Gana AMLO

San Cristóbal, con manchas.

La oposición pretende hacer creer que los resultados de las elecciones federales del 6 de junio son una derrota para el presidente Andrés Manuel López Obrador, cuando no es así.

Lo que estaba en juego en estos comicios era la mayoría, así fuera simple, en la Cámara de Diputados y el partido del presidente la obtuvo sin muchos problemas, a pesar de que la segunda y la tercera fuerzas -PAN y PRI- más el PRD se aliaron para tratar de vencerlo.

La mayoría simple le permitirá al ejecutivo federal la aprobación del presupuesto, que es lo que querían sus opositores, porque lo que más les interesa es el control de los recursos públicos. 

La mayoría calificada le serviría a López Obrador para aprobar reformas constitucionales y eventualmente la podría conseguir buscando aliados, posiblemente con el PRI.

Ni con toda la publicidad y recursos a su alcance, los partidos opositores lograron que Morena perdiera la mayoría simple en la Cámara Baja, en parte por los efectos de la conferencia mañanera diaria del presidente, quien no quita el dedo del renglón y responde todo cuestionamiento, y desde luego por su política social.

Si se toma en cuenta que son ya dos años y medio de gobierno de Andrés Manuel y que existe un desgaste natural por el ejercicio del poder y la falta de resultados conforme a las expectativas que generó antes de ganar la presidencia de la República en 2018, puede decirse que le fue muy bien en estas elecciones intermedias porque no las perdió.

Además, no ha concluido todavía ninguna de las obras más importantes que se propuso desde el inicio, como el aeropuerto Felipe Ángeles de la Ciudad de México y la refinería Dos Bocas que estará en su natal Tabasco, entre otras.

Si en la Cámara de Diputados logró la mayoría, en el resto del país Morena amplió su presencia, sobre todo en el norte, donde su penetración había sido escasa, al ganar la mayoría de las 15 gubernaturas en disputa, entre ellas Sonora, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Guerrero, Colima, Nayarit, Sinaloa, Tlaxcala y Zacatecas. El perdedor en este caso es el PRI.

Así como están las cosas por ahora, la oposición difícilmente ganaría la presidencia de la República en 2024, porque, además, es poco probable que en esa elección el PRI se una al PAN para registrar a un candidato en común.

Podría decirse que también el Instituto Nacional Electoral (INE) ganó en las elecciones del 6 de junio, pues no ha sido cuestionado y el propio presidente avaló las cifras dadas a conocer por el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), en la conferencia mañanera del lunes. 

Donde sí le fue mal a Morena fue en la capital del país, donde residen precisamente muchos de los empresarios e intelectuales que se oponen a la llamada cuarta transformación, otrora bastión de la izquierda. 

Más que López Obrador, la perdedora en ese caso es la jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, pues se debilita en sus aspiraciones de convertirse en la candidata presidencial en 2024. 

Habrá que preguntarse qué fue lo que determinó la caída en la Ciudad de México; si su mal trabajo, el buen trabajo de la oposición, la caída de la línea dorada del Metro o si la dirigencia nacional de Morena hizo lo que le convenía para afectarla y beneficiar al canciller Marcelo Ebrard, rumbo a la candidatura para suceder a Andrés Manuel.  

El caso es que allí sí le golpearon una parte del corazón al ejecutivo federal y a su proyecto transformador, lo que a la vez, hace suspirar a sus opositores con que podrían desbarrancarlo en las próximas elecciones e inclusive el año entrante, durante el referendo. Podría decirse que las mismas votaciones del 6 de junio fueron ya un referendo para su gobierno, y lo ganó, por más que la oposición pretenda hacerlo ver como una derrota. Está claro: No es poca cosa que mantenga la mayoría en San Lázaro. El mismo Gustavo Madero, panista de siempre, lo ha reconocido

Como se esperaba después de las elecciones y dados los resultados, el presidente realizó ya el primer cambio en su gabinete para tratar de revolucionar la política en el segundo tramo de su gobierno: Arturo Herrera deja la Secretaría de Hacienda y en su lugar llega, Mario Ramírez de la O. Probablemente haya más relevos. Habrá que esperar.

PICOTAZOS. ¡Ay, nanitas! Las cosas ya se pusieron color de hormiga en San Cristóbal de Las Casas, donde ayer martes comenzó la verdadera batalla por la joya de la corona, pues resulta que dos días después de las elecciones aparecieron misteriosamente urnas con votos, supuestamente no contados, con los que presuntamente se modificaría el resultado de las elecciones municipales y en teoría le darían el triunfo al abanderado de Morena, Juan Salvador Camacho Velasco, que por ahora, de acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), va debajo de Mariano Díaz Ochoa, postulado por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Es muy extraño que ninguno de los representantes de los partidos políticos ni los representantes de casillas hayan denunciado el domingo la “desaparición” de las urnas y que tampoco el consejo municipal del Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), se hayan percatado del faltante. Queda claro, como ya se ha había comentado en anteriores entregas, que la suerte de San Cristóbal podría definirse en los tribunales y si los candidatos involucrados así lo deciden, también en las calles con movilizaciones. De todos modos, gane quien gane, los comicios quedarán manchados. Nadie duda de que muchos de los competidores hayan recurrido a prácticas ilegales para ganar el voto, pues esa es una cultura impuesta por el PRI que está lejos de desaparecer, desgraciadamente. En ese terreno, casi todos quedan embarrados, lo que, desde luego no es una justificación. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Lo extraño es que el domingo por la noche, no hubo denuncias concretas sobre las posibles irregularidades, salvo la que hicieron representantes de Podemos Mover a Chiapas y otros partidos el día de la elección, acerca de la “desaparición” de 83 boletas de la sección 2098, con sede en San Cristóbal. Al cierre de esta columna no había concluido el recuento de votos, por lo que no era posible saber en qué quedó la telenovela. Fin