Marx y Julio
En Morena solitos entre ellos se hacen bolas como puede verse con los casos de Marx Arriaga Navarro, exdirector general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) y Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la presidencia de la República entre 2018 y 2021, pues ambos le están causando daño en su imagen al partido en el poder.
Arriaga Navarro, uno de los principales impulsores de la Nueva Escuela Mexicana y la polémica reforma de los Libros de Texto Gratuitos en el sexenio pasado se niega a dejar el cargo y asumir uno nuevo con cambio de naturaleza de su plaza, o cuando en la forma en que se lo hicieron saber la semana pasada.
Arriaga Navarro, de quien se dice es radical, demandó que su despido “sea conforme a la ley y no con una notificación verbal”, como fue informado para que dejara el cargo.
Desde el viernes se atrincheró en su espacio de trabajo e inició una transmisión en vivo, decidido a no salir hasta que las autoridades de la SEP cumplan con lo que pide.
Mientras, la Secretaría de Educación Pública ya nombró en su lugar a la poeta oaxaqueña Nadia López García, hasta hace poco, coordinadora nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (Inbal), autora de once libros y cuya obra se ha traducido al inglés, francés, griego, árabe, catalán, hindi, bengalí, italiano, alemán y chino.
El berrinche de Marx ha sido visto por algunos como un intento de la presidenta Claudia Sheinbaum de irse despojando de personajes que le dejó López Obrador o que va ganando terreno una corriente menos radical.
Por lo que dijo ayer la mandataria, parece que la decisión del cambio la tomó ella y no el titular de la SEP, Mario Delgado, sobre quien Arriaga Navarro ha dirigido sus baterías, porque el objetivo principal es reconocer a las mujeres en la historia, incorporar más libros en lenguas indígenas y garantizar formatos en macrotipo y braille.
Según información de prensa, Marx Arriaga rechazó que en los nuevos libros de texto gratuitos se incorporen los aportes de las mujeres en la historia y construcción de México. Hasta donde se sabe ese es el fondo del problema, que después de cuatro días no ha sido resuelto porque supuestamente el ahora exfuncionario se ha negado a aceptar ofrecimientos sobre nuevos cargos como una embajada.
Parece que el tema va a estar vigente unos días más, dependiendo de cuánto tiempo tarde la solución y de cómo las autoridades y Arriaga Navarro lleguen a un acuerdo.
Pero también está el tema del libro titulado Ni venganza ni perdón de Julio Scherer Ibarra, en el que habla de presuntas corruptelas de alto vuelo del exvocero presidencial de 2018 a 2024, Jesús Ramírez Cuevas, ahora funcionario de la Presidencia de la República.
A diferencia de Marx Arriaga que pinta como algo ideológico, el suyo parece más un asunto de venganzas personales y de lealtades, pues, según se dice, enfoca más sus baterías a Chucho Ramírez y al exfiscal Alejandro Gertz Manero, pero de algún modo se lleva entre las patas a López Obrador y a la propia presidenta.
Aunque sea por venganzas personales o revanchas, en este caso se exhibe a funcionarios de Morena, por lo que hay una afectación mayor a la imagen del partido gobernante, en tanto que se habla de hechos de presunta corrupción.
Es lamentable que por egos e intereses personales, los funcionarios o exfuncionarios, del partido que sean, se dediquen a tirar lodo y a desprestigiar a alguien sabiendo que afectará a su propio movimiento o tal vez en su resentimiento lo hacen justamente por eso.
En los dos casos sale mal librado el partido oficial porque finalmente se afecta su imagen, lo que siempre será aprovechado por la oposición que está a la casa de los errores del adversario, como en su momento lo hizo Morena, claro está.
En medio de todos esos problemas, la reforma electoral sigue atorada porque al parecer los partidos del Trabajo y Verde Ecologista de México no quieren ceder en los temas de los plurinominales y del financiamiento público, pues saben que se quedarían muy mermados.
La iniciativa que tendrá que ser discutida y analizada en el Congreso de la Unión debió de ser presentada desde hace varias semanas, pero nomás no ha quedado lista. La presidenta ha declarado que la reforma “sorprenderá a todos”. Habrá que ver en qué sentido será la sorpresa.
¿Tendrá que ver también con la dichosa reforma el hecho de que Manuel Velasco, coordinador de los senadores en la Cámara alta respaldó públicamente a su colega y correligionaria, Ruth González Silva, esposa del actual gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, para las elecciones de 2027? “Ella todavía no se decide, pero en las encuestas que nosotros hemos hecho en el partido va dos a uno arriba, con una amplia ventaja de más de 20 puntos; ojalá se anime”, declaró a sabiendas de que la presidenta Sheinbaum se opone al nepotismo, como sucedería este caso.
Picotazos. Ayer se cumplieron 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés que el Estado mexicano nunca cumplió a cabalidad. Son tan importantes que se sigue hablando de esos tratados rubricados el 16 de febrero de 1996 por el gobierno federal y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Es importante que se sigan analizando y discutiendo, no solo para presionar al gobierno a que los cumpla, sino para que las nuevas generaciones los conozcan y sepan que ni el PRI, el PAN ni Morena los cumplieron tal y como fueron suscritos. A propósito, ayer comenzó en el Centro Estatal de Lenguas, Arte y Literatura Indígena (Celali), que dirige María de la Flor Gómez Cruz, el interesante Encuentro de historias y memorias a 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés, organizado por la Universidad Autónoma de Chiapas y esa institución, cuya sede está en San Cristóbal. Fin








