Acusan “quebranto” por venta de plantas de hidrógeno

La secretaria de Energía, Rocío Nahle, confirmó que su dependencia le entregará toda la información que han recabado de los dos contratos que Pemex Transformación Industrial (TRI) adjudicó, de manera directa, a distintas empresas para el suministro de hidrógeno en las refinerías de Tula y Madero a la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación (ASF), para que investiguen este nuevo escándalo de corrupción en Pemex que dio a conocer El Universal.

Nahle acusó que en estos dos contratos hubo un “quebranto a Pemex” en la pasada administración con la venta de estas plantas de hidrógeno, pues se tiene un reporte de lo que era necesario para su operación y se presumió que iban a tener mejor calidad, se evitarían paros programados pero, advirtió, nada de esto fue cierto.

“Aquí les quiero comentar que ya tenemos los datos, los estoy presentando a la Secretaría de la Función Pública y estos son parte de los quebrantos que se hicieron a la empresa porque esas plantas eran de Pemex, se tiene todo un articulado de qué era necesario, de que iba a tener mejor calidad, de que con esto se iban a evitar paros programados y no es cierto, pues es una planta que nació con ello”, dijo Nahle.

La titular de Energía informó que este jueves estuvo en la refinería de Salina Cruz en Oaxaca y en este complejo no se tiene planta de hidrógeno, pero ahora ya se ve en la necesidad de pensar en tener una, la cual tendría un costo aproximado de 100 millones de dólares.

Por ello, acusó que la pasada administración vendió “muy baratas” las plantas de producción de hidrógeno, por lo que les dará vista a la Secretaría de la Función Pública y la Auditoría para que hagan las investigaciones.

Informó que el contrato entre Pemex y Air Liquide México S.A. de R.L. tuvo un costo de 51 millones de dólares, más IVA, y tendrá una duración de 20 años para surtir 81 millones de pies cúbicos de hidrógeno, y se hizo un avalúo del costo de 48 millones de dólares. En el contrato se obliga a Pemex a pagar, mensualmente, un millón de dólares a esta empresa, surta o no surta el hidrógeno.