De temblores
En estos tiempos electorales y también de catástrofes sísmicas se mueve la política nacional con la detención de personajes de renombre de cierto renombre (exgobernadores) y tiembla también la tierra como ocurrió ayer en Colombia, con saldo preliminar de más de cien muertos y heridos.
La detención de Ángel Aguirre, quien gobernó Guerrero en dos ocasiones: primero como sustituto por el PRI y posteriormente de manera constitucional por el difunto PRD, ha movido más las aguas de la política nacional porque, además, es el segundo exgobernador detenido en los días recientes por la Fiscalía General de la República (FGR), después del expanista Ernesto Ruffo Appel, de Baja California, primer gobernador de oposición en México.
La pregunta que surge desde la oposición es por qué hasta ahora solo han sido detenidos dos exmandatarios de las filas opositoras y no se actúa en contra de funcionarios anteriores o activos de Morena, como Rubén Rocha Moya o el senador Enrique Inzunza, por ejemplo.
Eso ha dado pie a los opositores para asegurar que la captura de los dos exgobernadores tiene motivaciones políticas y que se trata de una persecución.
Ruffo Appel está acusado de delincuencia organizada y contrabando de combustible e ilegalidad con hidrocarburos, ilícito conocido como huachicol fiscal, mientras que Aguirre está inculpado de obstrucción de la justicia y desaparición forzada, por el caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa, desaparecidos desde el 26 de septiembre de 2014.
En el caso de Ruffo Appel es más fácil para las autoridades comprobar los delitos, aunque se cuestiona que nadie de nivel medio siquiera haya sido aprehendido cuando existen evidencias de su participación en esa actividad, pero en el tema de Aguirre tal vez tenga más componentes políticos con un golpe de efecto necesario para el partido en el poder.
Puede ser que el exmandatario tenga alguna responsabilidad en el asunto de los 43, pero desde el principio se presume que la responsabilidad mayor recae en el Ejército Mexicano, pero ningún alto mando ha sido capturado y difícilmente será tocada esa institución, pilar y sostén del régimen.
Así que, como muchos otros emblemáticos, el caso de los 43 normalistas está destinado a no esclarecerse totalmente y seguir en investigación por años. Lo peor: que nunca se sepa qué pasó exactamente con los estudiantes y si, como se presume fueron asesinados, dónde están sus cuerpos.
El asunto es que por ahora han sido detenidos dos exgobernadores de partidos de oposición y ninguno de Morena, pero las cosas no pueden seguir así por mucho tiempo y si el partido en el poder quiere ganar credibilidad y tener la confianza de la población, tendría que encarcelar a alguien de sus filas que haya cometido algún delito. Sobran casos.
Quién sabe si las máximas autoridades del país se atrevan a tocar a alguien del partido guinda, sobre todo cuando estén más cerca las elecciones intermedias del año próximo, pero si lo hace ganaría cierta autoridad moral, pues se enviaría el mensaje de que no se protege a nadie, aunque sea del partido gobernante. Claro, a quienes están en el poder poco les interesa eso de la autoridad moral, cuando debería de ser una norma que rija su actuar. Más adelante se verá si existe voluntad de actuar contra quien sea, del partido que sea.
Mientras aquí estamos envueltos en estos y otros temas de la política nacional y local, en Colombia está sufriendo mucha gente por el terremoto magnitud 7.4 que golpeó ayer buena parte del territorio de ese país.
Apenas el 24 de junio ocurrió una tragedia en Venezuela que fue azotado por dos terremotos que dejaron más de seis mil muertos y miles de heridos, y ahora su vecino Colombia se encuentra en una situación triste por tanta destrucción humana y material.
Algo está pasando con la tierra que está enojada por tanto daño que le hacemos y lo peor es que cuando empieza a temblar en otros lugares, está la posibilidad latente de que esos movimientos lleguen a México. Ya se acerca septiembre, el mes en que han ocurrido los terremotos más fuertes, cuando menos en las últimas cuatro décadas. Aunque, claro, los sismos pueden suceder en cualquier momento (Protección Civil: ¡urgen las alertas!).
Por ahora, la tierra se está moviendo muy fuerte en el sur del continente, pero más vale estar preparados en la medida de las posibilidades para evitar las tragedias por los terremotos.
Picotazos. Hablando de Morena, es necesario, urgente, que haga una depuración de sus servidores para evitar desprestigio como lo sucedido en Puebla, donde dos legisladoras se burlaron de los adultos mayores. Ahora que está el proceso de selección de sus candidatos a legisladores y alcaldes es necesario que revise con lupa cada caso para evitarse ese tipo de vergüenzas por nombrar a personas impreparadas y sin sensibilidad social. El problema es que le dan cargos a muchas personas solo por intereses personales y grupales. Lo de las diputadas poblanas es de verdad, inexplicable… Hablando del sur del continente, qué bueno que México ha reanudado las relaciones diplomáticas con Perú, que ahora gobierna la derechista Keiko Fujimori. Pareciera que una de sus prioridades era reanudar los lazos con nuestro país porque todo ocurrió cuando apenas llevaba algunos días en el poder. Lo primero que hizo Lima fue otorgar un salvoconducto para que la ex primera ministra de Perú, Betssy Chávez, quien permaneció refugiada meses en la embajada de México en Perú, después de que fue acusada de rebelión por la Fiscalía del país. La exfuncionaria llegó a México el fin de semana en un avión de la Fuerza Aérea. No había necesidad de que estos dos pueblos estuvieran distanciados. Fin








