Cuatro detenidos implicados en la explosión de granadas del 15 de septiembre de 2008 en Morelia, Michoacán, fueron absueltos y obtendrán su libertad porque se violaron sus derechos humanos, determinó Emilio Enrique Pedroza, juez sexto de Distrito de Procesos Penales Federales en el estado de Jalisco con sede en Puente Grande.
La autoridad jurisdiccional concluyó que la acusación se basa en la confesión de tres de ellos como autores materiales.
Se recordará que el atentado en la Plaza Melchor Ocampo dejó un saldo de nueve personas muertas y más de cien heridos. El Juzgado informó que dio por cerrada la causa penal 254 2008 y dictó sentencia definitiva absolutoria en favor de los cuatro procesados por la totalidad de los delitos que se les imputaba.
A inicios del año pasado, el pleno del Senado de la República aprobó en lo general y en lo particular diversas reformas sobre el delito de terrorismo. Se modificaron también leyes federales contra la Delincuencia Organizada, de Extinción de Dominio y Reglamentaria del Artículo 22 de la Constitución Política. Se sumaron otros medios para la consumación de un acto de este tipo como el uso de material nuclear, combustible nuclear, mineral radioactivo y fuente de radiación.
Con el mismo fin, el agente del Ministerio Público y quienes tengan bajo su responsabilidad la regulación del sistema financiero del país, pueden ahora ordenar a las entidades del sector la inmovilización provisional e inmediata de fondos.
Con lo anterior se pretende cumplir con las obligaciones del país como integrante de la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Trasnacional. Prevé también una adecuación normativa frente a la constante evolución tecnológica y sofisticación de las actividades criminales.
Está en la realidad de todos los días que este país ha cambiado radicalmente en muchos aspectos positivos. México no es el mismo visto de 20 años hacia atrás. Hoy muestra una dinámica impresionante generada por sus más de cien millones de habitantes. Su creciente población enfrenta desafíos, pero al mismo tiempo es protagonista de una serie de transformaciones que antes apenas se veían como un lejano objetivo. Sin embargo, paralelo a innumerables logros y hechos positivos, han ido surgiendo fenómenos y expresiones indeseables que impresionan por su crudeza.
Esto no pasa desapercibido en el exterior. Naciones de lejos y de cerca se han referido en distintos tonos a los que aquí sucede de tiempo atrás. Por eso ya no nos ven afuera como antes.
Incluso antes, a comienzos de 2005, la población comenzó a ser testigo de expresiones cada vez más fuertes de violencia derivada de las disputas del crimen organizado. El 15 de septiembre de 2008, durante las celebraciones patrias de México en la plaza central de Morelia, Michoacán, ante miles de asistentes a los festejos, delincuentes lanzaron granadas en un abierto ataque contra la población. El argumento fue que se trataba de una represalia por apoyar al gobierno en contra del crimen organizado. El saldo de esos lamentables y reprobables hechos fue de 9 personas muertas y 132 heridos. El suceso fue catalogado por primera vez por el gobierno de Estados Unidos como un ataque narcoterrorista. Fue así, en la historia moderna del país, el primer precedente de terrorismo del narcotráfico en México.
Quienes promovieron la legislación en febrero de 2014 establecieron entonces que “estaremos muy pendientes de que realmente se ataque lo que se quiere combatir, que es el terrorismo y el financiamiento a la delincuencia organizada; que estas herramientas le sirvan al Ejecutivo federal para que nos procure a los mexicanos lo que tanto deseamos: la paz, la tranquilidad y nuestra libertad”.












