¿Adiós a la OTAN? Unión Europea desarrolla su propia fuerza militar

Una nueva disputa ha surgido entre Estados Unidos y sus aliados europeos en torno a temas fundamentales de defensa y política en el marco del emblemático centenario del fin de la Primera Guerra Mundial, después de que la Casa Blanca amenazó con retirarse de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), no obstante, Bruselas desarrolla discretamente su propia estructura militar desde los años 80.

“Nunca es fácil resaltar el hecho de que Estados Unidos debe ser tratado con justicia, como no lo es, tanto en asuntos militares como comerciales. Pagamos enormes porciones de la protección militar de otros países, cientos de miles de millones de dólares, por el gran privilegio de perder cientos de miles de millones de dólares en comercio con esos mismos países”, escribió en Twitter el presidente estadounidense Donald Trump el lunes.

Horas antes, el mandatario francés Emmanuel Macron había destacado frente a Trump y otros líderes mundiales reunidos en París que “los viejos demonios están renaciendo” y afirmó que “el patriotismo es exactamente lo contrario del nacionalismo: el nacionalismo es una traición del patriotismo. Al perseguir nuestros propios intereses por delante, sin reparar en los demás, eliminamos justo lo que es más preciado para una nación, lo que le da vida y la engrandece: sus valores morales”.

Dos días antes, Trump, quien se declaró un “nacionalista” previo a las elecciones intermedias en su país, tuiteó que Macron “acaba de sugerir que Europa construya su propio ejército a fin de protegerse de Estados Unidos, China y Rusia. ¡Es muy insultante, pero quizás Europa debería pagar primero su parte justa de la OTAN, que Estados Unidos subsidia enormemente!”

Pese a las exigencias de Trump para asegurar que todos los miembros de la OTAN gasten 2% de su PIB en defensa—en 2016 la cifra en Estados Unidos, Francia y Alemania fue de 3.6%, 1.8% y 1.2%, respectivamente—el hecho es que la Unión Europea construye su propia fuerza de defensa, un proceso que el mismo Washington aceleró en 2003 con la invasión de Irak rechazada por el primer ministro francés Jacques Chirac y el canciller federal alemán Gerhard Schröder.

Entonces, menos de tres años después de que el Artículo 5 del tratado de la OTAN, que garantiza dar una respuesta colectiva a un ataque contra uno de sus miembros, fue invocado por primera y única vez en la historia, debido a los atentados terroristas del 11-S, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa estadounidense, fustigó a Alemania y Francia como la „vieja Europa“, en comparación con la „nueva Europa“ formada por países del este como Polonia y Hungría que apoyaron la invasión de Irak.