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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Preludio de muerte

Terror psicológico

La ideología incell

Doctor Roger Mandujano Ayala

1.- Nueve horas antes del ataque letal, Osmar, 15 años, había exhibido en su cuenta de Facebook un poderoso rifle de asalto exclusivo del Ejército. Guardó el arma en la funda de una guitarra y cerró su laptop. Había al menos 16 espectadores siguiéndole, nadie dio importancia. Era un preludio de muerte y terror psicológico.  

Al mediodía del martes 24 de marzo de 2026, Osmar caminó al bachillerato Antón Makárenko, situado en Lázaro Cárdenas, Michoacán, una ciudad portuaria muy importante pero, larga data, uno de los estados más sangrientos del país.

A la vista y complicidad policial, predomina el mayor reclutamiento forzado de jóvenes para enrolarlos a grupos criminales que se disputan las rutas terrestres y marítimas de droga, extorsión, trata y secuestros.

Osmar se declaró públicamente partidario de la ideología incell, una subcultura digital maldita, extremista, misógina, de odio, que hace apología del delito, irracional, nació en Canadá y llegó a México en 2025 cuando el lunático Lex Ashton asesinó a un alumno e hirió gravemente a otra en el plantel CCH, de la UNAM.

Osmar repitió el mismo patrón, es decir, mostrar el artefacto que usaría en su plan diabólico, al igual que Asthon. Y otra vez la apatía emocional dominó el entorno. ¿Pudo evitarse? Sí.

Osmar entró tranquilamente al plantel cuyo nombre proviene del pedagogo soviético Antón Marenko, sacó el fusil R-15 y empezó a disparar con un brote súbito y espontáneo de ira salvaje y ciega, una psicosis incontrolable, eso que la psiquiatría llama Síndrome de Amok.

Es un demonio

2.- En una acción premeditada, el sujeto primero agrede a María del Rosario, 36 años, y luego a Tatania Bedolla, 37, ambas maestras del plantel escolar, quienes mueren al instante. Con notable valor, un grupo de chicos enfrenta al demente, lo desarma y somete. La policía llegó tarde, muy tarde, para variar. 

A diferencia del epílogo que habría ocurrido en Estados Unidos ya que este tipo de psicópatas son abatidos, otra veces se les detiene y juzga como adultos dándoles cadena perpetua. Hasta su prohibición, 22 menores fueron llevados a la silla eléctrica.

Osmar pasará, a lo mucho, tres años de cárcel al ser menor de edad beneficiado por un sistema de justicia para adolescentes obsoleto, que permite lagunas jurídicas e impunidad. Osmar ya sabe discernir entre el bien y el mal. Es un demonio.

Pero Pluma

3.- Aquel tipo apodado El Cachetes, 15 años, miembro de la célula criminal Los Escamos, en la alcaldía Gustavo A. Madero, había ejecutado una ola de asesinatos, entraba y salía del reclusorio como entrar a un OXXO debido a su edad. Hasta que en 2023 le dieron piso.

El caso de Norma Lizbeth Ramos Pérez, 14 años, conmocionó al país tras ser asesinada por una de sus “compañeras” afuera de la secundaria oficial 0508, en Teotihuacán, Estado de México. Usando una piedra, Azahara Aylin la golpeó hasta matarla. Azahara, 14 años, nunca pisó la cárcel, recibió “ayuda psicológica”. 

Pese a airadas discusiones de voces que piden modificar el sistema de justicia penal para adolescentes y convertirlo en un modelo punitivo, enérgico e integral a partir de los 14 años, la Suprema Corte alega la protección de los derechos humanos. ¿Y los derechos de las víctimas? 

No tengo dominio de fuerzas sobrenaturales ni soy hechicero. Sin embargo, tragedias análogas seguirán ocurriendo más allá de los debates jurídicos. Es porque la sociedad está podrida, va en decadencia, enfrenta una crisis de valores que empieza en el hogar. Y para acabarla de chingar, existen entes como el llamado Peso Pluma. Satanás tiene muchas formas de camuflarse.

Atentos

En Chiapas, la secretaría de educación que encabeza el doctor Roger Adrián Mandujano Ayala, mantiene una vigilancia permanente en las escuelas, principalmente del medio superior, pues en estas podrían detectarse “focos rojos” de violencia.

La instrucción del gobernador Ramírez es tajante: proteger a los jóvenes y prevenir riesgos, pues la cultura de paz que sostiene a nuestra comunidad educativa no debe estar comprometida por modas o tendencias.

En algunas entidades federativas ha surgido la propagación de mensajes en bardas o paredes al interior de los planteles educativos, cuyo fin es generar temor en la comunidad educativa.

La seguridad no es un juego. Imitar y reproducir este tipo de conductas en el interior de una escuela demanda la atención de las autoridades educativas en coordinación con las áreas de prevención social de la violencia.

Mi abuela Sirfinia

El doctor Roger se volvió un policía escolar y mantiene bajo la lupa a todos los planteles de Chiapas, al cuerpo docente, personal de apoyo administrativo e intendencia y dialoga con madres y padres de familia, así como el alumnado en general.

Bien diría esa vieja sabia, de cabello largo totalmente blanco, que era mi abuela Sirfinia: Más vale prevenir, que lamentar…