Un Jaguar en Siltepec
Barrio El Caracol
Crónica de una tragedia
Frente contra el hampa
1.- A las 21 horas del domingo 12 de abril, Leonel, 22 años, Alexander, 28, Bartolo, 47 y Wilfrido, 44, toman cervezas en el bar El profe. En la mesa también hay coca-colas y una botella de Bacardi Blanco, el famoso bacachá. Hacen bromas, ríen. Sin embargo, detrás de esa personalidad cuasi común y corriente se esconden perfiles criminales altamente peligrosos.
Pintado de color naranja intenso y del lado izquierdo la imagen con buena técnica artística de un hombre tocando el sax, en una marquesina se lee en letras grandes “Bienvenidos al bar El profe”. Es el popular barrio El Caracol, municipio de Ocozocoautla, a 35 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez.
Dos sujetos llegan en una motocicleta, entran al tugurio y permanecen una hora. Luego de identificar a sus víctimas, de manera impía disparan sobre aquellos amigos que caen muertos ahí mismo. La diversión se convierte en terror y el olor a pólvora se esparce mientras los clientes se tiran al piso, otros bajo las mesas porque el miedo es una reacción básica ante cualquier amenaza.
No fue un tiroteo al azar. Se trata de una masacre estudiada, con planificación metódica, ya que en Ocozocoautla nacieron células gangsteriles que fueron creciendo al amparo de la impunidad del pasado.
Los sicarios huyen y sobreviene una intensa movilización policíaca de los tres niveles de gobierno, la Guardia Estatal, la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal (FRIP) y el Ejército Mexicano. El barrio El Caracol es sitiado para proteger a las familias que, en sus hogares, son presas del pánico.
Otrora pacífico y un clima estupendo, sobre todo en invierno, de plantas perennifolias, el barrio El Caracol cayó en las poderosas garfas del crimen organizado cuando la acefalía gubernamental reinó en Chiapas provocando muerte y enfrentamientos entre bandas rivales, incluso cobrando la vida de inocentes como el caso de Yuridia, la joven de 16 años asesinada en un fuego cruzado el 20 de noviembre de 2024.
Hay avances
2.- El fiscal general del Estado, Jorge Luis Llaven Abarca, ha informado a Cuarto Poder que existen avances importantes en la investigación e identificación de los autores materiales de esta masacre.
Se estableció la ruta de llegada de los delincuentes, dos personas del sexo masculino, quienes ingresaron por la entrada a la carretera conocida como “La Piña” de Berriozábal hacia Ocozocoautla. Las pesquisas señalan que el móvil es una disputa por el narcomenudeo.
El fiscal general resaltó que desde el inicio del gobierno de Eduardo Ramírez Aguilar se ha hecho un duro frente al narcomenudeo, por lo que se han asegurado más de dos millones dosis de cristal y detenido a 668 personas que se dedicaban al microtráfico, que es un eslabón de las grandes redes criminales.
Precisó que las acciones frontales en contra de este delito se han realizado principalmente en los municipios de Tapachula, Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de Las Casas, Villaflores, Huixtla, Ocozocoautla y Cintalapa.
Saldo blanco
3.- En cuanto a la incidencia delictiva en la semana del 6 al 12 de abril en Tuxtla Gutiérrez, el fiscal general informó que se iniciaron 19 carpetas de investigación por delitos diversos, lo que representa un incremento de seis denuncias en comparación con la semana antepasada.
Respecto a los delitos de alto impacto, destacó que no se registró ninguna carpeta de investigación en este rubro, calificando la semana como de saldo blanco. Asimismo, señaló una disminución en denuncias por delitos sexuales del 86 por ciento y una baja del 25 por ciento en casos de violencia familiar.
Finalmente, se refirió a las órdenes de aprehensión, vía reclusión, cumplimentadas en contra de Graciela “N”, Octavio “N”, Joshua “N”, José “N”, Erick “N” y Luis “N”, presuntos responsables del delito de homicidio calificado en agravio de Marco “N”, Luis “N”, Héctor “N”, Jonatan “N” y Yeffrid “N”, quienes fueron ultimados el 23 de noviembre de 2024.
Esta banda, apodada “Los Cachorros”, operaba la Fraylesca y tiene pendientes otras carpetas de investigación. Su captura, en el Estado de México, es un golpe más del implacable fiscal Llaven.
El Jaguar
No lleva discursos previamente elaborados, tampoco usa tarjetas. Él habla con el alma y una sinceridad profunda reflejo de su esencia más íntima. Su liderazgo motiva y genera confianza en esta tierra que, durante mucho tiempo, soportó estoica la ingobernabilidad y su cuota de sangre.
En Siltepec, una región cafetalera bendecida por el Señor de Esquipulas, patrono de la localidad, con su clásica guayabera en color negro, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar hizo una serie de reflexiones que van más allá de un mensaje estructurado o una narrativa artificial.
La historia está moldeada por hombres extraordinarios. Y Eduardo Ramírez es uno de ellos…








