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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Círculos del infierno

El cadáver en la maleza

Un valle de sombras

Suicidio en Tuxtla

1.- Es una ruta inhóspita de terracería, sin gente ni movimiento, apartada, recóndita y maleza abundante. No tiene luz. Al extremo está el libramiento sur capitalino inaugurado en 2018, casi a finales del año, de 35 kilómetros que une a Tuxtla con Ocozocoautla, éste un pueblo mágico, gran encanto turístico y famoso por su carnaval zoque.

Extraño, sin embargo, dos amigos caminan como fantasmas alrededor de las 14 horas del 24 de junio. Es 2026. Una alucinación olfativa los invade, que es ese olor a putrefacción. La curiosidad, motor principal del ser humano, los lleva a rastrear aquella fetidez. Una parvada de zopilotes vuela en círculos planeando un festín.

Los hombres se van abriendo paso entre el matorral y a pocos metros se topan con un cadáver ya en estado de descomposición que les provoca un momentáneo bloqueo emocional. Nadie quiere encontrarse una escena dantesca que, en La Divina Comedia, Dante Alighieri lo llama “círculos del infierno”.

Observan y tras recuperarse del shock piensan y dicen: “Rápido, debemos avisar a la policía”. Sacan su celular “cacahuatito” de los que venden en cualquier Oxxo. Marcan al 911, esperan y a los breves minutos hay peritos, agentes de la fiscalía, investigadores estatales y policía municipal. Acordonan el área, colocan cintas amarillas. Denominada Rancho Viejo, ubicada en el kilómetro once, la zona es, en realidad, un valle de sombras atractivo para la delincuencia.

El sujeto fue ejecutado en otro lugar y arrojado ahí sin temor alguno porque son las cuatro de la tarde. Significa una afrenta al fiscal Llaven Abarca, un tecnócrata altamente preparado en lo técnico y científico que estudia la conducta criminal, causas y métodos para atacar a los maleantes. El cómputo muestra una reducción drástica en delitos de alto impacto y los índices en términos generales presentan una baja de hasta un 46 por ciento. 

 Disputa criminal

2.- Aberrante, pero antes los criminales eran considerados “almas santas”, vivieron en el empíreo. A “El Espíritu”, un desalmado individuo capturado en 2021, jefe del cártel de las cuatro letras en todo el valle de Cintalapa, no lo llevaron a una fría mazmorra: llegó a las oficinas de un alto funcionario, tomó café, comió galletas y luego de algunas horas regresó a su casa. Hubo 15 millones de pesos.

El 29 de enero (2026), dos jóvenes descendieron de un taxi, ingresaron al parque Caña Hueca y dejaron una hielera que contenía una cabeza humana. Fue la punta del iceberg para atrapar a “El Espíritu”. Esta vez fuerzas federales y estatales, apoyadas del Ejército Mexicano y encabezadas por el doctor Óscar Alberto Aparicio Avendaño, un valiente funcionario a quien no le tiemblan las corvas, se trasladaron a Cintalapa. Ocurrió un intenso tiroteo para recapturar a Hugo Alexis N, “El Espíritu”. 4 de febrero, 2026. No le dieron ni café ni galletitas, lo metieron a El Amate.

Sobre el cadáver hallado en Rancho Viejo, este lunes la fiscalía aprehendió a Sergio Omar “N”, de 30 años, autor intelectual del asesinato. Es el quinto detenido, ya que en semanas pasadas cayeron en poder de la ley Luis Octavio “N”, Maikel Emilio “N”, Jesús Alejandro “N” y Joel Joachín “N”.

El móvil fue por narcomenudeo, un pequeño y sangriento eslabón del crimen organizado que circula en las calles, tienditas o alguna casa que pasa desapercibida. Se llama microtráfico y en Tuxtla son 14 colonias consideradas “focos rojos” y la policía intensifica los patrullajes. Se trata de un mercado subterráneo, reglas de honor y lealtad absoluta, quien no las acata lo paga con su vida. Eso le pasó al hampón hallado el 24 de junio.

Llaven Abarca dijo a Cuarto Poder: “Les garantizo que, de acuerdo a la política pública implementada por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, tenemos como prioridad el combate frontal y Cero Impunidad ante cualquier conducta delictiva”. 

 Suicidio

Desde el 15 de agosto, las autoridades policiales emitieron una ficha tras la desaparición de Carolina Santiago. Lamentablemente, hace poco fue encontrada sin vida en la colonia Potrero Mirador, al sur poniente de Tuxtla, una colonia popular donde todavía, en un camión destartalado, pasa el señor gordo y playera sucia que compra fierro viejo. 

Carolina tenía 48 años y sus familiares ignoraban que sufría graves problemas depresivos. La mujer ingirió una cantidad enorme de ácido muriático que le destrozó el esófago provocándole un deceso fatal. Ya en otras ocasiones lo había intentado debido a complicaciones por su estado de salud, revelaron fuentes de la fiscalía.

El suicidio es un asunto inextricable de salud pública en México y ha habido un aumento gradual. Chihuahua, Aguascalientes, Yucatán y, particularmente, Jalisco y Tabasco, registran estadísticas en verdad alarmantes.