El huracán Stan no se olvida. Cientos de personas participaron en una celebración eucarística y procesión para recordar la tragedia ocurrida hace 11 años.
Después de hacer un alto en el memorial a los 86 fallecidos en el desastre, el Cristo Negro de la parroquia ubicada en la colonia Las Américas fue llevado al Río Coatán y bañado en sus aguas.
Bajo fuertes rayos del sol, los participantes –familiares de víctimas y damnificados—, recorrieron las calles y el borde de protección del afluente que devastó a decenas de colonias populares.
En ese marco, el obispo de la Diócesis de Tapachula, Leopoldo González González, reconoció que “el —huracán— Stan, con la destrucción y sufrimiento que causó, nos ha hecho conscientes de lo necesaria que es una cultura de la prevención”, la cual dijo, se ha ido fortaleciendo, aunque “no podemos descuidarnos”.
Lamentó que se sigan construyendo viviendas en zonas consideradas de alto riesgo, y destacó que en las zonas bajas de los municipios de la costa chiapaneca existen lugares que de manera periódica se anegan, ante lo cual pidió hacer conciencia para prevenir.
Durante su mensaje en la misa y luego ante representantes de medios de comunicación, advirtió que “un renglón donde la cultura de la prevención no ha progresado, es en relación con los sismos. Desgraciadamente ante ellos no tenemos respeto, tal vez porque son muy frecuentes, casi siempre leves y pasan rápido”, por lo que pidió a la sociedad aprender y hacer conciencia para trabajar en la prevención.
González González, cuya región episcopal abarca la Costa, Soconusco, Sierra y Frontera Sur, que fueron las más devastadas por el paso del meteoro el 4 de octubre del 2005, pidió a las autoridades que garanticen la seguridad jurídica de los damnificados que fueron dotados con alguna vivienda.
Asimismo, al quedar visos de desviaciones de recursos públicos destinados a la reconstrucción, planteó que “se cierre ese capítulo, pero que haya plena transparencia y rendición de cuentas”.
Mujeres y hombres cargaron el Cristo Negro de Esquipulas, que durante el Stan quedó intacto en su nicho, aunque el agua penetró a la iglesia así como a miles de casas, cientos de las cuales fueron destruidas por las fuertes corrientes.
Todos llegaron hasta las márgenes del Río Coatán, que ahora se encuentra tranquilo al haber sido un año sin tanta lluvia, en donde lo bañaron y pidieron su intercesión para que no vuelva a ocurrir otra tragedia como la del 4 de octubre del 2005.
Recuerdos
La guatemalteca Sonia Bahamaca López, quien desde hace más de 25 años vive en Tapachula, recordó el desastre del huracán y la forma en que la sacaron junto a sus dos hijos de la colonia Reforma, una de las que hizo desaparecer el Río Coatán.
“Me di cuenta de la magnitud del problema después que me sacaron amarrada con unos lazos. Lo poco que tenía lo perdí, aunque yo y mis hijos salimos bien”, señaló.
Durante el paso del huracán Stan, que devastó a 41 municipios del estado, oficialmente fallecieron 86 personas, ante cuyo memorial los participantes en la procesión hicieron un alto para recordarlos.
Establecieron que nadie desea volver a vivir una tragedia como aquella y se pronunciaron por seguir fortaleciendo la cultura de la prevención.












