahora a México se le vea igual en el extranjero.

Algo tendrán que hacer las autoridades federales y estatales para evitar que este tipo de hechos que degradan a la sociedad y al país mismo se repitan para evitar el deterioro de la imagen de México a nivel internacional, pero sobre todo, para detener el derramamiento de sangre de seres humanos, muchos de ellos inocentes y sin ninguna vela en el entierro.

Picotazos

Algunas personas tienen la impresión de que los estudiantes de la Escuela Normal Indígena Intercultural Bilingüe Jacinto Canek realizaron manifestaciones de protesta la semana pasada en la capital del estado y en la caseta de cobro de la carretera que comunica a la antigua Ciudad Real con la capital del estado,  para romper el acuerdo firmado en abril pasado con las autoridades educativas en el sentido de que no harían más desmanes, con el fin de que los agentes de las 60 comunidades y el ayuntamiento de Zinacantán acordaran por segunda ocasión el cierre definitivo del plantel -como sucedió-, ubicado en la cabecera de ese municipio, ya que prefieren tener su sede en San Cristóbal de Las Casas para no viajar. Pero la sólo sugerencia de que la escuela sea trasladada a la ciudad coleta ha generado mucho rechazo de diversos sectores y personas que consideran que debido a la actitud que han mostrado los alumnos a lo largo de 19 años de fundación, sería perjudicial. Así que ahora, la situación se complica más porque las autoridades educativas tendrán que buscar opciones para ver cómo resuelven el problema. Ojalá que entre éstas no se contemple la de cerrar definitivamente esa Normal que atiende a 355 estudiantes de por lo menos nueve de las 12 lenguas existentes en el estado, según sus propios datos. Tampoco se les puede pedir que no se manifiesten cuando sus demandas, a veces legítimas, no son atendidas por las instancias correspondientes. Claro, en ocasiones se les pasa la mano y cometen actos vandálicos porque no les hacen caso y que los coloca en una situación delicada ante la sociedad, sobre todo porque se trata de maestros en formación que más adelante serán los responsables de educar a miles de niños. Más de algún mal pensado cree que detrás de las autoridades de Zinacantán podrían estar también autoridades del segundo nivel de gobierno para tratar de deshacer de esa escuela que le ha traído muchos problemas. Quién sabe… Desde hace varios días no están funcionando los semáforos ubicados en el andador peatonal que va de la Catedral a Santo Domingo en San Cristóbal de Las Casas, por lo que el paso de los vehículos y de las numerosas personas que transitan por ahí se dificulta. Esa es una de las pocas obras -llamémosle así- que hizo el pasado presidente municipal, Marco Antonio Cancino González, que sí resultó funcional. Ya pasó un buen tiempo y las autoridades correspondientes no los han arreglado, por lo que muchas personas están solicitando que sean reactivados porque de verdad son de mucha utilidad. Servidos, amigos.