El gasto público puede enfrentar serios problemas si no se corrigen las debilidades estructurales que hay por el lado de los ingresos y por los recortes al presupuesto, consideró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Informó que hay tres serios dilemas que debe considerar la autoridad para impulsar el crecimiento.
Por una parte, la austeridad presupuestaria inhibe el crecimiento al afectar la inversión física y los programas sociales, y entre menor actividad productiva menores ingresos públicos se captarán.
Segundo, si bien flexibilizar el gasto público puede aliviar tensiones, se elevará la deuda pública, situación que hace necesario un análisis.
Y por último, un mayor gasto en inversión pública empujará el crecimiento y promoverá la inversión privada; sin embargo, implica o mayor déficit y deuda públicos o menor gasto social.
De eliminarse la tramitología y los obstáculos a la inversión en infraestructura “sería una excelente señal”.











