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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Tuxtla y el agua

Alcalde chingón

¿Viene el apocalipsis?

Datos de terror

1.- La Organización de las Naciones Unidades, a inicios de 2026, lanzó una de esas noticias que causan perturbadora piloerección pues se avecina un mundo gótico. 

Enfrentamos una “bancarrota hídrica” debido a la sobreexplotación, la densidad poblacional y el cambio climático. No sé si usted vio la película Waterworld (Mundo acuático) y algo análogo podría ocurrir, es decir, un escenario postapocalíptico. Quizá nosotros no lo alcancemos a ver.

Cada hora nacen 16 mil pichitos en el mundo. Y, claro, no queremos a un Herodes y su ejército tumbando puertas y recorriendo casas en busca de recién nacidos para desvivirlos. 

Se estima que, para 2030, miles de millones de personas no tendrán acceso seguro al agua, y hacia 2050, la mitad del planeta (52 %) enfrentará una severa escasez. 

Esto no solo generará enfrentamientos a tiros por obtener una poca del preciado líquido, donde sea. También supera el procesamiento emocional alterando el estado afectivo que nos llevará a comportamientos irracionales. Si el vecino tiene agua y usted no, usted será capaz de allanar su hogar con un bat y arrebatarle algo de H2O, por el sentido básico de supervivencia.

El apocalipsis

2.- Llegamos a un punto sin retorno porque la demanda humana ha agotado irreversiblemente los ahorros acuíferos y secado los pozos del futuro, poniendo en riesgo el conjunto del sistema hídrico. Es parecido a tener una cuenta de banco y solo sacar y sacar, nada de meter.  

Frente a un escenario aparentemente seco de esperanzas, el informe de la ONU hace un llamado urgente a la acción: gestionar la quiebra, no la crisis. 

Lo anterior implica renegociar el contrato con la naturaleza, transformar la agricultura, repartir justamente un recurso menguante y blindar los ecosistemas que aún producen agua.

El mensaje final es claro: aunque no podamos llenar de nuevo los acuíferos agotados, aún podemos proteger cada gota y quizá así aprender a vivir con el agua que nos queda. ¿Y si no? Entonces el apocalipsis es inminente.

Tuxtla

3.- La semana pasada algunas zonas capitalinas pasaron duros aprietos cuando, al menos tres días, no llegó el agua. Más allá de concienciar qué pudo ocurrir, se incitó un infame linchamiento mediático crucificando a la autoridad. Manos políticas siniestras aprovecharon las coyunturas para crear un Coliseo Romano en Facebook, pues este se infectó de linfas fecales.

Una ocasión le platiqué a usted, lector, que frente a mi departamento hay sujetos nefastos en el uso del agua. Una pareja y seis chiquitillos, el mayor ronda los 13 o 14, suelen regar tres veces a la semana su banqueta usando agua de forma indiscriminada. 

Borbotones despiadados de agua salen de una manguera anaranjada. En la calle, con shorts zarrapastrosos, el papá juega con ellos tirándose cubetazos de agua sobre el cuerpo. Quedan empapados. 

Alquilan una casita pintada de un azul desgastado, feo, y también, de manera frecuente, “lavan” un Tsuru destartalado, inservible, que no prende. Cantidades escandalosas de litros de agua desperdiciados.

Apatía criminal

4.- Coppel, la tienda que se volvió un monstruo financiero dando fiado a gente de bajos recursos al igual que el hampón de Elektra, tiene una bodega habilitada como oficinas de cobranza. Opera entre las sombras. Arriba hay un billar.

Se volvió rutinario que los tinacos en la azotea rebalsen y, desde el libramiento sur, se forma un arroyo de agua potable hasta la novena sur. Los empleados están ahí, agazapados en esa bodega, fabricando embargos ilegales y son unos perros del demonio para ejecutarlos. Qué van a estar cuidando el agua.

En ambos casos los he enfrentado recriminando su conducta y, en ambos casos, han prestado oídos sordos. Se trata de un acto consciente que muestra el lado más oscuro del valemadrismo.      

 Día y noche 

5.- Tras tres días de intenso trabajo encabezado por el alcalde Ángel Torres, el servicio se restableció en toda la capital luego de que fue reparada la línea averiada en Ciudad del Agua, una poderosa planta potabilizadora en las orillas del majestuoso río Grijalva.  

Las cuadrillas del SMAPA y el alcalde Torres estuvieron día y noche en el sitio atendiendo de forma puntual la reparación de la infraestructura. Se efectúa, asimismo, una revisión con lupa para prevenir un colapso igual.

La gente ignora que Ángel Torres encontró un SMAPA en números rojos, con una deuda de mil 250 millones de pesos porque siempre fue no una caja chica, sino una caja enorme para el latrocinio. Y los responsables gozan de impunidad.

Moraleja

Tres días bastaron para caer en un estado de angustia. ¿Aprendimos la lección? Piénselo: Será de locos abrir el grifo y que no salga una gotita de agua. Bien dijo Thomas Hobbes: Homo homini lupus: “El hombre es un lobo para el hombre”.