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Hoy Escriben - Húbert Ochoa

Sólo para enterados

Ostuacán

Alas “El Cera”

Fuenteovejuna

Ariana Scarlet

1.- Hay un dato perturbador en la tragedia de Ostuacán, un municipio localizado al norte del Estado y fundado por misioneros españoles: Andrés N, alias “El Cera”, tenía una larga carrera delictiva, había sido detenido en 2023 en Pichucalco y liberado por un Ministerio Público corrupto. 

“El Cera” era un depredador social, psicópata de altísima peligrosidad dedicado al robo con violencia y narcomenudeo, temido en la región por su perfil criminal. Y, sin embargo, un empleado menor lo soltó de prisión pese a que conocía sus antecedentes. “El Cera” siguió delinquiendo cobijado por la impunidad, aunque tenía los días contado.

Aberrante, pero antes los criminales eran considerados “almas santas”, vivieron en el empíreo. A “El Espíritu”, un desalmado individuo capturado en 2021, jefe del cártel de las cuatro letras en todo el valle de Cintalapa, no lo llevaron a una fría mazmorra, llegó a las oficinas de un alto funcionario, tomó café, comió galletas y luego de algunas horas regresó a su casa. Hubo 15 millones de pesos.

Enero 29, 2026. Dos jóvenes bajaron de un taxi, ingresaron al parque Caña Hueca y dejaron una hielera que contenía una cabeza humana. Fue la punta del iceberg para atrapar a “El Espíritu”, quien dominaba Ocozocoautla, Jiquipilas, Cintalapa, Berriozábal y Villaflores. A sus 23 años, estaba implicado en la distribución y venta de droga, secuestro, homicidio calificado y cobro de piso.

Esta vez fuerzas federales y estatales, apoyadas del Ejército Mexicano y dirigidos por el doctor Oscar Alberto Aparicio Avendaño, un valiente funcionario que no le tiemblan las corvas, se trasladaron a Cintalapa. Ocurrió un feroz tiroteo para recapturar a Hugo Alexis, “El Espíritu”. 4 de febrero, 2026. No le dieron ni café ni galletitas, lo metieron a El Amate y ahí sigue. 

El fin

2.- Ahora mismo en Ostuacán hay una calma tensa, los comercios han abierto, también las escuelas; la gente habla en voz baja de lo sucedido, el Ejército, Guardia Nacional y policías locales patrullan las calles. Por el momento, se perciben ligeros cambios en el entorno cotidiano. Es evidente la parálisis institucional

Como usted bien sabe, “El Cera” fue linchado en una catarsis colectiva desatando violencia, ira y un conjunto de emociones reprimidas que una comunidad acumula ante la percepción de injusticia o inseguridad. A las 19:00 horas  del sábado 24 de octubre (2026), lo sacaron de la cárcel municipal y,  luego de una brutal golpiza, lo decapitaron frente a la alcaldía.

Todo se remonta al lunes 19 de octubre, cuando Miriam y su nieta salieron rumbo a un predio familiar ubicado en la comunidad Tanchichal, de Ostuacán, al norte de Chiapas. Acudirían a revisar y atender el ganado. Al no regresar a casa, sus familiares comenzaron a buscarlas con apoyo de los vecinos. La búsqueda se extendió por caminos rurales, potreros y terrenos cercanos. 

El miércoles 21 de octubre fue localizado el cadáver de Miriam Cruz Alpuche, a la orilla de un arroyo. Dos días después, el viernes 23, las autoridades encontraron el cuerpo de la niña Ariana Scarlett en una zona de pastizales de la misma comunidad.  

3.- El fiscal

La mañana del domingo 25, el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca informó que las investigaciones del doble feminicidio permitieron acreditar plenamente la participación de Armando “N”, alias “El Melo” y Andrés “N”, alias “El Cera”.  Acudieron al lugar donde cometieron el artero crimen y se dieron a la fuga. El móvil fue una venganza personal.

Llaven Abarca apuntó que, tras ser detenidos, fueron trasladados a los separos de la Presidencia Municipal. No obstante, un grupo de pobladores de Ostuacán incursionó en la alcaldía y los sustrajo. Pese a que se estableció el diálogo y se reforzó la seguridad, privaron de la vida a Andrés “N”, mientras que Armando “N” fue rescatado vivo.

Por estos hechos, se inició una carpeta de investigación por el delito de homicidio en agravio de Andrés “N”. Además, autoridades federales y estatales lograron restablecer el orden en el pueblo de Ostuacán, que actualmente se encuentra en calma. 

El fiscal general subrayó que se continúa integrando la carpeta del doble feminicidio para judicializarla y se solicitará la pena máxima de 100 años para que Armando “N” enfrente la justicia. 

4.- El gobernador

A las 7:58 del mismo sábado, el gobernador Eduardo Ramírez envió un vehemente mensaje al pueblo iracundo de Ostuacán: “La justicia por propia mano no nos devuelve la paz y sí puede traer más dolor y consecuencias legales para personas inocentes. La violencia genera más violencia. Les convoco a actuar con prudencia y a dejar la justicia en manos de la ley”.

El Estado de Derecho hizo crisis y, al igual que en Fuenteovejuna, de Lope de Vega: “¿Quién mató al comendador? Fuenteovejuna, señor”…