Adolescentes

Adolescentes

En la víspera del Día Internacional de la Juventud es pertinente saber que, hasta el año pasado, en México residían 31.4 millones de jóvenes de 15 a 29 años, cifra que representa el 26.3% de la población total, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

En este mismo marco es atinado reflexionar sobre uno de los problemas de este sector de la población. A nivel mundial, el embarazo en la adolescencia continúa siendo un impedimento para mejorar las condiciones educativas, económicas y sociales de la mujer, aparte de lo que significa para la salud.

La Organización Mundial de la Salud indica que las mujeres de 15 a 19 años corren un doble riesgo de morir a consecuencia de problemas relacionados con el embarazo, comparativamente con el que enfrentan las mujeres de mayor edad. El acceso a los servicios de salud reproductiva, así como la necesidad insatisfecha de anticonceptivos, son factores que inciden en los casos de embarazos adolescentes no deseados, por lo que un 25 por ciento de ellas no los usa pese a que no desea procrear.

El hecho trae repercusiones sobre la salud de la madre y el producto, además de secuelas psicosociales, particularmente sobre el proyecto de vida de los y las jóvenes. Esto es relevante porque en las instituciones públicas de salud, el 21 por ciento de los partos atendidos en 2005 fueron en menores de 20 años y casi siete mil 289 ocurrieron en niñas de 10 a 14 años de edad.

Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2009, la edad mediana para la primera relación sexual de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) es a los 17.8 años.

El inicio temprano de las relaciones sexuales y la falta de uso de métodos anticonceptivos son factores importantes en el incremento de los embarazos en la adolescencia. Así, seis de cada diez adolescentes no utilizaron ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual y la edad mediana para el primer uso de anticonceptivos en las mujeres ocurre hasta los 21.7 años. La fecundidad en jóvenes de 15 a 19 años se considera un asunto de salud pública debido a los riesgos, como ya se indicó.

En lo que corresponde a México 2010, el 27.8 % de las jóvenes dijo tener un embarazo no planeado y el 12.8 % un embarazo no deseado. Por lo que toca al número de madres adolescentes, en el mismo año, de acuerdo con datos del Censo, el 12.4% de las jóvenes dijo tener por lo menos un hijo nacido vivo, de las cuales, el 84% afirmó que era su primer hijo y 14% tener dos o más.

Por zonas de residencia, el porcentaje de madres adolescentes es más alto en las áreas rurales donde habita el 14.9 % de las mujeres adolescentes con al menos un hijo nacido vivo, mientras que para las zonas urbanas el porcentaje es de 12.3 por ciento. Los municipios con bajos índices de desarrollo además albergan al 17.5 % de las adolescentes con al menos un hijo. El 16.6 % de las jóvenes que hablan alguna lengua indígena son madres con al menos un hijo, cifra 3.8 puntos porcentuales mayor al número de madres adolescentes no hablantes de lengua indígena, que es del 12.8%.

Ante esta realidad, se ha propuesto exhortar a las instancias indicadas a incrementar los programas de prevención de embarazos en mujeres adolescentes. Hacer las modificaciones necesarias con el fin de que todos los hospitales cuenten con servicios de ginecología y obstetricia, adapten sus aéreas para la atención integral del embarazo y den cursos de prevención y atención a los adolescentes, pues en casos extremos, existen registros de niñas que se convirtieron en madres a los 10 y 11 años.