No pasamos la prueba
A nadie debería de extrañar que los adolescentes mexicanos hayan retrocedido en matemáticas y lectura, de acuerdo con la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) de 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), pues a veces da la impresión de que los programas oficiales de los últimos lustros en educación no necesariamente están hechos para avanzar.
Esto es algo que muchos padres de familia vienen notando y comentan desde hace tiempo, poniendo énfasis en que la educación debería de ser algo verdaderamente prioritario para el gobierno de cualquier país, para la sociedad porque es una de las principales bases para el desarrollo, pero cada vez es más frecuente encontrarse con alumnos no solo de primaria, sino de secundaria y hasta de preparatoria, que no saben o les cuesta mucho trabajo leer y escribir.
Desde el momento en que las autoridades educativas prohibieron que algún alumno fuera reprobado, aun sin aprobar cierto número de materias, algo no cuadra.
Son muchos factores que influyen para que no solo no haya avances sino retrocesos, como el ejemplo de que el bajo rendimiento aumentó 13 puntos porcentuales en matemáticas y ocho en lectura, en comparación con los resultados obtenidos en 2015.
¿Y cómo se pueden esperar avances si, por ejemplo, Mario Delgado, actual titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), el ente rector nacional en la materia, ni siquiera es maestro, sino economista y político, y uno de cuyos méritos es pertenecer a Morena y haber dirigido a ese partido, repartiendo y vendiendo candidaturas?
Desde luego que no se pueden ignorar los recurrentes paros de labores del magisterio para exigir atención a demandas que afectan sus derechos laborales y sindicales, ya que cada día que no llega un profesor al aula es una jornada perdida que no se recupera.
Además, la misma dinámica de alumnos y padres de familia que han abandonado parte de su labor, a veces prefieren que se haga a un lado el rigor en la educación, contribuye también a que no haya mejores resultados.
(Habrá que esperar algunos años para saber qué resultado se obtuvieron en El Salvador, a partir de que de agosto del año pasado nombró a una capitana del Ejército, Karla Trigueros, como ministra de Educación para imponer en las escuelas públicas una disciplina rígida. Dispuso, entre otras medidas, que el corte del cabello de los alumnos sea adecuado y con uniforme limpio. En teoría, nada tiene que hacer un o una militar en Educación, más que imponer el orden perdido en las escuelas. De todos modos, es retomar algo de lo que se ha perdido. A ver si funciona).
Lo cierto es que algo deberían de hacer las autoridades en general, los maestros, los padres de familia en la sociedad en su conjunto para mejorar la calidad educativa en el país. La oposición, que está en su papel y que poco hizo cuando fue gobierno, tiene razón hasta cierto punto, en criticar al gobierno.
Picotazos. Muchos automovilistas están confundidos acerca de cómo funciona la rotonda construida en la entrada de San Cristóbal para agilizar el tráfico. Por su naturaleza, en las rotondas no se utilizan semáforos. Tal vez ha faltado a las autoridades de tránsito explicar bien que el único alto de que se hace es para ingresar a la glorieta como también se les conoce. Una vez adentro, se tiene la preferencia, y en las laterales existe la vuelta continua con precaución. Algunos taxistas aseguran que han ocurrido accidentes porque muchas personas todavía no han aprendido a usarla. Poco a poco. El tema de los recursos es otra cosa. ¿Habrá que creer que fue la concesionaria de la carretera de cuota la que puso los 55 millones de pesos?… Dicen que los habitantes de algunas colonias de la zona norte de San Cristóbal de Las Casas están rezando para que no llueva tan fuerte ni tan continuo porque desde que reencarpetaron o reconstruyeron el periférico en esa parte de la ciudad, se hacen grandes pozas que les afectan. Rezan también para que no ocurra como con otras calles que a días de haber sido inauguradas tiene que andar parchándolas por la mala calidad del pavimento. Las autoridades correspondientes deberían de auditar las obras en el municipio para que conozcan la calidad del material utilizado y el tipo de construcción. El problema es que cuando existe protección superior o hasta divina, dirían algunos, y dinero de por medio, nada pasa. Total, son recursos públicos, es decir, del pueblo, aunque muchos funcionarios interpretan que son para ellos. Triste realidad, pero así es… Qué bueno que un grupo de sancristobalenses impulsa una iniciativa para que el nombre de los legendarios Hermanos Domínguez, extraordinarios músicos coletos, sea inscrito en letras doradas en el Congreso local (no falta quien todavía a estas alturas al igual que a los devaluados y hasta pervertidos ayuntamientos le antepone la H que debió desaparecer hace mucho tiempo porque de honorable nada o poco les queda a las legislaturas); se lo merecen. Qué mal que detrás de este tipo de iniciativas se cuelan en primera fila políticos con fines electorales. Claro, ya se acercan las fechas para ir definiendo a los candidatos a la alcaldía, regidurías y a las diputaciones y hay que hacer todo lo posible por agarrar o no soltar el hueso. ¿Podría titularse iniciativa Bíos?... Fin








