Zona roja
El asesinato del defensor de derechos humanos, Reynaldo Pérez Pérez, ocurrido el pasado miércoles 28 de octubre en la comunidad de Yabteclum, ha evidenciado una vez más que la violencia desatada desde hace varios años en Pantelhó, que se ha extendido a localidades vecinas de Chenalhó, está lejos de terminar.
En esa zona roja de tanta sangre se vive una guerra medio soterrada entre grupos civiles armados, sin que las autoridades de los tres niveles de gobierno hayan hecho lo necesario para evitar el derramamiento de sangre.
No solo han sido victimados a balazos ciudadanos sin funciones públicas, sino personajes como el fiscal indígena, Gregorio Pérez Gómez, y el sacerdote Marcelo Pérez Pérez, y aunque ambos casos ocurrieron en San Cristóbal de Las Casas están íntimamente ligados con la disputa que grupos civiles armados mantienen en Pantelhó.
Eran dos personajes muy importantes en la estructura del gobierno estatal y de la diócesis de San Cristóbal, respectivamente. De ese nivel es el grado de los intereses que se disputan en esa zona.
El número de muertos de manera violenta es cercano o incluso más alto de los ocurridos durante la llamada guerra de baja intensidad que grupos paramilitares (Paz y Justicia, sobre todo) auspiciados por el gobierno en sus tres niveles desarrollaron después del alzamiento armado zapatista de 1994 en Tila, Sabanilla, Tumbalá y otros municipios de la zona norte del estado.
En esa época se trataba de un conflicto político militar, pues su objetivo principal era debilitar al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), mientras que en el caso de Pantelhó se han enredado intereses económicos y políticos para controlar los recursos públicos a través del ayuntamiento y expandir el negocio de moda y al parecer más rentable en gran parte del país.
Reynaldo había recibido amenazas desde antes por su participación en la defensa de derechos humanos, enfocada principalmente en el acompañamiento a familias desplazadas de la zona, por lo que sorprende que las autoridades correspondientes no hayan garantizado su seguridad personal.
Qué importa si después se detiene a los autores materiales -los intelectuales casi nunca caen- si ya nada le devolverá la vida a Reynaldo ni a las demás personas asesinadas durante esta espiral de violencia en la zona, que nadie ha sido capaz de frenar. (En medio de ese ambiente se preparan las elecciones de junio del próximo año).
Tal vez el último documento que emitió Reynaldo sea el del 23 de octubre, en el que pidió un juicio apegado a derecho a la exalcaldesa de Chenalhó, Rosa Pérez Pérez, por el delito de fraude, y arremetió en contra de la Fiscalía. ¿Está relacionado también su crimen con este caso o es solo consecuencia de la violencia desenfrenada que prevalece en la zona? ¿O su sentencia de muerte llegó con la reciente difusión de un video de pobladores desesperados de la llamada Fracción Tzanembolom?
Las autoridades de los tres niveles de gobierno deberían de tener claro que una situación de violencia como la que prevalece en Pantelhó y algunas comunidades vecinas de Chenalhó podría desembocar en una masacre de proporciones mayores, por el grado de encono entre los grupos beligerantes.
Ya se demostró el grado de irracionalidad y sanguinario de algunos habitantes de esa zona con la masacre de 45 tsotsiles, ocurrida en Acteal el 22 de diciembre de 1997, que tumbó al entonces gobernador Julio César Ruiz Ferro, entre otros funcionarios.
Ojalá, pues, que las autoridades de los tres niveles de gobierno hagan algo realmente efectivo para detener el baño de sangre que está sucediendo en la región mencionada, que afecta a decenas de familias.
Picotazos
Murió Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, uno de los artífices principales del inicio del derrumbe del hasta entonces (1987) casi invencible Partido Revolucionario Institucional (PRI). Ser hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, el mejor presidente del siglo pasado, le daba mucho peso político. No era un político carismático como Andrés Manuel López Obrador, pero sí muy educado, respetuoso y políticamente honesto. Fue víctima de un escandaloso fraude en 1988. Carlos Salinas de Gortari, uno de los mandatarios que más daño le hizo al país, nunca debió ser presidente de México porque no ganó. Cárdenas fue tres veces candidato, pero la élite priista, aliada con el PAN, no lo dejaron llegar a Los Pinos. De todos modos, sus acciones fueron fundamentales en la democratización del país... Pareciera que después del anuncio que hizo el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), de reunirse con madres buscadoras en la Ciudad de México en diciembre, el gobierno federal ha iniciado acciones para aparentar que trabaja en el tema de las personas desaparecidas, la tragedia de este país. Por otro lado, la semana pasada viajaron a Sonora nada más y nada menos que la titular de la Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy y la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez. ¿Busca el gobierno disminuir el impacto político que tendrá el encuentro de la delegación zapatista con grupos de buscadoras?
Por otro lado, la misma semana pasada fue nombrada como titular de la Fiscalía Especial en Investigación de los Delitos de Desaparición Forzada, María Sol Berenice Salgado Ambros. Desempeñará el cargo a partir del 17 de noviembre. ¿Es mera casualidad o lleva un mensaje? Porque justo ese día, 17 de noviembre, se cumplirán 43 años de la fundación del EZLN. Incluso, uno de sus municipios autónomos lleva ese nombre. Además, ha emprendido acciones conjuntas con autoridades locales y municipales para torpedear la visita de la delegación rebelde a la capital del país... Todas las encuestas vaticinan una derrota para el Partido Republicano en las elecciones intermedias de este martes en Estados Unidos. Si esos vaticinios no se cumplen no será porque los sondeos fallen, sino por la mano negra del presidente Donald Trump y su grupo cercano con capacidad de manipular de alguna forma los resultados. Es decir, algo muy extraño tendría que pasar. Lo más probable es una derrota para el soberbio mandatario. Hoy se sabrá... Es muy cierto: en los hospitales solo dan comida para enfermos. Fin.








