La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha puesto en marcha estrategias para promover la tolerancia en las aulas. Dentro del Programa Nacional para Abatir y Eliminar la Violencia Escolar, este organismo emprendió una campaña en la que distribuyó material informativo y preventivo, folletos y carteles, con referencia al comportamiento agresivo y sus tipos diversos, y cómo evitarlo.
El organismo ha informado de la realización de conferencias y cursos de capacitación en escuelas primarias y secundarias, en las que se ha planteado la importancia de respetar el derecho fundamental de la niñez a crecer en un ambiente libre de violencia y rechazo. Se ha hecho énfasis en la necesidad de fomentar en el hogar y en el aula la igualdad de género, la aceptación de la diversidad y la solución pacífica de conflictos a través del diálogo.
Adicionalmente se ha proporcionado información sobre deberes que tienen los menores de edad, como estudiar, obedecer a los padres y a los maestros, ayudar en las labores domésticas, entre otros.
Educar a los nuevos ciudadanos de este país en el cumplimiento de la ley y el respeto a los derechos de los demás, permitirá alcanzar una sociedad más segura y solidaria, destaca la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ante problemas que persiste ya no tan silenciosamente y que dañan no solo al individuo en una etapa clave de su formación, sino también sus potencialidades.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, ha señalado que México es primer sitio en el mundo por el número de casos de acoso escolar en nivel secundaria. A este fenómeno social que se le identifica incluso en los planes de seguridad del Gobierno Federal con el fin de darle atención, se le conoce también como “bullying”, y se caracteriza por maltrato físico y/o psicológico deliberado y constante en agravio de un menor por parte de otro u otros.
Es común en esto la crueldad con el objetivo de someter y asustar a la víctima. La constancia de las burlas y agresiones puede provocar exclusión social del agraviado. En el maltrato de tipo físico se identifican empujones, patadas, ataques con objetos. En el de tipo verbal figuran insultos, apodos, alarde de menosprecio en público, entre otros.
Para los que analizan esta realidad, son diversos los factores que desencadenan este tipo de conducta anormal, pero todos tienen un común denominador: falta de conciencia y de educación desde la familia y en la escuela. Por eso, el sexo, la apariencia física, la forma de vestir o hablar, la orientación sexual, el lugar de procedencia, la preferencia religiosa, o cualquier pretexto, será suficiente para originar manifestaciones ofensivas y discriminatorias entre estudiantes, e incluso de parte de profesores, las cuales son de distintos alcances.
Identificadas estas prácticas condenables con el citado anglicismo, “bullying”, han llamado la atención de autoridades que las han condenado y sancionado debido a que en casos extremos llegan hasta el homicidio o el suicidio.
Para abatir este fenómeno que se ubica en las escuelas, se requiere eliminar de la convivencia diaria actos de segregación entre los integrantes de la comunidad educativa.












