El nuevo edificio de la Fiscalía
Qué bueno que por fin la Fiscalía Zona Altos ya tiene su propio edificio que se ubica en el poniente de San Cristóbal de Las Casas, pues en el anterior estaban ya muy amontonados, ya que lo compartían con la Fiscalía Indígena que atiende asuntos relacionados con los municipios con población originaria.
Se supone que en sus nuevas instalaciones la Fiscalía Zona Altos dará un mejor servicio, aunque ya se sabe que no son los edificios sino las personas las que hacen la diferencia.
Los conflictos en la zona se han ido incrementando, a la par del crecimiento de la población, por lo que la antigua sede que se construyó hace medio siglo en el sur de la ciudad es cada vez más insuficiente, además de que estaba compartiendo el inmueble con el Poder Judicial estatal.
Está bonito el nuevo edificio y parece funcional para que el personal de la Fiscalía Zona Altos desempeñe sus funciones de la mejor manera en beneficio de la población.
Lo único que podría ser un inconveniente es que está en una zona aislada, atrás del CBTIS, casi al pie del cerro del Huitepec que no tiene salidas y si un día toman el inmueble como acostumbran algunos grupos, se volvería un grave problema.
Ojalá que más adelante no vayan a resurgir los problemas y si ello sucede, que las autoridades sean capaces de resolverlos antes de que se vuelvan asuntos graves que desemboquen en la toma del edificio.
La presencia del ejecutivo estatal y del fiscal general, entre otras autoridades, ayudó para que cuando menos le pusieran grava al camino de acceso que estaba en pésimas condiciones. Lo ideal es que se pavimente esa vía, más ahora que será muy utilizada por bastantes personas, además de las que de por sí viven ahí.
A la par que fueron inauguradas las nuevas instalaciones de la Fiscalía Zona Altos también iniciaron las obras para edificar las oficinas de la Fiscalía de Justicia Indígena. Tal vez hubiera sido preferible que empezaran por éstas y no al revés como se hizo, dejando esparcido algún tufo a discriminación, aunque no haya sido la intención.
Además, con el racismo que nunca falta, no falta quien haga de menos a la Fiscalía Indígena, como si no tuviera el mismo valor que la de la Zona Altos, sólo porque el titular o la titular en este caso, es mestiza, aunque de repente se asomen por igual algunos casos que se “resuelven” con dinero.
A propósito, la fiscal indígena Floralma Gómez Sántiz, originaria de Oxchuc, no ha tenido mayores problemas para desempeñar el cargo desde diciembre pasado, ya que, por ahora cuando menos, están contenidos de alguna forma los conflictos que antes brotaban como hongos en varios municipios indígenas.
Por cierto, es común que a la hora de las inauguraciones como en este caso, algunas personas busquen pararse el cuello, como se dice coloquialmente, sin tener mérito alguno.
Los terrenos en los que fue construido el nuevo edificio de la Fiscalía Zona Altos fueron donados por gestiones del entonces fiscal Indígena, Mariano López Pérez en 2024, año en el que se hizo el diseño y el presupuesto para la edificación de la obra.
La donación se concibió cuando la policía desalojó a integrantes de varias organizaciones que habían tomado un predio de alrededor de 18 hectáreas, propiedad de Rafael Nájera Gutiérrez. Mariano encabezó el exitoso operativo, en el que fueron destruidas las chozas que ya habían construido los invasores. Ahí planteó la donación de un terreno para que se edificara el nuevo edificio de la Fiscalía Indígena. Se logró la donación, pero queda pendiente la educación de la otra obra. Honor a quien honor merece, y en este caso, el que gestionó la donación fue Mariano, abogado tsotsil, originario de Zinacantán. Las cosas como son.
Picotazos. Ojalá que el titular de la Secretaría de Educación, Roger Mandujano Ayala (el alumno más avanzado del gabinete de la llamada nueva era, según la Rotonda Pública, aunque mejor diremos que uno de los en plural, para que no se sientan el secretario de Seguridad, Oscar Aparicio Avendaño y el fiscal, Jorge Luis Llaven Abarca, aunque ellos destacan en otro ámbito) esté pendiente personalmente del programa insignia Chiapas Puede, que busca alfabetizar a medio millón de personas, para que no con los años vaya a quedar como los que hizo Juan Sabines Guerrero de las Ciudades Rurales y del biodiesel, que fueron un fiasco. Ya se sabe que los resultados de esos proyectos se conocen a plenitud una vez que han pasado las administraciones, no antes. Funcionarios menores y allegados, son a veces muy dados a maquillar cifras para engrosar informes de gobierno, a la larga resulta que no corresponden con la realidad. Ojalá que no vaya a ser el caso en este caso de la alfabetización. ¡Ay, Dios! Parece que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump se encamina a una derrota, de la dimensión que sea, en el caso de la guerra que ese país e Israel emprendieron en contra de Irán. Ahora resulta que, a menos de un mes, está pidiendo a Teherán que hagan una pausa de un mes para negociar, por lo que presentó un plan de 15 puntos, pero su respuesta es que seguirá con sus operaciones militares hasta que se cumplan sus propias condiciones y pondrá fin a la guerra “en el momento que lo considere oportuno”. El inquilino de la Casa Blanca debe de estar preocupado, ya que no ha logrado derrotar al régimen iraní. Su popularidad ha caído en días recientes a su nivel más bajo desde que comenzó su segundo mandato, por el incremento en los precios del combustible y el rechazo generalizado a la guerra contra Irán. A las condiciones puestas ayer por Irán, Trump ha respondido que “desatará el infierno” en ese país si no acepta un acuerdo para poner fin a la guerra en Oriente Medio. Hay muchas declaraciones de las dos partes. Habrá que ver, mientras tanto, qué se cocina en el fondo y cómo termina esa “Operación furia épica”. Fin.








