*Provocaciones fútiles

*Lo que no puede ser...

No es que me lleguen las provocaciones, más bien es preocupante la estrategia de los operadores del marketing político –nunca cernidos a los límites sino burladores permanentes de la ley, interpretándola como les viene en gana mientras los informadores carecen de recursos para defenderse judicialmente-, en el sentido de ahogar a los comunicadores con mensajes insidiosos, amenazas y, sobre todo, una inquina poca veces vista sin más objetivo que justificar hasta los traspiés de sus iconos y jefes. Los incondicionales son la peor plaga de la democracia.

Hace unos meses, me atreví a deslizar una crítica sobre la entrevista televisiva a Andrés Manuel. Dije, sí, que Peña no era el único que tartamudeaba y dejaba exhibir sus lagunas mentales. Recuerden que en este mismo espacio he analizado un fenómeno singular: en nuestro país, los mayores antagonistas acaban pareciéndose el uno con el otro por una especie de admiración íntima o por ósmosis. Pero sucede.

Como reacción, los incondicionales de Andrés consideraron una ofensa enorme plantear lo anterior cuando aún no ascendía a la Presidencia, alegaron que era injurioso y hasta discriminatorio, incluso contrario a los derechos humanos, exhibir la mala dicción del tabasqueño y su lento hablar, “comiéndose” en silencio los minutos de televisión concedidos a él –un hecho poco frecuente y rescatado por la importancia de un liderazgo que aglutina a entre doce y quince millones de compatriotas-, y evadiéndose de cuestiones comprometedoras como, por ejemplo, su percepción sobre las locuras de Donald Trump, el “pato”, a la Casa Blanca.

Adujeron que era por la edad, la enfermedad, los modismos tabasqueños –conozco a varios políticos de esas tierras del “edén” y no caen en una acentuación tan pronunciada por sus orígenes-, y porque es característica en él ir despacio porque “tiene prisa”. Me reí, varias veces, de estos razonamientos fútiles derivados de una seducción política consumada y no de la objetividad necesaria para juzgar y definir si el liderazgo respectivo es el que los mexicanos necesitamos.

La realidad es que, por desgracia, el tiempo no pasa en balde y menos cuando se ha abusado tanto de la fuerza física en incontables meses pasando las penurias de millones de compatriotas marginados de las acciones sociales. Esto lo entiendo. No obstante, reconocer que el infarto sufrido por él pudo costarle la vida de no haberse dado en la Ciudad de México a finales de 2013 y aceptar que los médicos lo mantuvieran en tratamiento –no puede ser otro que el cuidado de la dieta, el descanso y la lenta recuperación-, es tanto como contar que no puede regresar a las épocas en las que el cien por ciento de sus emociones, traducidas en apariciones fulgurantes, eran dedicadas a provocar reacciones incendiarias en una población ahíta de demagogos. Y tal es, quiérase o no, una severa limitante.

Por las alcobas

Por supuesto hay otras enfermedades dentro de la clase política más degradantes, las mentales por ejemplo, como la ambición de las primeras damas, como la ilusa Margarita Zavala quien jamás podrá desprenderse del origen de la tragedia en la Guardería ABC de Hermosillo el 14 de junio de 2009 –diez años nada más de distancia y la amnesia comienza a ser factor determinante para separar a la señora de sus complicidades con Altagracia Zavala, su prima, concesionaria de esta y otras estancias para niños- cuya rebelión política, ahora quiere fundar un partido, que es más consecuencia de su dolor como mujer por las afrentas, físicas y psicológicas, en Los Pinos –entre 2006 y 2012-, a manos de su violento consorte, que de un deseo por servir al colectivo. Este es un hecho incontrovertible.

Otros panistas pretendieron ver en las boletas, en julio de 2018, el nombre de Rafael Moreno Valle y se disgustaron cuando hablamos de sus pecados, entre ellos la “ley bala” por la cual fue asesinado el menor tsotsil José Luis Tehuatlie con tiros de salva, y la muy clara prepotencia del personaje que sólo se transportaba en helicóptero, hasta el fin, por temor a ser interceptado en las carreteras. Pese a ello se alegaba que sería un aspirante situado en la línea media porque ha sido priista y es panista, y ninguno de los dirigentes de este partido saldría mal parado. Sería, nada más, como institucionalizar la farsa de la pluralidad en la época de la partidocracia bajo la influencia de su exigente mujer Martha Erika Alonso y de sus cuadros fóbicos. Su fin fue brutal, tanto como la inercia de las autoridades y las indagatorias, así como por el legado destructivo.

loretdemola.rafael@yahoo.com