Hoy hace exactamente dos años inició la reconstrucción en los libramientos Sur y Norte de Tuxtla Guitérrez, por parte del Gobierno Federal. Comenzó de oriente a poniente, a partir de la salida hacia el municipio de Chiapa de Corzo. Hoy, intacta, esta gigantesca obra aporta innumerables beneficios a los automovilistas particulares como al transporte de personas y de carga. En lo general, tiene calidad y hasta la fecha se halla en buenas condiciones, prueba de los controles que se aplicararon en su planeación y ejecución.
Entonces también se construía simultáneamente en el norte, el sur, en la principal Avenida Central de Tuxtla Gutiérrez, así como en otras calles de diversas colonias. Ese año el número de vías en reparación era considerable, puntos clave, como el Bulevar Ángel Albino Corzo, partiendo de la Calle Once Oriente, así como el Bulevar Belisario Domínguez.
Se reitera la importancia que tienen estas obras, tanto en el tiempo de ejecución, como en la calidad. Esto es motivo de atención y preocupación ciudadana, sobre todo ante experiencias pasadas, en proyectos a cargo de constructoras locales que hasta el día de hoy, después de años, no sólo no concluyen sino que ya están en veloz y evidente deterioro.
Tuxtla crece aceleradamente por lo que necesita sevicios y obras de calidad que garanticen un máximo de vida útil y eficiencia. Debido a falta de mantenimiento constante en el pasado, continúan siendo muchas las vías severamente dañadas. Es más, no es aventurado sostener que gran parte de la infraestructura de la ciudad está en malas condiciones, en la mayoría de las colonias y en el centro. A lo anterior se agregan desagües destapados o quebrados por doquier.
Recientemente la Secretaría de Obras Públicas y Comunicaciones del estado informó de una inversión de cinco mil millones de pesos destinada a nueva infraestructura del estado. Siempre, en ocasiones como ésta, se reitera un discurso que podría ir superándose. Se afirma insistentemente que la obra pública debe asignarse a constructoras locales, con el argumento de que los recursos, de esa forma, se dispersan en el entorno local.
Sin embargo, el criterio que debe prevalecer es la calidad, la mejor oferta presupuesto, y cabal cumplimiento de los tiempos de ejecución. Por ejemplo, de qué sirvió asignar contratos de la obra Que viva el centro, a compañías autóctonas. Hoy se puede ver a detalle cómo se encuentran los elementos intervenidos en esa ocasión.
Banquetas, rampas para discapacitados, tapas de registros de todo tipo, bocas de tormenta por debajo del nivel de rodamiento, entre otros muchos, hacen de esa obra de la administración de Juan Sabines Guerrero, objeto de reflexión. Una boca de tormenta hundida o seobresaltada, lo mismo una tapa de registro, deteriorarán todo el arroyo de circulación en solo meses, sometido a la presión del paso de cientos de vehículos por minuto.
Tal vez las cámaras y los colegios relacionados con el ramo deban poner especial atención al desempeño posterior de la obra pública en todo el estado. No es poco lo que se invierte en ese rubro y de hecho es uno de los presupuestos más grandes de toda la administración, por ello su inversión debe privilegiar la calidad, ninguna otra consideración.












