Christopher Lee (1922-2015)
Esta semana murió el mejor Drácula de todos los tiempos cinematográficos: el británico sir Christopher Frank Carandini Lee (con perdón de Bela Lugosi) que inició su carrera en el cine hace 66 años, siendo artífice fundamental —a finales de los 50 y los 60— de la prestigiada Hammer Films (junto con su némesis cinematográfico, Peter Cushing y Terence Fisher, el director que revivió a casi toda la camada de los monstruos clásicos de la Universal).
No lo mató una estaca, ni la edad (tenía 96 años), sino un paro respiratorio. Las nuevas generaciones que lo conocieron en películas de la saga de “Star Wars” como el conde Dooku/Darth Tyranus o como Saruman, en “El Señor de los Anillos” y antes como villano del 007, James Bond en “El hombre del revólver de oro” (1974), donde interpretó al infame Scaramanga, harían muy bien revisitar la historia fílmica de este gran actor (medía aparte, casi dos metros) icono del cine de horror y segundo vampiro en el mundo en mostrar los colmillos en una película (el primero por increíble que pueda parecer, es nuestro vampiro de exportación y también reconocida figura en el horror universal: Germán Robles).
Su muerte, ya se sabe, provocó que todos sus clásicos se vendieran más, incluyendo “La maldición de Frankenstein” (1957), que marcó su debut y en donde, por primera vez, alternó con el que luego haría mancuerna terrorífica: Peter Cushing.
El cenit más alto de su carrera, sin duda, sigue siendo “Horror of Dracula” (1958) que daría luego de que el doctor Van Helsing (Cushing), lo vuelve polvo, para toda una saga de películas del conde tan fantásticas como increíbles, destacando “Las novias de Drácula”, “Drácula vuelve de la tumba”, “Las cicatrices de Drácula”… llegando incluso a contemporaneidad de los 70, con “Drácula AD 1972”. Lee prácticamente interpretó y renovó a todos los monstruos clásicos, haciendo valer el prestigio de la Hammer en medio mundo.
Con excepción de “El Hombre Lobo” -que Oliver Reed hizo también para la Hammer-, Lee acaparó todo en cuantos a monstruos se refiere: fue muchas veces Frankenstein, Rasputín y hasta Sherlock Holmes; su versión contemporánea de “La Momia”, es todavía una de las más aclamadas. En otra cinta de absoluto culto y alejada de la figura del monstruo tradicional, “The terror of the Tongs”, de Anthony Bushell (que aquí se estrenó en 1961, bajo el título de “El terror de la mafia china”), interpretó a un sádico mafioso chino capaz de torturar a su semejantes introduciéndoles una fina aguja en el cuerpo para raspar sus huesos, capitalizando en ellos un dolor indescriptible.
Siempre fue un caballero y buenos y malos (como “El Capitán América” y hasta “Los Gremlins”) entre muchos más, se lo pelaban para que estuviera en el reparto de sus películas. Mucha suerte en el cielo del infierno.








