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Hoy Escriben - Elio Henríquez

Rotonda Pública

La UNAM, en problemas

Vaya problema en el que está metida la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), luego de que se ha filtrado información acerca de posibles trampas en la presentación de la prueba de ingreso a licenciaturas, realizada en línea el 31 de mayo.

La máxima casa de estudios de México y una de las más prestigiadas de América Latina está inmersa en un problema creado por ella misma por no realizar la prueba de manera presencial -se dice que para ahorrarse algunos millones de pesos-, que aun con sus posibles fallas, es mucho más segura para evitar trampas.

¿Cómo es posible que no haya tomado todas las previsiones para asegurarse de que cada una de las personas que presentaron la prueba cumpliera con las medidas de seguridad exigidas si, además, ya se sabía de antemano por diversas publicaciones en redes sociales de las varias formas que hay para hacer fraude? Mencionaron las siguientes: Tener oculto un segundo celular en un punto ciego de la cámara de la computadora o usar un audífono negro debajo del cabello largo y compartir pantalla en una aplicación llamada Discord para que otra persona le diga el inciso correcto.

Es tan injusto que ingresen a la UNAM personas que se valieron de engaños para pasar la prueba, como que queden fuera quienes aprobaron el examen de manera honesta porque tienen los conocimientos reales para cursar una carrera en esa institución. Quienes no hicieron trampa están exigiendo con justa razón, que se garantice su derecho al acceso a la universidad.

Ante las protestas desatadas, la casa de estudios designó una comisión revisora, pero, ¿qué va a revisar? ¿los miles de videos de las pruebas, las distintas formas de hacer trampa, etcétera? Tal vez las calificaciones de preparatoria de cada alumno les puede dar una pista a los integrantes de la comisión revisora sobre la capacidad de quienes pasaron la prueba, por ejemplo.

Ayer empezaron las protestas con una marcha en la Ciudad de México, en la que aspirantes que no pasaron el examen exigieron que se repita, lo cual sería hasta cierto punto injusto.

El asunto es muy delicado porque ya apareció la lista de las personas que aprobaron el examen y quienes lo hicieron sin hacer fraude tienen la conciencia tranquila y están confiados en que ingresarán, además de que una vez que apareció su nombre, muchas personas cancelaron el espacio que ya habían obtenido en otras instituciones, porque su primera opción es la UNAM.

El caso es que ahora miles de aspirantes y padres de familia están en la incertidumbre de qué va a pasar porque no se sabe qué resolverá la comisión y qué procede para remediar esta situación que se agrava conforme pasan los días.

Algunas personas están planteando que la prueba se aplique de nuevo, de manera presencial, pero sería un tanto injusto que algunos aspirantes que la aprobaron honestamente se quedaran fuera porque se les olvidó alguna respuesta.

No hay que olvidar que se prepararon a tope académica y psicológicamente para presentar el examen el día que marcó la convocatoria y dos meses después es posible que ya hayan olvidado algunas respuestas. Otra cosa: la UNAM se llevó un mes y medio para dar los resultados, lo que representa mucho tiempo.

El problema está en cómo acomodar a quienes obtuvieron un alto puntaje, pero no alcanzaron el mínimo exigido por la UNAM para inscribirse, porque, además, en esta ocasión subió considerablemente el número de repuestas (105 de 120 reactivos para derecho, por ejemplo). ¿Abrir nuevos espacios sería una posible solución? En todo eso tiene que trabajar la comisión revisora.

Una de las cosas que llamó la atención en la UNAM fue que varios alumnos obtuvieron inusualmente altos puntajes, incluyendo en la prueba para ingresar a la carrera de medicina, la más difícil. Tampoco hay que ignorar que existe corrupción interna en la máxima casa de estudios por la filtración de reactivos.

Desde hace varias semanas se publicó en esta Rotonda Pública que existen evidencias de personas que presentaron examen en diferentes universidades del país que se valieron de trampas para aprobar las pruebas. Cada vez es más común que se recurra a este tipo de engaños, por lo que todas las instituciones deberían de suspender para el próximo año las pruebas en línea.

El asunto es que en este caso, tratándose de la UNAM, el tema adquiere más relevancia porque de inmediato se vuelve político y de dimensión nacional. No hay que olvidar que ahí han surgido movimientos de rechazados, por ejemplo, con bastante repercusión.

Lo que urge por ahora es que la máxima casa de estudios del país tome una decisión sobre este caso y la dé a conocer antes de que se sigan moviendo las aguas y se forme un movimiento estudiantil fuerte. Es un problema de credibilidad, por lo que la UNAM debe de esclarecer con argumentos creíbles el problema.

Por lo pronto se suspendieron las inscripciones y los cursos de inducción que deberían de haber iniciado a partir del lunes y martes de esta semana.

Picotazos. Aparte de que muchos sucesos están ahora salpicados de la disputa electoral venidera, el cuarto regidor del ayuntamiento de San Cristóbal de Las Casas, Calax Ruiz Burguete, tal vez pecó de confianza el viernes pasado cuando acudió a la comunidad de San Antonio los Baños para tratar de resolver un conflicto relacionado con agua potable. El regidor fue retenido y algún poblador le jaló y rasgó la camisa, aunque él aseguró que no fue golpeado. Los habitantes lo liberaron hasta que llegó la alcaldesa Fabiola Ricci Diestel, pues esa era su exigencia. FIN