De acuerdo con una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica, 51 de cada cien mexicanos mencionaron que el 12 de octubre debe seguir celebrándose “mucho”, 18 contestaron que debe festejarse “algo” y 14 consideran que no debe celebrarse.
Indica también que hay una evidente división entre los mexicanos respecto al período histórico conocido como La Conquista. Mientras el 37.8 por ciento considera que sin la llegada de los españoles México sería “una nación atrasada”, 36.7 piensa que sería una gran potencia si el Imperio Azteca no hubiera sucumbido. Un 53.4 estimó que los españoles trajeron progreso y desarrollo, pero 34.0 respondió que no. Un significativo 12.6 por ciento se reservó su opinión.
De acuerdo con la muestra, la mayoría de los mexicanos coincide en que el 12 de octubre debe conmemorarse, ya que representa la unión entre dos mundos.
Hay que reconocer que La Conquista, a cargo de los que desembarcaron, se remonta al pasado de ese pueblo, heredero de una cultura de guerra cimentada en el período romano en el que fueron también protagonistas.
Ante el 12 de octubre, como se ve, están los que opinan que nada hay qué conmemorar y los que sostienen que es necesaria la memoria de ese encuentro dramático entre dos civilizaciones. Unos se cuestionan cómo es posible que se festeje al concepto de la esclavitud que le adjudican a quienes arribaron, aunque el sometimiento de pueblos mediante la guerra era algo que no llegó con los europeos.
Es dramático porque los reyes de esas naciones debieron sucumbir o ceder el paso en situación de vasallos a un soberano ausente, a una reina de otro mundo y a un Dios de otro cielo, como dijera Eduardo Galeano.
“No todo fue horror: sobre las ruinas del mundo precolombino los españoles y los portugueses levantaron una construcción histórica grandiosa que en sus grandes trazos todavía está en pie. Unieron a muchos pueblos que hablaban lenguas diferentes, adoraban dioses distintos, guerreaban entre ellos o se desconocían. Los unieron a través de leyes e instituciones jurídicas y políticas pero, sobre todo, por la lengua, la cultura y la religión. Si las pérdidas fueron enormes, las ganancias han sido inmensas”, manifestó en algún momento Octavio Paz, en cuanto a este acontecimiento que continuará sacudiendo conciencias.
El arribo de Cristóbal Colón en 1492 al nuevo continente es un hecho histórico que a 500 años de distancia divide opiniones en el mundo, también en la actual América.
Pero ellos, los que desembarcaron, hay que recordar, recién habían liquidado una ocupación de 800 años que se marca con la caída de Granada en ese mismo año, 1492, al echar de la Península Ibérica a los invasores árabes que irrumpieron en 711 liderados por un moro de nombre Tarik. Sin embargo, es la del viejo continente una historia de incursiones que se sobreponen una sobre otra, del norte hacia el Mediterráneo, de éste hacia el sur y luego hacia el nuevo mundo.
Galeano dice que después de ver este acontecimiento con los ojos de América y entender un punto de vista diferente, tendremos dos visiones encontradas de algo de lo que teníamos sólo un punto de vista.
Esto es muy importante, sobre todo para nosotros: el mestizaje. Así, ante la polémica, la cordura y el respeto a la diversidad, pues todos tienen una opinión sobre esta fecha.












