Abren puerta fronteriza entre México y EUA

Abren puerta fronteriza entre México y EUA

Un clima agradable de 24 grados centígrados enmarcó el encuentro de 12 familias, que por gestiones de grupos activistas pudieron reunirse, al abrirse las puertas del muro en los límites de México y Estados Unidos.

Desde una hora antes de lo previsto, los integrantes de las 12 familias iniciaron su arribo al lugar geográfico que en su momento el cronista deportivo Eduardo Ortega Díaz bautizó como la esquina de Latinoamérica, para cumplir esta importante cita.

Enrique Morones Careaga, organizador del evento, apareció del lado mexicano unos minutos antes del mediodía, hora de la cita, una vez que los oficiales de la Patrulla Fronteriza (Border Patrol) abrieron la puerta, un portón metálico de unos dos metros de ancho por cuatro de alto.

Al aparecer Morones Careaga, presidente del Grupo Ángeles de la Frontera, se hizo la expectación, pues ya para esa hora habían llegado al lugar las familias contempladas para la reunión, ansiosas en cada uno de los dos países, esperando ver a sus seres queridos.

Y luego el anuncio de la primera familia, cuyos miembros, con la prisa natural del momento, hicieron lo que pudieron para llegar con prontitud cuando fueron nombrados, pues los tres minutos que estarían juntos querían aprovecharos al máximo.

Justo en el límite, unos 40 centímetros de grosor del muro metálico, fue el escenario en el que se reunió la primera familia; sin palabras, no había mucha necesidad de decirlas, sólo eran sollozos y en los ojos de unos y otros, lágrimas de alegría.

El cuadro no se limitaba a los protagonistas, pues quienes atestiguaban el momento no podían ser ajenos al sentimiento que embargaba a esa primera familia, vamos, ni siquiera la oficial de la Patrulla Fronteriza que hacía esfuerzos por contener el llanto.

De haber sido posible, los integrantes de esa primera familia se habrían pasado los tres minutos en un interminable abrazo; un abrazo tan deseado, que difícilmente querrán separarse, pero había que también pronunciar los “te quiero”, y los “te extraño”.

El cuadro se repitió una y otra vez, era una copia al carbón de lo que la primera familia había expresado, lo que habían captado las decenas de cámaras fotográficas, las cámaras de televisión y hasta aquellos smartphones que transmitían en vivo.

Luego, la duodécima familia rompió con el cuadro: ella, Evelia ataviada de novia, un vestido blanco deslumbrante. Él, Brian, un traje gris, y un corte de pelo impecable: el momento lo merecía, habían convencido a la autoridad de validar su matrimonio en ceremonia oficial.

El público, un centenar de personas, quería presenciar el singular momento: una ceremonia de matrimonio civil, con juez mexicano, validando el momento, justo en los límites entre México y Estados Unidos. “El amor no tiene fronteras”, diría el activista Enrique Morones.

Por todos estos ingredientes, el encuentro de este sábado en los límites entre México y Estados Unidos resultó único, familias llorando de felicidad, a la par de ello, Evelia y Brian, acompañados de sus dos hijos, prometiéndose amor eterno y haciendo votos, pese al muro.

Al final del evento, Enrique Morones Careaga prometió que para 2018 habrá seis encuentros de esta naturaleza; “los pediremos a la Patrulla Fronteriza”, dijo y agregó convencido, que por gestiones suyas y de otros grupos este propósito se logrará.