Se acabó
Para México se terminó la fiesta mundialista, no solo porque el domingo fue eliminado sino porque ya no habrá más partidos en estadios del país, y ahora viene de nuevo la realidad de todos los días con sus múltiples problemas, la violencia, las personas desaparecidas, la confrontación entre la oposición y gobierno y el partido oficial, las disputas internas en los partidos en busca de candidaturas para las elecciones de 2027, etcétera.
La selección ilusionó a millones de mexicanos que pensaron que ahora sí había condiciones para saltar por primera vez a los cuartos de final de la Copa del Mundo, pero se impuso (3 goles contra 2) el representativo de Inglaterra, situada nada más y nada menos que en el cuarto lugar en el ranking mundial de la FIFA.
México avanzó hasta los dieciseisavos cuando hace un mes todavía había muchas dudas porque no se veía a una selección con muchas posibilidades de ganar todos los partidos de la primera ronda y el cuarto encuentro.
Una vez que comenzó la justa y se vio su desempeño, queda la sensación de que pudo haberle ganado a los Tres Leones, pero dos distracciones y la falta de oficio que se necesita en esas instancias terminaron por derrumbar el sueño de millones de mexicanos, que de todos modos, reconocieron el desempeño de El Tri que cayó luchando con todo, sin encontrar el gol que hubiera prolongado el partido y tal vez llegar a los penales. Ni modos. No se pudo. De todas maneras, lo bailado nadie se lo quita a la extraordinaria afición mexicana.
Mientras la selección mexicana era eliminada, un escándalo comenzó a sacudir al futbol mundial: la FIFA decidió suspender la sanción a Folarin Balogun, jugador de la selección de Estados Unidos, líder de goleo de ese representativo en el actual campeonato mundial, a exigencia del presidente Donald Trump.
La decisión ha provocado muchas molestias por su carácter inusual y porque con ello se rompen las reglas que rigen al futbol mundial, sentando un terrible precedente. Balogun recibió una tarjeta roja durante el partido entre Estados Unidos y Bosnia y Herzegovina, lo que amerita como mínimo un partido de suspensión, pero el domingo, la mafiosa FIFA decidió que “la aplicación de la sanción queda suspendida por un periodo de prueba de un año”. Vaya descaro.
Volviendo a nuestra realidad local, es necesario que las autoridades federales y estatales pongan mucha atención nuevamente en lo que está pasando en el municipio de Pantelhó, donde se ha reactivado la violencia que ha salpicado a Chenalhó, después de más de un año de relativa tranquilidad.
En menos de un mes ha habido al menos tres asesinatos, lo que ha reavivado las pugnas por el control político entre las llamadas Autodefensas del Pueblo El Machete y el grupo conocido como Los Herrera.
El saldo de la confrontación entre ambos grupos ha dejado en el último lustro, decenas de muertos y heridos, cientos de desplazados e inestabilidad política y social en Pantelhó, que se ha extendido a localidades de Chenalhó que se ubican en los límites.
El regreso de la violencia tiene que ver en parte con la cercanía de las elecciones de junio del próximo año. Los Herrera buscan desplazar el ayuntamiento a El Machete en las votaciones. La lucha es a muerte para manejar el presupuesto.
La secuencia de los crímenes recientes es más o menos así: el 15 de junio fue asesinado Alan de Jesús, cuyo cuerpo fue localizado una semana después y el 17 de junio fue asesinados Miguel Pérez Pérez, ambos pertenecientes a Los Herrera.
El 25 de junio fue emboscado cerca de la comunidad de La Esperanza -en los límites entre Pantelhó y Chenalhó-, el alcalde del primer municipio, Julio Pérez Pérez, de las filas de El Machete, quien resultó ileso gracias a que su camioneta está blindada. Estos casos debieron encender las alarmas sobre el incremento de la violencia, pero tal vez a alguien le conviene descomponer la situación en la zona.
La venganza de los dos homicidios llegó el 3 de julio cuando fue acribillado a balazos Fernando Ruiz, considerado uno de los comandantes de El Machete, en Chenalhó, originario de Polhó.
Era considerado un dirigente con mucha capacidad, por lo que el golpe a El Machete ha sido fuerte y ahora amenaza con reactivar la violencia si las autoridades competentes no castigan a los responsables, para lo cual han dado un plazo de cinco días.
Si las autoridades federales y estatales no quieren que otra vez se desborde la violencia, deben de actuar con firmeza y tratar de apaciguar a los dos grupos que a sangre y fuego se disputan el poder político y el dinero público.
Picotazos. La Facultad de Derecho de la Unach, con sede en San Cristóbal, había estado tranquila, pero algo le está fallando al director Bayardo Molina, pues en los días recientes se han agitado las aguas presuntamente por el despido de cuando menos un maestro. A veces se imponen los intereses por encima de la estabilidad y no siempre las decisiones se toman en la facultad sino en las oficinas centrales. ¿Para qué mover las cosas si están tranquilas? La rectoría debe de estar atenta… A unos cuantos metros de la citada facultad se localizan las oficinas del DIF regional, cuyo titular, Edgar Rosales, se empeña en echarse en contra a los trabajadores que ya encendieron varias veladoras para pedir que agarre alguna candidatura a cualquier puesto de elección popular para que deje el edificio situado cerca de El Carmen. Claro, siempre existe la posibilidad de que llegue alguien peor y entonces sí, a encender cirios… Mal momento escogió la alcaldesa coleta Fabiola Ricci Diestel para atacar al periodista Carlos Herrera, a quien tal vez ve como uno de los obstáculos internos en sus intenciones reeleccionistas en Morena, ya que justo en esos días fue herido de bala el comunicador Marcos Ramos, en Cintalapa. En casos de este tipo se asocian las agresiones y adquieren una dimensión mayor… Qué triste el fallecimiento de Juan Carlos Cal y Mayor, hombre educado y preparado. Vaya desde este espacio un abrazo fraterno a sus familiares. Descanse en paz. Fin








