Un estudio sobre la calidad del Desarrollo Humano en Centroamérica durante el trienio 2008-2010, realizado con el concurso de investigadores en toda la región, desde México hasta Panamá, cubre cuatro áreas del desarrollo humano: social, económico, político y ambiental. Se retoman cuatro grandes temas: el primer gran desafío que enfrenta la zona que es el demográfico ya que se reduce el número de niños y jóvenes.
Un segundo desafío se encuentra en la expulsión de personas, ya que la población que emigra, en especial la de edad laboral y/o con preparación académica. Centroamérica es la segunda región del Continente Americano con más fuga de cerebros, indica el informe.
El tercer desafío está en el cambio climático: la región es vulnerable a sus efectos. El cuarto desafío, y en el que más enfatiza el informe, es la exclusión social: 17 millones de personas están en situación laboral precaria, sin acceso a servicios de salud y educación. En la mayor parte de estos países, entre 75 y 80 por ciento de la Población Económicamente Activa se halló fuera de la seguridad social.
Esta situación impide a esas personas y a sus hijos, mínimos de bienestar, señala el documento. Dicha exclusión también se caracteriza por no haber disminuido a lo largo de la década. El problema es mayor en los países del norte regional –Honduras, El Salvador y Guatemala, triángulo más problemático– y aqueja acentudamente en las zonas rurales.
El Informe Estado de la Región es un mecanismo de análisis a los principales desafíos del desarrollo humano sostenible mediante el aporte de información oportuna y veraz sobre el desempeño del Istmo Centroamericano, el fortalecimiento de las capacidades de diálogo y negociación de las organizaciones de la sociedad civil y el Estado. A la fecha se han publicado cuatro ediciones (2011, 2008, 2003 y 1999).
En materia política, el gran desafío de la región se encuentra en la forma de regímenes híbridos o imperfectos en los que el poder está concentrado en el Ejecutivo, cuyas instituciones públicas tienen una débil presencia.
La región se encuentra ante una peligrosa convergencia de vulnerabilidades y amenazas, advierte la investigación.
El IV Informe del proyecto Estado de la Región sobre la situación política, económica, social y ambiental de los países de Centroamérica, resulta preocupante, por su proximidad geográfica con el Sur Sureste de México.
Todos los fenómenos negativos observados en esa zona tienen un impacto más allá de las fronteras, principalmente en las naciones más cercanas. De acuerdo con este reporte, la zona tiene a casi 40 por ciento de sus familias en la situación de exclusión social señalada, persisten retrocesos en la estabilidad e institucionalidad política y enfrenta retos en el manejo de riesgos ante severos estragos como inundaciones y deslaves que azotan fuertemente ciudades y pequeños poblados con saldos de muerte y daños a la infraestructura que requiere años para repararse, lo cual incentiva la migración.
A consecuencia de esta situación estos países “están en uno de los momentos más peligrosos de los últimos 20 años”, indica el informe que, al plantear así las cosas, más parece advertir de lo complicado que puede llegar a ser el futuro de no tomarse medidas.
Centroamérica, además de los problemas de la crisis económica e inseguridad, padece creciente presencia de bandas violentas del crimen organizado que ha trasladado sus operaciones a la región. En los últimos once años, en la zona se registran más de 145 mil muertes violentas, lo que equivale a una tasa anual promedio de 34 asesinatos por cada cien mil habitantes.












