Fiestas mortales
Bar “el Denver”
Francotirador
Datos alarmantes
1.- Tres personas consumen bebidas embriagantes sobre la avenida Quetzales, entre calzada Señor del Pozo y esquina con calle Tucanes, colonia Los Pájaros, de Tuxtla Gutiérrez. Es viernes, 18:30 horas. Los anfitriones pusieron la casa y el invitado llevó bacachá, hielo, sabritas y demás fritangas. Escuchan a Chico Ché, “Los nenes con los nenes”, “Uy qué miedo”, “Macorina” y otras del gran ídolo del sureste.
Muchos gobiernos locales promueven activamente las llamadas “tertulias vecinales” en barrios emblemáticos. Su objetivo es reunir a los habitantes para compartir anécdotas, leyendas, vivencias históricas y dinámicas tradicionales del lugar. Se trata, en teoría, de un diálogo horizontal para evitar tragedias.
Aquí sería, por ejemplo, la del hombre lobo que sale en Coita o la Tichanila en el tramo Tuxtla-San Fernando.
Sin embargo, el Inegi tiene otros datos. Sostiene que ese tipo de convivencia genera fricciones recurrentes, siendo detonantes de pleitos vecinales el ruido excesivo (música alta, fiestas), la acumulación de basura en áreas comunes y las disputas por los cajones de estacionamiento u obstrucción de cocheras.
Aquel viernes, uno de ellos, apodado “El Catracho”, tras una discusión baladí se retiró molesto y minutos después regresó con un arma de fuego a bordo de su motocicleta Italika. Un joven abrió la puerta y encaró al conocido, pero este soltó fuego en múltiples ocasiones. Acto seguido ingresó y atacó a un adulto mayor que quedó tirado en el patio trasero. Las víctimas mortales eran padre e hijo.
“El Catracho” se montó a su Italika para darse a la fuga. Sin embargo, a la altura del libramiento sur, en la parte baja de un puente, se estrelló contra un vehículo y ahí lo capturó la policía.
Bar el Denver
2.- El 12 de octubre (2026), dos amigos beben cervezas en el bar Denver, colonia Jardín Corona, al sur poniente de Tuxtla Gutiérrez. La escandalosa expansión demográfica capitalina aplastó un hermoso centro recreativo conocido así, Jardín Corona, donde se llegaba a comer, pasar un buen rato y nadar en sus dos albercas, una de ellas imponente.
Antes de entrar a El Denver, aquellos amigos van contentos. Uno rodea el hombro del otro en señal de apapacho; es un arrumaco muy popular en México. Debaten sobre fútbol, Aguirre y Rafa Márquez.
Psicológicamente, se considera un ritual para estrechar lazos, celebrar, relajarse o compartir confidencias en un espacio de vulnerabilidad permitida. Se llora por una mujer y desembuchan intimidades.
El alcohol desinhibe a la persona al convertirse en un depresor del sistema nervioso central. José Alfredo Jiménez, poeta urbano de México, retrató la bohemia y el desamor con total franqueza.
A la 1:30 de la madrugada salen del antro. Empiezan un altercado, uno va a su vehículo, saca un arma y le dispara varias veces a su amigo, quien queda tirado en la banqueta. Tenía 40 años.
¿Y sabe cuál fue el motivo? No llegaron a una coincidencia por la Selección Mexicana de futbol. Y es que el alcohol, me ha dicho un especialista, provoca reacciones físicas desproporcionadas ante desacuerdos menores. Uriel “N”, el homicida, fue detenido tras un rápido operativo ordenado por el fiscal Llaven Abarca.
3.- Las Flechas
Cae el ocaso del miércoles 14 (octubre, 2026). Una balacera provocó pánico en Las Flechas, un pueblito localizado a 13 kilómetros de Tuxtla Gutiérrez. Pertenece a Chiapa de Corzo y se distingue por sus balnearios y su segregación social.
Lujosas fincas contrastan con casas humildes. Conozco a varios políticos que tienen ahí bungalós o residencias de sofisticado estilo arquitectónico solo para “descanso”. Poseen turfmen de hermosos caballos; uno es líder sindical y otro fue funcionario en el sexenio 2012-2018.
En un bar clandestino, al calor de las caguamas, sobrevino una reyerta que terminó en masacre. Un oscuro callejón, a espaldas del tugurio, fue escenario propicio donde la muerte apareció como un francotirador al acecho, sin rostro, sin piedad. Los balazos rompieron el orden, creando una atmósfera de miedo.
Mauricio “N”, 30 años, perdió la vida al instante, y su cuerpo quedó entre una tenebrosa maleza. Al día siguiente, Héctor “N” falleció mientras la ciencia médica hacía esfuerzos extraordinarios, porque la muerte, invencible, ronda por los cementerios.
De inmediato, el fiscal general, Jorge Luis Llaven Abarca, instruyó a un grupo especial de la Fiscalía de Distrito Centro, a elementos de la Agencia de Investigación e Inteligencia Ministerial (AIIM) y a peritos especializados para el esclarecimiento de los hechos. El responsable está detenido.
El Poder del Consumidor, una asociación civil que trabaja en políticas públicas, ha señalado que 112 personas mueren cada día en México por causas relacionadas al consumo de alcohol, 41 mil al año.








