Nuevo virus, más pánico.

Cuando se pensaba que la normalidad se acercaba cada vez más por la elaboración de vacunas de diferentes marcas, apareció ómicron, la mutación más reciente del virus SARS-CoV-2, que ha puesto de cabeza al mundo otra vez. 

Los científicos y expertos no saben hasta ahora con exactitud sus alcances en términos de contagios y gravedad, entre otros efectos, ya que apenas están estudiándolo. 

Como cuando inició la pandemia, algunas voces han pedido ahora que se cierren las fronteras, pero por la experiencia tenida durante la pandemia de Covid-19, puede decirse que no es una solución tan viable, pues algunas naciones lo hicieron al principio de 2020 sin que por ello quedaran libres de contagios. 

De una u otra forma, el virus va a llegar a todos los países como sucedió con el coronavirus, a unos primero y a otros después, pero nadie escapará, por más que se cerraran las fronteras, lo que además, ocasionaría daños a la economía, de por sí muy golpeada en estos caso dos años. 

La misma Organización Mundial de la Salud (OMS), rectora en el tema, ha desaconsejado que se cierren las fronteras y que se impongan restricciones casi en automático, porque dichas medidas imponen una carga en la vida de las personas y en los medios de vida. 

Lo que habría que hacer tal vez es aligerar la vacunación de toda la población, aunque los expertos no saben hasta ahora si la inmunización para el Covid-19 surte efectos también para ómicron, pero en teoría debería de contener algunos elementos que sirvan para la nueva variante. 

Según la OMS, ómicron muestra más de 30 mutaciones, el doble que la delta, que había sido considerada la más contagiosa, lo que nos da una idea de su peligrosidad, aunque todavía se ignora si es más grave y más resistente a vacunas.  

La nueva pesadilla comenzó el 9 de noviembre, fecha en que el virus fue detectado en Sudáfrica y poco a poco en otros países de varios continentes (Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Reino Unido, Alemania, Italia, Portugal, Austria, República Checa, Australia, Hong Kong, Israel, Canadá y Estados Unidos, más los que se sumen en los próximos días). 

Su aparición, que podría entorpecer la de por sí lenta recuperación de la economía en todos los países, ocasionó ya pérdidas importantes, pues, por ejemplo, el dólar incrementó su valor y los precios del petróleo disminuyeron. 

Sin embargo, después de los primeros días de desconcierto e incertidumbre por sus efectos, parece que la calma está llegando en alguna medida, lo que ha provocado una leve recuperación del peso frente al dólar, ya que los mercados han considerado que en un inicio se sobrestimó la peligrosidad de ómicron. 

Pero en Estados Unidos, los índices en Wall Street bajaron nuevamente después de ir al alza, en la apertura, a causa de que apenas se detectó el primer caso de ómicron en California, en una persona que regresó recientemente de Sudáfrica.

La OMS, por lo pronto, ha dicho que comprender el nivel de severidad de la variante recién detectada tomará varios días o semanas, ya que, por su aparición reciente, está en su fase de estudio. 

Lo que más ha destanteado a todos es el desconocimiento de los efectos que causa ómicron, asociado al temor de los estragos ocasionados por el Covid-19 desde comienzos de 2020, cuando la ciencia ignoraba casi todo lo relacionado con el coronavirus. Y vaya que ha costado mucho tiempo para ir conociendo las causas y los efectos de la enfermedad. 

Algunos países han reaccionado de manera firme frente al nuevo virus, pero otros han sido más cautelosos, esperando que haya más información sobre la gravedad de.los efectos del virus. 

Quizá sea necesario no exagerar en el pánico que ocasiona la aparición del nuevo virus, pero tampoco se debe de tomar a la ligera, sobre todo porque ya vimos los estragos que en estos casi dos años ha causado la pandemia, que se ha llevado a cientos de miles de personas en el país. 

Lo que más miedo está ocasionando a la población, como en su momento el coronavirus, es no contar con información confiable y certera sobre sus efectos, síntomas y forma de atacarlo, entre otras causas. 

Lo único cierto en todo este nuevo panorama es que la población tiene que seguirse cuidando con mucha responsabilidad, aplicando las medidas sanitarias que ya se usan para evitar contagios del coronavirus. 

Tal vez uno de los errores cometidos por las autoridades de salud al inicio de la pandemia fue minimizar el uso del cubrebocas porque la misma OMS aseguraba que era una medida no muy efectiva para prevenir los contagios.

Con el tiempo se ha visto que su uso de manera permanente y adecuada, ayuda mucho a no contraer el virus, aunado a las otras medidas como el distanciamiento social y el lavado de manos, principalmente. 

Las naciones más afectadas con la aparición del nuevo virus podrían ser las que registran un menor porcentaje de vacunación, por lo que es necesario que los países ricos se solidaricen con los que menos recursos tienen para tratar de inmunizar al mayor número de habitantes del planeta. 

La misma OMS ha dicho que “dadas las mutaciones que podrían conferirle la capacidad de escapar a una respuesta inmunitaria y darle una ventaja en términos de transmisibilidad, la probabilidad de que ómicron se extienda a nivel mundial es elevada, por lo que, por si fuera poco, podría haber futuros picos de Covid-19, que podrían tener consecuencias severas. 

El panorama, pues, no es nada halagüeño para los próximos días, semanas y meses. La humanidad está siendo puesta a prueba una vez más y quién sabe cómo vaya a salir de esta otra pesadilla. Como dice he dicho: Que Dios nos agarre confesados. Fin