Urge cuidar el ambiente
Los cambios climatológicos que están sucediendo en el mundo deberían llamar la atención de los gobiernos, sobre todo de los llamados desarrollados o potencias que son los que toman las decisiones y se quedan con la mayor parte de las ganancias, para prevenir muertes y a la larga el colapso del planeta.
Uno de los ejemplos más claros de los cambios que están ocurriendo se han visto en países de Europa, donde la ola de calor sin precedentes con temperaturas superiores a 40 grados ha dejado 12 mil personas muertas. Sólo en Alemania murieron en junio 9 mil 600.
Además, la falta de lluvias ha ocasionado que ríos emblemáticos como el Danubio y el Rin hayan alcanzado los niveles más bajos de su historia, según los registros.
La situación es cada vez más grave, pero este año ha sido muy evidente que si no se hace algo empeorará conforme pasen los años y no sólo en Europa, sino en todo el mundo.
El deterioro del planeta es cada vez más acelerado, lo que a la larga podría poner en riesgo la existencia misma de la humanidad y de los seres vivos en general.
Sin embargo, pareciera que a los gobiernos de los países que toman las decisiones y las grandes empresas cuyo único dios es el dinero, poco les importa y siguen con la contaminación industrial sin espacio para que la tierra pueda regenerarse, lo que altera el equilibrio natural y los ecosistemas.
Entre otros factores está también el uso de combustibles fósiles y la deforestación a alta escala, en la que -ahí sí- también está involucrada la sociedad de todos los niveles.
Es posible que algunas personas piensen que porque en Chiapas todavía quedan selvas y grandes ríos no nos alcanzará el deterioro ambiental como ya está sucediendo en Europa, pero llegará inevitablemente. De hecho, ya está presente con lluvias torrenciales que provocan inundaciones frecuentemente, por ejemplo, o los cambios en el clima.
Una de las formas de ayudar al planeta es haciendo conciencia de la necesidad de cuidar el ambiente no generando ni arrojando basura indiscriminadamente y reforestando lo más que se pueda.
Por eso tiene relevancia la campaña nacional de reforestación que el gobierno federal y las 32 entidades federativas iniciaron el domingo pasado. Ahora falta que a los árboles planteados se les cuide y dé seguimiento para que se planten y crezcan, pero, sobre todo, cuidando que no haya tala indiscriminada.
De verdad, la situación en general es alarmante, pero da la impresión de que a muchas personas no les cae el veinte como se dice coloquialmente y tampoco se ponen a pensar en las siguientes generaciones que son las que más van a padecer la destrucción del planeta.
Ojalá que las autoridades emprendieran campañas para contrarrestar un poco el daño que se le está haciendo a la tierra. Ya se debería ir pensando, por ejemplo, en multar a las personas que tiran basura en la vía pública, que luego se va a las coladeras ocasionando que se tapen y el agua no fluya como debe de ser, y finalmente llega a los ríos.
Es frecuente ver cómo desde muchos vehículos en movimiento se lanzan a la calle botellas de refresco o bolsas de frituras, sin que alguna autoridad haga algo para evitarlo. Es necesario reglamentar esa situación. Y así se pueden ir tomando otras medidas para ir frenando un poco el deterioro del planeta. Urge actuar.
Picotazos. De alguna forma se nota, pero es necesario destacarlo. Con la Estrategia Nacional de Seguridad puesta en marcha desde que la presidenta Claudia Sheinbaum comenzó su mandato en septiembre de 2024 se han reducido en 51 por ciento los homicidios en el país, lo que representa un avance importante respecto al sexenio anterior en el que la violencia era mayor. Claro, se está muy lejos todavía de tener un país en paz y sin violencia. El problema de personas desaparecidas sigue siendo muy grave. De todos modos, se ha avanzado bastante en menos de dos años de este gobierno… La Secretaría de Comunicaciones y Transportes o a quien le corresponda, deberían de tratar de poner un poco de orden ante tanta irresponsabilidad. La línea aérea Volaris, por ejemplo, se ha convertido en la campeona de los retrasos en sus vuelos o cuando menos en una de esas empresas de aviación que ocupan ese deshonroso sitio, debido a que casi en todos sus viajes salen y llegan con demora de varias horas, sin que autoridad alguna haga algo por las afectaciones que ello provoca a miles de personas. El vuelo nocturno de la Ciudad de México al aeropuerto Ángel Albino Corzo del domingo, por ejemplo, que debía de despegar a las 8.45 de la noche salió después de las 12 y media, es decir, cuatro horas después. Pareciera que no es tanto, pero un retraso como ese mueve muchas cosas no sólo para los pasajeros, sino para sus familiares porque no es lo mismo para un pariente viajar al aeropuerto de Comitán o San Cristóbal a las 8 o 9 de la noche que a la 1 de la madrugada. Implica que a esa hora ya no hay transporte y los taxis cobran un dineral. La empresa no se hace responsable de los gastos que genera un retraso como ese. Lo más grave es que las demoras son casi todos los días, a veces más a veces menos, pero nadie pone orden. Muchos pasajeros se quejan airadamente en los mostradores, pero los empleados nada pueden hacer para remediar la situación. No sólo causa perjuicio en pérdida de tiempo y de dinero, sino que en ocasiones como la que se comenta provoca que algunas personas no acudan a laborar el día siguiente por la tremenda desvelada. Fin








