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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Historias de taxistas

El crimen de Alan

Las denuncias falsas

Rafael y su Suzuki

1.- Rafael tiene 28 años y, a los 24, apoyado por su padre, sacaron de agencia un automóvil Suzuki seminuevo, color gris. El papá es maestro jubilado y Rafael truncó su carrera de arquitectura en la UNACH. 

Hicieron los trámites ante la Secretaría del Transporte y lo metieron a trabajar como taxi de aplicación. Al mando del hampón priista Aquiles Espinosa García, esa secretaría fue una mina de corrupción. Soltaron una “mordida” a un funcionario cuyo nombre Rafael prefiere mantener en el anonimato. Incluso, Aquiles tenía sus propias “unidades piratas” que le generaban ganancias millonarias a la semana. 

Rafael empieza a las seis de la mañana y se baja del Suzuki al caer el crepúsculo, todos los días. Va a casa breves minutos cuando la naturaleza llama y su madre, Isabel, le prepara un sandwich de pollo sin faltar el yogur. Rafael es uno de los 36.7 millones de jóvenes que conforman este país. Así, el cansancio le hace lo que el viento a Juárez.

El Safari

2.- Al salir los taxis de aplicación, Tuxtla dio un vuelco en materia de transporte público. Era ilógico que una capital moderna, clasificada en el país entre las cinco mejores para vivir, plazas comerciales espectaculares y una chula infraestructura urbana ejemplo para América Latina, tuviera taxis chatarras, en realidad carretones de la muerte buscando almas perdidas.

Grupo Safari, uno de los peores sitios, el más antiguo de Tuxtla porque se fundó en 1980, hasta la fecha mantiene su vieja flotilla, son Tsurus destartalados manejados por señores cascarrabias, malhumorados y que, pese a la tecnología avanzada, se niegan a renovarse. Lo controla una mafia de diez personas liderada por un político. Las operadoras que contestan el teléfono tienen un carácter de la chingada. 

Si bien los taxis de aplicación cobran tarifas justas, baratas, llegan siempre puntual, usan GPS, hay comodidades, aire acondicionado, ofrecen agua o un caramelo al cliente y le preguntan si desea escuchar música y cuál, menos banda o al infame Peso Pluma, se exponen a riesgos severos: los más frecuentes son asaltos violentos y mujeres que abusan del feminismo radical para no pagar el servicio. Graban al chofer y le advierten “hazle como quieras, cabrón”. En la jerga popular son llamadas “Lady”.

Alan trabajaba en Didi, aceptó un viaje a Bochil, municipio ubicado al norte del estado y famoso por sus hermosas cascadas de agua llenas de mágica energía y al verlas purifican nuestros espíritus. Es el 13 de enero, 2025. Alan no se da cuenta, pero la noche es críptica, enigmática.

Antes de llegar al destino, el usuario le dijo a Alan que no traía dinero para pagarle. “Pero me tienes que pagar”, contestó Alan. Aquel hombre sacó de sus ropas un puñal y, sin piedad, lo clavó varias veces en el estómago de Alan. Bajó del auto y huyó perdiéndose en el espeso y tenebroso monte. Aún consciente, Alan logró pedir auxilio a través del radio. La ayuda llegó rápido, lo trasladaron al hospital de Bochil y luego a Tuxtla. Al día siguiente falleció.

No todas las historias terminan como la canción de Arjona sobre el taxista que encuentra a Norma, la dama cuarentona y se envuelven en una pasión desenfrenada.

 Propuesta

3.- Rafael ha corrido con suerte porque todavía no ha tenido ningún percance en el Suzuki. Sin embargo, debe saber que en estos momentos camina una propuesta que pronto llegará al Congreso Federal a fin de adicionar el Código Penal y castigar con cárcel a quienes hagan falsas denuncias.

No existe un registro gubernamental sobre las denuncias falsas, aunque las redes sociales han documentado múltiples hechos porque el feminismo ha perdido su esencia hasta convertirse en una amenaza social. Grandes mujeres impulsaron el feminismo, siendo la primera Sor Juana Inés de la Cruz. Ese legado se convirtió en violencia, destrozos callejeros y brutales agresiones a la policía.

Transformalia es un proyecto y medio digital mexicano fundado por el empresario y escritor Raúl Rodríguez Rodríguez. Se enfoca en visibilizar problemáticas del tejido social, centrándose fuertemente en la obstrucción parental, las denuncias falsas y los abusos en procesos legales relacionados con la violencia de género y familiar.

En Change.Org, recaba firmas (lleva 50 mil, también la mía) solicitando cárcel de hasta ocho años a quien haga una denuncia falsa. Resulta necesario fortalecer el marco normativo del Código Penal Federal para establecer sanciones efectivas frente a la falsa denuncia, el falso testimonio y el encubrimiento, incorporando agravantes específicas si estas conductas se cometan en contextos que generen un mayor impacto social y jurídico, sin menoscabo de los derechos de las víctimas reales.

Rafael seguirá a bordo del Suzuki…