El crimen de Makala
El colectivo infernal
Cae la Barrio 18
Aguas con el fiscal…
1.- Cuando el fiscal general del Estado Jorge Luis Llaven Abarca sostiene con resolución y firmeza de que hoy en Chiapas “quien la hace, la paga”, está mandando dos mensajes asertivos: 1.- Se acabó la impunidad; 2.- Llegó a su fin el paraíso en el que largos años vivió el crimen organizado.
Sé que ya lo he dicho otras veces aquí en Cuarto Poder, pero se lo debo repetir porque los ejemplos no sólo fungen como modelos a evitar: moldean, asimismo, el aprendizaje social.
Mire, Chiapas cerró 2024 con 894 muertes violentas de las siete mil que se perpetraron desde 2018. Muchos, si no es que todos, se cometieron con la colusión del Estado y hay uno que nos marcó por su brutalidad. Voy a recordárselo, lector, pues un hecho así es imposible borrarlo de la memoria colectiva.
El caso de Yuridia
2.- Yuridia y su familia llegaron a Tuxtla huyendo del caos en su tierra natal, Frontera Comalapa, una zona caliente que se salió del control gubernamental por la disputa del trasiego de estupefacientes.
El 20 de noviembre de 2024, la chica, su padre y hermana viajaban en el colectivo de la ruta A-45 y, en pleno corazón de Tuxtla, quedaron entre un fuego cruzado de la policía versus delincuentes. Una bala penetró en el tórax de Yuridia y le arrebató la vida al instante.
Esa bala también hizo pedazos los sueños de una jovencita que ilusionó una carrera profesional. Diría el gran José Alfredo: “La vida no vale nada, comienza siempre llorando, y así llorando se acaba…” Los sicarios nunca fueron atrapados.
El caso de Makala
3.- Ojos profundamente verdes y tez blanca, Makala Marie Pendley, 30 años, originaria de Indianápolis, Estados Unidos, fue hallada sin vida en el paraje Lambo Bajo, del municipio de Zinacantán, Chiapas, un colorido pueblo tsotsil en donde la tortilla hecha a mano es una tradición milenaria.
Los criminólogos ilustran que las primeras 48 horas son clave para resolver un delito, máxime si se trata de un asesinato. Por rigor forense, ese tiempo sirve para recolectar pruebas, reconstruir hechos y cercar a un homicida, por más peligroso que sea.
Makala fue asesinada el lunes 8 y, el martes 9, Llaven Abarca y policías de élite capturaron a Joseph “N”, pareja sentimental de Makala. Antes, Llaven cruzó información con el FBI y la Embajada de Estados Unidos y lo que halló fue un expediente de terror. Makala nunca supo que sostenía relaciones sentimentales con un psicópata acusado de asesinato, asalto, robo, fraude, violación y otros.
La causa de muerte fue un traumatismo craneoencefálico provocado por heridas con arma corto contundente, presentando tres lesiones en el cráneo. A la par, agentes policiales hicieron un cateo en el barrio Fátima, de San Cristóbal, para rescatar a siete niños hijos de la víctima.
Detrás del caso de Makala hay una narrativa escalofriante que no proviene de un cuento de monstruos o fantasmas, sino de la maldad humana. El cuerpo habría permanecido en el lugar quizá ocho y doce horas antes de su localización. (Habrá segunda parte).
4.- Barrio 18
Según Bukele limpió a su país de las pandillas. La realidad es otra: esas pandillas siguen operando con mayor sigilo en El Salvador y muchos de sus miembros corrieron a México para cometer fechorías pero, ahora, les cae todo el peso de la ley. En otro tiempo, de 2024 hacía atrás, aquí ejecutaron un modus operandi, incluyendo asaltos y asesinatos.
Roberto “N”, alias “El Tuntún”, caminaba sin camisa, muy tranquilo, six en mano, sobre la avenida principal de Puerto Madero, ubicado a 30 kilómetros de Tapachula, estratégico por el intercambio de mercancía rumbo a Centroamérica. Esas olas arrogantes de Puerto Madero representan la naturaleza cíclica de la vida, libertad y fuerza emocional.
Lleno de tatuajes en todo el cuerpo, El Tuntún, al ver a una patrulla policial que hacía un recorrido ordinario, echó a correr y puso a prueba la condición física y destreza de los policías que, aunque un poco gorditos, demostraron su aptitud y capturaron al objetivo.
De nacionalidad salvadoreña, El Tuntún era el jefe de una pandilla llamada Barrio 18, y eso que don Bukele grita a bocajarro que en su país esta lacra se ha terminado para siempre. Falso, el pseudo marketing aporta otros datos.
Una fichita
5.- En El Salvador, el indiciado cuenta con órdenes de captura vigentes por los delitos de fabricación, portación, tenencia o comercio ilegal de armas de fuego y explosivos caseros o artesanales, y posesión y tenencia de drogas.
El presunto responsable será puesto a disposición del Instituto Nacional de Migración, para que se realice el trámite de repatriación hacia El Salvador y enfrente la justicia por los hechos delictivos que cometió en su país de origen.
Es lo que le decía al principio: Hoy quien la hace, la paga…








