Amores que matan…
Calles felices, chulada
1.- Junio 22, 2026. El sol aparece sobre el horizonte anunciando otro día. Hay una casa ordinaria en calle Bacalar y avenida Kohunlich, Supermanzana 45, un barrio popular de Benito Juárez, Quintana Roo, en donde se padece una crisis de seguridad desde que “la maña” empezó a sentar sus reales. En Cancún, los narcocorridos están prohibidos y, una vez, al tal Peso Pluma, la policía le impidió entrar. Peso Pluma es satanás camuflado de cantante.
Si bien ya había reportes de escándalos por violencia doméstica, las autoridades policiales no dieron importancia hasta que esa fecha culminó en tragedia. El comportamiento psíquico cotidiano se tiñó de sangre y, según el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, sólo en los primeros cinco meses de 2026 se cometieron 925 crímenes contra mujeres.
Cabeza glabra, entre 25 y 30 años, Yadriel “N” es un cubano que entró a México, se estableció en Cancún y emprendió su negocio de barbería. A los ojos del vecindario parecía un sujeto normal, común y corriente, con una jerga fonética singular porque el cubano habla rápido y fluido. Por ejemplo, en lugar de decir pescado, dicen “pescao”. Al autobús de transporte público lo llaman guagua.
Aunque nadie sospechaba de él, Yadriel era un psicópata. Sin empatía emocional, un psicópata esconde su verdadera máscara, actúa como lobo al acecho usando piel de cordero, se adapta al entorno y, casi siempre suelen ser encantadores. Y sí, Yadriel despertaba cierto encanto y se llevaba bien con los demás.
Yadriel ya había ideado una conspiración macabra para quitarle la vida a Lizbeth Bustos, una joven de nacionalidad mexicana y canadiense con quien mantenía una relación sentimental. De acuerdo con los hallazgos periodísticos, hoy se sabe que esa relación era tortuosa, son esos “amores que matan”.
Los hechos
2.- Para variar, aquella fecha sobrevino una pelea tras el vínculo tóxico pues, en realidad, ahí no había un hogar: se trataba de un gehena de pesadillas, golpes, miedo, sufrimiento, torturas físicas y psicológicas. Le digo: así son los psicópatas, pueden ser carismáticos a la vista ajena, pero en el fondo ocultan una personalidad demoníaca.
Aplicando una fuerza brutal, Yadriel ejerció asfixia mecánica por estrangulamiento constriñendo el cuello de Lizbeth y arrebatándole sus funciones vitales. Luego, en el patio de la casa cavó una fosa y enterró el cadáver y, usando el teléfono celular de Lizbeth, envió mensajes a conocidos y familiares que ella había regresado a Canadá. Incluso, él mismo reportó la presunta desaparición de Lizbeth.
Yadriel tomó un vuelo a Ciudad de México, donde hizo escala para llegar a Chiapas. Logró estar unos días en Tapachula, cuyo propósito ya lo tenía planeado, era escapar a Guatemala, asumir nueva identidad y perderse para siempre. Allá pensaba establecer una peluquería, mezclarse en la muchedumbre y adoptar los mimetismos del guatemalteco, sin llamar la atención. Perfil bajo.
Familiares de Lizbeth reportaron su misteriosa ausencia y, entonces, fuerzas policiales a cargo del abogado chiapaneco Raciel López Salazar iniciaron las pesquisas en la Supermanzana 45. Como en una novela negra, buscaron pistas clave con fino olfato y, finalmente, lograron el hallazgo atroz. A pesar de la fortaleza mental y frialdad táctica que debe tener un policía, incluso ellos se conmovieron frente al escenario dantesco.
Cae en Tapachula
3.- El propósito del psicópata Yadriel se frustró porque ignoraba un cruce de colaboración de las fiscalías mexicanas. López Salazar habló con su homólogo Jorge Luis Lláven Abarca quien, después de cortar la llamada, echó a andar toda la maquinaria institucional.
A Llaven no le fue difícil ubicar al psicópata Yadriel porque Llaven es un científico de la criminología, por eso Chiapas ocupa el índice más bajo en delitos de alto impacto a nivel nacional. El feminicida Yadriel fue capturado en Tapachula antes de cruzar la frontera y, cuando usted esté leyendo esta columna, ya fue regresado a Quintana Roo.
Desconozco si al asesino Yadriel lo deporten a Cuba. Sería muy lamentable, ya que en Cuba, a diferencia de México, el feminicidio se considera un simple crimen y se castiga con una pena de 25 años de prisión. Bueno, Cuba tristemente enfrenta una tiranía y la “traición al régimen” vaya que sí es un asunto grave que alcanza pena capital.
Calles felices
Cerro Hueco, Patria Nueva, Las Casitas, Kilómetro 4, Los Capulines, la CCI, en fin, ahí donde se necesite una calle por pavimentar, ahí rugirán los bulldozers que supervisa el propio alcalde Ángel Torres Culebro acompañado de entusiastas vecinos y vecinas.
Yo nací aquí y, créame, jamás vi a un alcalde tan querido por la tuxtlecada. Simplemente, Ángel rompió viejos protocolos políticos, protocolos rancios y apestosos, y de gobernar hizo un arte. Eso de las calles felices es una chulada…








