El conflicto en Ucrania está resurgiendo en distintos medios y análisis. Ese solo dato es revelador. Porque la realidad es que esa guerra no ha menguado en lo absoluto; se trata del conflicto armado que más muertes y heridos ocasiona todos los días y semanas. Unas notas al respecto:
1. De acuerdo con la narrativa dominante de las últimas semanas, Ucrania no solo se ha adaptado, sino que “ha dado un giro completo a la marea”. Rusia vuelve a ser percibida como débil; Putin, como frágil. Su “fracaso en esta guerra” podría incluso “provocar su colapso”. En este espacio, sin embargo, hemos sugerido ser más cautos. Las guerras prolongadas suelen ser muy fluidas.
2. Ucrania ha demostrado, en efecto, una enorme eficacia en adaptarse a las nuevas circunstancias de la guerra usando drones y tácticas asimétricas. Por ejemplo, esta semana, tras recibir intensos ataques rusos contra ciudades ucranianas, drones ucranianos atacaron instalaciones de almacenamiento de petróleo en San Petersburgo apenas unas horas antes de la inauguración del Foro Económico Internacional de esa ciudad, uno de los eventos económicos más importantes de Rusia, y por tanto, una humillación directa para Putin.
3. Ucrania ha buscado explotar el sentido de seguridad y estabilidad de la población rusa, y ha buscado elevar el costo para Putin de sus decisiones, golpeando ciudades rusas e infraestructura militar y energética mediante misiles cuando ello es posible, pero sobre todo mediante drones cada vez más sofisticados.
4. Dicho todo lo anterior, la pregunta que debemos hacernos es hasta qué punto esto está afectando realmente el cálculo estratégico de Putin. Revisemos lo siguiente:
a. Es verdad que las ofensivas rusas de los últimos meses han fracasado en conseguir logros significativos en el Donbás. También es verdad que la economía rusa comienza a resentir el costo acumulado de todos estos años de guerra y que su capacidad de resistencia se está erosionando de manera preocupante para Moscú.
b. Pero, por otro lado, Rusia sigue controlando una quinta parte de Ucrania y parece difícil que, aun con sus logros tácticos, Kiev pueda revertir esa situación. Moscú también se ha adaptado y ha logrado contener las grandes ofensivas terrestres ucranianas. Así, lo más probable no parece ser el quiebre de las líneas de ninguna de las partes, sino algo más parecido al estancamiento del frente que hemos observado durante los últimos años.
c. Esto nos lleva a preguntarnos cuál de las dos partes está en mejores condiciones de resistir si la guerra se prolonga muchos meses o incluso años más. Hasta hace poco, la respuesta parecía estar claramente del lado de Rusia. Hoy esa respuesta es menos evidente, aunque sigue estando lejos de ser definitiva.
d. Lo que hay que considerar aquí es la alternativa: ¿cuál sería el costo político interno y externo que Putin tendría que pagar si es percibido como derrotado? Hasta ahora, el presidente ruso ha hecho todo cuanto ha estado en sus manos para evitar ese escenario y ha optado por escalar las hostilidades cuando lo considera necesario.
e. En este momento tenemos que considerar dos factores adicionales: 1) la intensificación de la guerra híbrida contra países miembros de la OTAN mediante actos de sabotaje, incursiones aéreas con drones, cortes de cables submarinos y muchas otras acciones relacionadas; 2) por ahora, Washington se encuentra profundamente ocupada en otros frentes.
En suma, aún falta mucho por observar y analizar en este tema.








