¿Ombudsman o criminal?
Culebro: turbio pasado
Crimen del líder minero
Entre aguas negras
1.- Es el 27 de noviembre, 2009. A las 20:30 horas, Mario Abarca Roblero estaba al volante sobre una camioneta color blanco, suya, frente a su domicilio. Platicaba con Orlando Velázquez a quien le expresaba estar preocupado por que se enfrentaban a un poderoso monstruo, con relaciones políticas y mucho, muchísimo dinero. El dinero es raíz de todos los males.
“Nos puede llevar la chingada, mano”, decía Mario, quien tenía 50 años y lideraba la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA) y cuya batalla era, principalmente contra la minera canadiense Lackfire Exploration Ltd, asentada en el ejido Grecia, de Chicomuselo, un municipio localizado en la Sierra Madre de Chiapas que en náhual significa Siete Jaguares, lugar de leyendas y cerros encantados.
Un sicario en una moto se acercó al vehículo y, usando un arma de alto poder, disparó tres veces sobre la humanidad del líder social, en el cuello y pecho. Abarca murió al instante quedando recostado en el volante de su camioneta y el sujeto actuó con precisión y frialdad emocional, evidentes rasgos psicopáticos.
Cuatro días antes de su crimen, Abarca había presentado una denuncia en el Ministerio Público de Chicomuselo. Literal había dicho “me quieren quebrar la madre a plomazos”, señalando a secuaces de la minera Lackfire. Mario desplegaba una campaña internacional porque el monopolio explotaba los recursos minerales de la región, principalmente uno llamado barita, utilizado para succionar petróleo y gas.
Al final, y aunque el costo fue su vida, Mario logró su propósito: el 10 de diciembre del mismo año, el gobierno estatal clausuró la minera canadiense. Ahora venía una investigación policial al estilo Sherlock Holmes, es decir, con profundo conocimiento científico.
2.- El personaje
El 25 de febrero (2010) se obtuvieron los primeros resultados, no por la presión que ejercían organismos como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas que llevó el expediente hasta Ginebra, Suiza, sino por principio elemental de justicia. Ningún hecho, y menos uno así, debe quedar en la impunidad. Un homicidio no esclarecido manda el mensaje de que es posible matar sin recibir castigo.
Así, esa fecha, la entonces Procuraduría General de Justicia del estado (PGJE) ejercitó acción penal en contra del abogado Horacio Culebro Borrayas, a quien se acusó de estar implicado en el asesinato del líder del movimiento antiminero en Chicomuselo, Mariano Abarca Roblero. Culebro habría sido el autor intelectual.
“Cabe señalar que no es la primera vez que Culebro Borrayas, de 49 años, se encuentra sujeto a una investigación por parte de la PGJE, ya que cuenta con antecedentes del año 1991, cuando se le instruyó la averiguación previa número 176/SE23/1991 por el delito de armas prohibidas; la averiguación 1567/CA4/A/1995, por el delito de robo agravado, y la 258/CAJ4/2002, por los delitos de privación ilegal de la libertad y otros”, anotó la dependencia.
3.- El notario
Ya fuera de la cárcel por el caso Abarca Roblero, Culebro Borrayas se convirtió de manera sospecha en notario público número 82, con sede en Frontera Comalapa. ¿Cómo le hizo? Sin duda es para un análisis de las ciencias forenses. Un requisito para ser notario es no haber estado enredado en ningún proceso penal.
El 21 de julio de 2019, Agentes de la Policía Especializada detuvieron a Culebro Borrayas por los presuntos delitos de fraude específico, falsificación de documentos y asociación delictuosa, informó la Fiscalía General del Estado ( FGE ). Vaya, otro expediente a su curriculum delictivo.
El fedatario, aprehendido mediante una orden de cateo judicial en su domicilio de la colonia Los Manguitos, en el norte de esta capital, validó, para su adjudicación, bienes en proceso de juicio, reclamados para liquidar una deuda millonaria, de acuerdo con la causa Penal 10/2019.
4.- El ombudsman
Acostumbrado a nadar entre aguas negras, Horacio Culebro Borrayas se desempeña actualmente como presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. Sin embargo, parece que su cuento de hadas podría llegar a su fin, ya que el Congreso del Estado designó a un Consejo Consultivo que se encargará de velar porque el Ombudsman se conduzca dentro de la legalidad. Eso indica que antes se conjudo en la ilegalidad.
Mientras el Congreso delibera si el expresidiario Ombudsman se va o se queda, más allá de su pasado criminal, Culebro comete toda clase de vejaciones sabiéndose “intocable”. Al menos una treintena de trabajadores, que venían laborando a partir del año 2000, han sido echados a la calle y Culebro ha llegado al grado de usar la policía para sacarlos de las oficinas.
Qué ironía tan aberrante que el defensor del pueblo sea el propio Judas de la sociedad a la que debe proteger…








