¡Con los niños, jamás!
Hablando de “influencers”
Tuxtla, otra calle feliz
Durante estos días se ha desarrollado una intensa confrontación mediática entre la periodista y académica Patricia Chandomí y un creador de contenido chiapaneco que se hace llamar Alonso Paxtor, luego de que la docente cuestionó el tipo de humor que utiliza en algunos de sus videos y publicaciones. La discusión ha generado un amplio debate sobre los límites del entretenimiento cuando involucra a niñas, niños y adolescentes.
Chandomí sostiene que el “influencer” normaliza expresiones con connotaciones sexuales dirigidas a menores de edad. En particular, señaló el uso de la frase “coyolitos tiernos” para referirse a niños y, en su opinión, representa una apología de la pedofilia.
La controversia escaló luego de que la Comisión Estatal de los Derechos Humanos informó haber iniciado un expediente para revisar y analizar los hechos denunciados. Hasta el momento se desconoce de alguna resolución que determine la comisión de un delito, pero el caso ya está en manos de la Fiscalía de Justicia en Chiapas a petición del propio ombudsman cuya función no es coercitiva.
Aquí, otra vez, se pone sobre la mesa el deber ético de quienes manejan plataformas digitales y la importancia de proteger a las infancias mediante un lenguaje respetuoso, libre de matices eróticos ocultos ni a contraluz, mientras corresponde a las autoridades determinar si existe alguna responsabilidad jurídica derivada del “pantallazo” venenoso que lanzó Patricia Chandomí quien, además, goza de reputación internacional.
Caso Sabanilla
Acaban de detener a tres sujetos implicados en el brutal abuso de un menor en Sabanilla, caso que ha conmocionado a México y trascendió nuestras fronteras. El diario El País, de España, le dio un espacio importante en sus recientes ediciones. Todavía hay cabos sueltos porque, presuntamente, la madre podría ser cómplice de tal fechoría. ¡Con los niños, jamás!
Entonces mi pregunta es ¿qué harán las instancias ministeriales en torno al caso de los “coyolitos tiernos” que involucra a dicho creador de contenido que, me dicen, ha cruzado la línea del respeto a la vulgaridad, con un humor negro y majadero?
Yo jamás sabía de él, pero ¿es “humor” usar a niños para generar views, obtener alcances, monetizar, que sus seguidores lo vean con agrado y hasta le aplaudan? Activistas de derechos infantiles han fijado una postura enérgica exigiendo aplicar la ley, a secas.
Otros afirman que Paxtor es de Morena, con mucho poder político y financiero. Entonces emerge otra pregunta: ¿Será difícil que la denuncia de Chandomí vaya más allá de un escándalo feisbuquero?
Recordemos que la activista Patricia Chandomí fue quien vulgarizó un hecho bochornoso y asqueroso que ocurrió en la cantina El Pelucas, de Tuxtla, donde un sujeto tocó inapropiadamente a una niña, incluso frente a la madre de esta. Y al tipo no le fue nada bien.
Entre los estados del país, Chiapas destaca por sus políticas públicas en favor de la niñez. Apenas la semana pasada en Tapachula, el gobernador anunció un gran programa para proteger a niñas, niños, mujeres y jóvenes de cualquier tipo de violencia.
Narcocorridos
Un influencer es una persona con presencia en las redes sociales que tiene una comunidad de seguidores, ejerce liderazgo de opinión y es capaz de modificar las decisiones o conductas de su audiencia.
Lo que hace principalmente es crear multimedia e interactuar con su público para generar apego. Y es ahí donde la puerca tuerce el rabo porque, según las ciencias de la conducta, se llama mímesis o relación parasocial. En ese proceso psicológico, el seguidor adopta los rasgos, gustos o acciones del influencer, pues desea ser como él o alcanzar el mismo estatus percibido.
Algunos influencers podrían ser similares a los narcocorridos que, en varias partes del país, han sido prohibidos por su impacto negativo en los jóvenes. Yerick, niño de 11 años, se quitó la vida porque sus padres le prohibieron escuchar a ese hijo de Satanás llamado Peso Pluma.
Otra calle feliz
Angel Torres Culebro, acompañado por vecinas y vecinos, inauguró el asfaltado de la calle Ébano Norte, entre las avenidas Ciprés Poniente y Fresno, en la colonia Patria Nueva, como parte del programa Calles Felices.
Al explicar que el proyecto incluyó rehabilitar la red de agua potable y drenaje sanitario, construcción de banquetas, jardineras, guarniciones y colocación de señalética, el alcalde capitalino informó que esta obra mejora la movilidad, seguridad y calidad de vida en esa zona.
El programa Calles Felices continúa transformando la imagen urbana y la infraestructura básica en colonias, barrios, ejidos y fraccionamientos, sobre todo, atiende demandas añejas de los capitalinos, algunas de hace 50 años.








