Los biocombustibles ocupan un lugar especial como fuente de energía renovable. Al ser uno de los pocos combustibles alternativos a los de tipop fósil en el sector del transporte, diversifican las fuentes de energía.
También se considera que contribuyen al desarrollo agrícola y rural, generando oportunidades de empleo en sectores asociados, como la agricultura, la industria y la infraestructura.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, observó que el aumento mundial de la producción de biocombustibles amenazaba el acceso a los productos alimenticios de las poblaciones pobres de países emergentes.
Frente a lo anterior, para garantizar la seguridad alimentaria, el organismo recomendó que los países constituyeran reservas nacionales de alimentos para garantizar este derecho reconocido en la ley, frente a diversas situaciones como escaladas que se han observado de tiempo atrás.
Justificó esta medida en que todas las proyecciones apuntaban a que los precios de productos agrícolas continuarían elevados y además tendrían una gran volatilidad en los próximos diez años. Frente a la situación de altos precios de productos como el maíz y el trigo, sugería flexibilidad y dejar de utilizar el maíz o las oleaginosas para producir biocarburantes y dirigirlos al aprovisionamiento alimentario.
No obstante, lo anterior no implicaba que ese organismo estuviera a favor de cesar la producción de biocombustibles, porque harán falta en el futuro, cuando se hayan desarrollado los de “segunda o tercera generación”, productos que no se basen en cereales y no compitan con los cultivos alimentarios.
Sin embargo, es un hecho que la producción de biocombustibles se hace en detrimento de los cultivos de plantas comestibles. Para ello se utilizan las reservas de agua, se desvían tierras y capitales, lo que origina un aumento de precios de los productos alimenticios. Lo anterior pondrá en peligro el acceso a los víveres a los sectores más desfavorecidos, argumentan quienes no están de acuerdo con esta opción energética.
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ha advertido que los sistemas de producción de alimentos en todo el mundo están en peligro. Pero además, en el tema, un asunto fundamental es cómo superar la pobreza y las condiciones de desigualdad en que vive un porcentaje de la población en Latinoamérica, lo cual, de acuerdo con planteamientos de académicos de esta misma región, depende de cómo se han producido las relaciones comerciales, esto a propósito de la necesidad de atender el tema alimentario como punto de partida para todo lo demás, como los biocombustibles.
Años atrás se promovió aquí la moda. Durante la admnistración estatal anterior, en la que se trató de impulsar esto, se afirmaba que el proyecto en un principio sería en cinco mil de un total de 30 mil hectáreas de tierras de temporal y marginales, con la participación de tres mil productores de 166 localidades en 16 municipios. La producción anual promedio que estimaban era de 3.6 millones de litros de biodiesel, que hasta los potentados venían a comprar a Chiapas.
En ese año, 2011, ya se recomendaba revisar las políticas de biocombustibles con base en análisis científicos y serios.












