Banner

Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Mactumactzá, otra vez

Rituales de sangre

Novatadas y crimen

Cultura de legalidad

1.- El 15 de mayo de 2025, Jesús Alaín no quería asistir a una ristra de violencia que habían preparado los “líderes” de la Escuela Normal Rural Mactumatzá, nacida en 1956. Había un extraño tufo a muerte y, quizá, Jesús Alín ya lo percibía. El destino, muchas veces, juega en contra del libre albedrío. 

-“Camaradas, ¿y por qué mejor yo quedo a vigilar el búnker?”, propuso Jesús Alaín con voz entrecortada porque el cerebro genera pensamientos de peligro liberando adrenalina en exceso. La respuesta fue terminante: “A ver, cabrón, te subes a esa pinche camioneta o te subimos. Aquí todos jalamos parejo y al que no, se lo lleva la chingada”. Jesús Alaín se trepó a la góndola.

Como otros tantos chicos, Jesús Alaín fue amenazado por quienes han formado una guerrilla que desafía la ley y atropella las libertades ciudadanas. Jesús Alaín se unió a diez vándalos tal vez poseídos por alguna fuerza demoníaca o una sustancia ilícita. La camioneta blanca había sido robada. 

De 22 años, Jesús Alaín fue otra víctima de la barbarie cometida por esos sujetos no compañeros suyos, sino psicópatas que controlan a otros usando el terror emocional. El joven perdió la vida al caer del vehículo en movimiento cuando huyen a gran velocidad tras varios actos salvajes: hubo saqueos, retuvieron a agentes policiales, destruyeron una patrulla a pedradas y le prendieron fuego, bloquearon la calzada al Sumidero sembrando zozobra en los residentes, dueños de negocios y automovilistas.

¿Por qué, Jesús Alaín, si ya estabas en el octavo semestre de la carrera, casi a punto de culminarla? ¿Por qué, Jesús Alaín, si hablabas con pasión de tus deseos de ir a las comunidades, allá donde faltan maestros extraordinarios para combatir la ignorancia? El sentido funeral de Jesús Alaín fue en su natal Venustiano Carranza, pueblo de grandes raíces históricas fundado por dominicos.

Creada para expandir conocimientos pedagógicos a las zonas rurales de Chiapas, la Mactumactzá tergiversó sus orígenes por ir contracorriente a los ideales juaristas. Al infiltrarse la CNTE, el escenario empeoró quedando enmedio los propios estudiantes y la sociedad. Son monstruosos capaces de las peores atrocidades.

Rituales de sangre

2.- Recientemente, más de 70 estudiantes de nuevo ingreso de la Escuela Normal Rural Mactumatzá denunciaron haber sufrido agresiones físicas, amenazas con machetes y torturas durante una sangrienta “novatada” impuesta por el comité estudiantil interno. Para esas tertulias, que en teoría deberían ser eventos culturales y artísticos, el gobierno federal les otorga un millón de pesos. 

Les llaman “cursos de inducción”, pero son festines de brutalidad llegando a situaciones mortales como el caso del joven José Luis Hernández Espinosa, asesinado a golpes dentro del plantel el 25 de julio, en 2018. La misma suerte corrió Mónica Anahí, originaria de Ocozocoautla, cuyo padre, Pedro Ramírez, cuenta las ilusiones que tenía Mónica Anahí por la docencia.

Desde el 29 de julio al día de hoy, pesan 10 denuncias sobre el Comité Estudiantil por los delitos de lesiones y discriminación. Es un autogobierno que opera el dinero que recibe la escuela, casi 14 millones de pesos anuales entre fondos federales y estatales, las plazas laborales y tiene sometidos a los directivos. Cada docente contratado, incluso personal de limpieza, debe ser aprobado por el Comité Estudiantil.

Los alumnos agraviados señalan que durante la fase de inducción se les prohibió consumir alimentos, agua, medicamentos, productos de higiene personal; además de obligarlos a realizar actividades físicas extenuantes y no dejarlos descansar.

Al respecto, personal especializado de la fiscalía estatal realiza las investigaciones a quienes conforman el denominado Comité Estudiantil, recabando testimonios para deslindar responsabilidades y aplicar la ley. Pronto se destronará ese reinado de impunidad y vamos a aliviar tranquilos. 

Que se cierre

3.- La fiscalía ha solicitado un amplio dossier a la Secretaría de Educación y funcionarios del plantel para reunir pruebas y dar la garantía de audiencia a los implicados. Eso sí, en esa escuela deben entender que hoy en Chiapas predomina el imperio de la ley, es decir, la ley manda por encima de voluntades personales y hace efectivo el Estado de Derecho. Es lo que llamamos cultura de legalidad.  

Los empresarios chiapanecos, cuya fortaleza genera gran parte del PIB local, han reclamado múltiples veces cerrar ese cuartel gansteril por las millonarias pérdidas y atracos siempre que los gamberros toman la capital. 

Vamos, el ciclo metabólico en la Mactumactzá nos obliga a considerar una reingeniería total para volverla a sus principios, ahora sometida por un gobierno interno. O se saca de Tuxtla o se clausura, así de simple…