De ciclovías y frases célebres

Seguridad: calma Coita…

“Ningún chile les embona” fue la respuesta coloquial de un filósofo contemporáneo fastidiado por reporteros. El PRI llegaba a las postrimerías del poder, en terapia intensiva. Tocaba fondo por tantos escándalos de corrupción.

MORENA, a su vez, avanzaba imparable como Eclipse, el caballo inglés extraordinario cuya fama trascendió la historia. Ya sabemos lo que pasó.

Le explico el contexto para que entienda aquella frase antológica: Pasos a desniveles, puentes peatonales, ciclovías, etc., forman parte de la infraestructura urbana de las ciudades modernas. Tuxtla es una metrópoli y muchos la siguen viendo como un rancho.

Cuando empezó la construcción del paso a desnivel en el libramiento sur y once poniente, las críticas negativas se desataron como tornado. Incluso, hubo un grupo de sujetos que amenazó con marchas pidiendo la cancelación de la obra porque, dijeron, iba a afectar su economía. Qué mentalidad tan obtusa.

Ese proyecto está por concluir. Y, el del lado oriente, también avanza de manera significativa. La gente cree que el gobierno actúa por capricho. Craso error. Es la opinión escandalosa que brota del Facebook en donde todos, alegando su derecho a la libre expresión pueden opinar, insultar, difamar y descalificar. Todos son eruditos en todo. Es un terreno rudo en donde no hay reglas, pese a las políticas que marca la plataforma.

Este baipás, con la ingeniería más avanzada, está bien pensado y diseñado no sólo porque Tuxtla es una ciudad con un crecimiento alarmante y en donde circulan, en promedio, 265 mil vehículos al día. Además, se concatena a programas de las Naciones Unidas sobre seguridad vial y movilidad urbana a nivel global. Gran reto, sin duda.

La polémica

Con la ciclovía del lado oriente volvemos a lo mismo. Que nadie la va a usar, que para qué tanto desperdicio de dinero, que habrá muchas muertes, que las boyas son muy grandes, que está muy ancha, que faltan agentes de tránsito, que hay más perritos callejeros que ciclistas, etc. Pero se soslaya una gran realidad: en Tuxtla no hay cultura vial.

La cultura vial no es otra cosa que el comportamiento antropológico que debemos tener los seres humanos entre sí. Se sustenta en el RESPETO.

No, las ciclovías no son malas, sino necesarias. Malos son los conductores abusivos, prepotentes, gañanes, gandallas y dementes que andan sueltos en las calles de Tuxtla. Son una amenaza.

Cuando entendamos que el respeto es clave en nuestra vida cotidiana, van a cambiar muchas cosas y comprenderemos que sólo en la jungla se resuelven diferencias mediante la fuerza.

Otro tema…

En 18 años era quimérico que un delito y quien lo cometiera se castigaran con todo el peso de la ley. El Estado de Derecho sólo fue una tierna idea en el discurso hipócrita y surrealista de gobernantes sin caletre.

La jurisprudencia sirvió no para mantener la equidad legal entre ciudadanos y promover así un ambiente de paz y gobernabilidad, sino para la consumación de caprichos políticos, el desfogue de rencores personales y la persecución como herramienta favorita de quienes detentaron la autoridad.

Por eso cientos de chiapanecos inocentes fueron confinados a lúgubres mazmorras. La sociedad vio aterrada cómo la connivencia parió y lactó leviatanes que se solazaron disfrutando el sufrimiento ajeno.

Épica fue la cruzada que libró la prensa chiapaneca en la era de Pablo Salazar, la más obscura que se tenga memoria en la historia moderna y que de ella sabrán nuestros nietos y los nietos de nuestros nietos. Al loco Salazar sólo le faltó reprimir a sus adversarios usando un toro de Falaris.

Estrategias

Estrategia antipandillas; recuperación de tierras invadidas y lucha sin tregua a la impunidad nos hablan de cómo hoy se ha avanzado en el tenor de la seguridad y la justicia porque, sin duda, ambas son pasaporte de paz social, confianza y desarrollo.

A cargo del fiscal Olaf Gómez Hernández, en día tenemos policías física, mental y científicamente capaces para la persecución del delito y dar seguridad a la gente, tarea que no puede estar, nunca más, supeditada a burocracias o a abusos de poder como ocurrió en el pasado. –

Un periodismo rigurosamente objetivo es aquel que critica, propone, denuncia y reconoce. Congruentes con esa tesis estamos obligados a admitir que, hoy por hoy, llevamos avances notables y sustanciales en materia de seguridad y en el combate a la impunidad.

Antes no sabíamos de quién cuidarnos más, si del bandido o criminal que acechaba en cualquier esquina, o de un policía con charola, pistola y cangurera al cinto listo para el atraco. –

Vamos bien. Iremos mejor, pero debemos entender que no hay varitas mágicas ni pócimas sagradas para zanjar problemas que se enquistaron desde la indolencia gubernamental de antaño. No es un asunto de taumaturgia. Así que, Calma, Coita…